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Resignación y malestar en el valle de Benasque por el nuevo cierre de casi 50 días de la N-260

La carretera se corta por obras desde hoy hasta el 2 de diciembre. Alcaldes y empresarios exigen al Ministerio acelerar los trabajos al máximo durante este período con turnos ininterrumpidos incluso los fines de semana.

Obras del futuro túnel del congosto de Seira, en la N-260.
Obras del futuro túnel del congosto de Seira, en la N-260.
Rafael Gobantes

La N-260 entre Campo y El Run volverá a quedar cortada al tráfico desde hoy, a las 6.00 de la mañana, hasta el día 2 de diciembre, a las 23.00. Casi 50 días en los que se quiere avanzar con las obras de mejora integral del principal acceso al valle de Benasque que suponen una inversión de más de 35 millones de euros y se espera terminar a mediados de 2023

En esta ocasión, el cierre obedece a la necesidad de utilizar maquinaria pesada en zonas estrechas que hacen imposible garantizar la circulación de vehículos con un mínimo de fluidez. Además, la propia dinámica de los trabajos previstos para estas próximas semanas genera peligro de desprendimientos. La carretera reabrirá en puente de la Inmaculada para no entorpecer el esperado inicio de la temporada de esquí aunque luego sufrirá otros cortes más puntuales: del 13 al 16 y del 20 al 22 de diciembre y del 17 al 20 de enero.

Tras una reunión de última hora celebrada el viernes, los habitantes de Seira, Abi y Barbaruens han logrado ampliar los horarios de paso inicialmente previstos con los que temían quedarse aislados con el cierre de la N-240. Allí se ha acordó que del 18 de octubre al 9 de noviembre, tendrán paso a cualquier hora del día por el norte. Del 10 de noviembre al 2 de diciembre, habrá unas ventanas de 8.00 a 9.00, de 11.00 a 12.00, de 14.00 a 16.00 y de 20.00 a 22.00. Y a partir del 2 de diciembre tendrán ya acceso por el norte o por el sur.

Los vecinos y visitantes que quieran llegar ahora al valle de Benasque tendrán cuatro alternativas. La más corta será por la carretera de Espés, recién abierta por la DPH tras una inversión de más de un millón de euros y que permite reducir el rodeo en unos 15 km y salvar los puertos de Bonansa y Col de Fadas, aunque está prohibido el paso de tráfico pesado. Las otras tres son por el Turbón, por Bonansa y por Benabarre

Este nuevo cierre ha generado resignación y también malestar entre los alcaldes del valle. "Siempre hay división de opiniones, es algo inevitable; hay gente que protesta y otra que comprende que si no se cierra, no se puede adelantar en los trabajos en curso", constata el alcalde de Benasque, José Ignacio Abadías, apuntando que, en su opinión, cortando en octubre y noviembre se minimiza el impacto sobre la economía de la zona al ser temporada baja turística. "Si hay que hacer el esfuerzo, es un buen momento porque también nos interesa que los trabajos avancen lo máximo posible y hemos de ser conscientes de que, en según qué tramos como las zonas de embocadura de los túneles o en la de los anclajes para las viseras, no se pueden hacer las obras con la vía abierta", reflexiona, entendiendo los inconvenientes que generará en la vida cotidiana.

Menos comprensivo se muestra su homólogo de Castejón de Sos, José Manuel Abad, "muy crítico" con la manera en que se están llevando las obras ya que considera que se debería avisar de los cierres con más antelación para que los afectados puedan plantearse alternativas. También dice estar "radicalmente en contra" de que los cortes se prolonguen durante prácticamente cinco meses al año, algo que considera "inadmisible" y que, sostiene, "sería impensable en cualquier otro sitio". "Soy muy comprensivo con la dificultad de las obras, pero ya se sabía cuando se licitó el proyecto cuales eran las características geológicas y éstas no son las más complicadas en que se ha hecho una carretera en España y no por eso en otras partes han tenido que sufrir unos cortes tan prolongados y frecuentes", se queja Abad. A su juicio, este trato no es más que una demostración del "escaso" peso demográfico de la zona "que ofrece pocos votos y se ve recompensada por eso con un ninguneo que sería inadmisible en otras latitudes".

Por ello, reconoce tener la sensación de que "todo vale" con la excusa de sacar adelante la obra -"y todo no debería valer", añade- y reclama que, al menos, se aproveche el corte para adelantar al máximo los trabajos en las zonas más conflictivas con turnos ininterrumpidos y actividad durante el fin de semana. "Ya veremos si se cumple esta exigencia, pero debería ser una contraprestación innegociable por el sacrificio que realizamos los vecinos", afirma.

La necesidad de rentabilizar este corte es también una de las demandas de la Asociación Turística Empresarial Valle de Benasque, cuyo presidente, José María Ciria, asegura que los sucesivos cierres de la vía "van minando" el ánimo de los ciudadanos. Admite que estos cortes "nunca son buenos porque no es ninguna broma cerrar una carretera" pero comprende que pueden ser "necesarios" por actuaciones como los voladizos o la boca del túnel. No obstante, insiste en pedir "que sean los menos posibles y se hagan en ellos la mayor cantidad de trabajo para que no se vuelvan a tener que repetir por el esfuerzo y cansancio que conllevan para la población". 

Algunos establecimientos hoteleros han aprovechado para coger vacaciones tras el puente del Pilar, pero otros mantienen sus puertas abiertas y confían en que el corte de la N-260 no desanime a los visitantes de cara al próximo puente de Todos los Santos.

Las compañías de transporte y las empresas que, como la embotelladora Veri, operan en la zona han reconocido en repetidas ocasiones los sobrecostes del cierre carretero, aunque en las últimas semanas ya han tenido prácticamente imposible circular desde Seira hasta Campo aún con la vía abierta porque los trabajos en curso llevaban aparejado un estrechamiento de la calzada en varios tramos que hacía muy complicado el paso de grandes vehículos.

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