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El San Vicente de Paúl de Barbastro llora la marcha de sor Rosario, la yaya del colegio

La religiosa se traslada este puente del Pilar a su nuevo destino en Zaragoza después de tres décadas prestando servicio a la comunidad educativa.

Marta Salinas, directora del colegio San Vicente Paúl de Barbastro, despidiéndose de sor Rosario.
Marta Salinas, directora del colegio San Vicente Paúl de Barbastro, despidiéndose de sor Rosario.
Pano

“Me da pena que se vaya sor Rosé porque siempre que pasaba algo estaba ahí. Es como mi abuela. La echaremos mucho de menos y esperamos verla en alguna celebración”, contaba Lola Pañart, de 9 años, antes de entrar esta mañana al colegio San Vicente de Paúl de Barbastro. El primer colegio de la orden fundado en España está viviendo unos días tristes y amargos por la marcha de la hermana de las Hijas de la Caridad sor Rosario Marín, sor Rose, o Sorru, a otro centro educativo en Zaragoza de esta congregación.

Sor Rosario pondrá el último adiós este viernes a una intachable hoja de servicio de 28 años en los que se ha sabido ganar el corazón y cariño de alumnos, padres y profesores. Nacida en Cádiz, en su juventud ingresó en la orden de Las Hijas de la Caridad. Fue traslada a Barcelona donde vivió muchos años hasta que fue destinada a la capital del Somontano donde se convirtió en aragonesa de adopción y corazón.

La marcha de sor Rosé ha supuesto un mazazo anímico para toda la comunidad de este centro perteneciente a la Fundación Vicenciana. Nada más conocer la noticia, tanto desde la dirección como desde la asociación de madres y padres y sobre todo los niños se han movilizado para tratar de frenar su partida. “Debéis aprender a compartir a sor Rosé con otros colegios”. Fue lo que trasladó la hermana Visitadora de la orden a la comunidad educativa del San Vicente de Paúl. Poco ha importado las más de 600 firmas recogidas por el AMPA, oraciones conjuntas o las concentraciones que en el patio de recreo o en la entrada al colegio organizaron los escolares, padres y profesores. Pero de nada sirvió. La decisión estaba tomada y se hará efectiva de forma inminente “para no alargar una situación tan dolorosa para todos”, explica Marta Salinas, directora del colegio y ex alumna. 

Aprovechando el periodo vacacional del puente del Pilar se realizará el traslado. Antes, el colegio le rendirá un nuevo homenaje a las 16.30. Se espera que unas 500 personas, entre alumnado y padres, llenen la amplia zona polideportiva del colegio para darle un último adiós, medidas antcovid incluidas. Antes los escolares le habrán realizado su propio homenaje: dibujos, poesías, textos, regalos… L dirección del centro ha habilitado un buzón en consejería para que todo aquel que quiera dejarle un testimonio pueda hacerlo.

Sor Rosario se trasladará después del puente a un nuevo centro educativo en Zaragoza.
Sor Rosario se trasladará después del puente a un nuevo centro educativo en Zaragoza.
José Luis Pano

Unas muestras de cariño que han emocionado a sor Rosario, que esta mañana quería lanzar, visiblemente emocionada, “un mensaje de agradecimiento por tantísimo reconocimiento a mi labor que yo he hecho desde mi opción de vida de Hija de la Caridad, que como decía san Vicente, tiene que ser entregarse a los demás con desinterés y el corazón más grande que se pueda. Es lo he hecho toda mi vida, entregarme a Dios y a este colegio precioso”

Sorru promete “volver de visita porque éstas me marearán y tendré que volver”, en alusión cariñosa al equipo directivo, “pero me costará bastante porque psicológicamente no sé si podré”. “Tengo un agradecimiento grande hacia la dirección del colegio, el profesorado, los padres, alumnos, todo el mundo se ha volcado para dar las gracias, pero yo sólo he hecho mi trabajo”.

"El alma y motor del cole"

“Estamos viviendo con mucha pena. Yo llevo vinculada al colegio toda mi vida, estudié aquí y a los siete años volví con mi hija mayor. Es el alma del colegio, una persona que su labor es más que ocuparse de los servicios del colegio, cocina, limpieza, … Ella se ocupa de todo, conoce a cada niño, está en la puerta cada mañana, si a uno le duele la tripa lo lleva a la cocina para darle una manzanilla, se preocupa por todos. La vamos a echar mucho de menos. Mi hija lleva toda la semana llorando, para ella es su madre en el colegio como me ha dicho”, explica Minerva Sierra con tristeza.

La profesora Ana Belén Comps define a Sor Rosé como “el motor y el alma de nuestro cole. Se la va echar mucho de menos porque la queremos un montón. Ella está triste y contenta a la vez porque dice que todos somos una piña y debemos de seguir trabajando”.

La directora del centro, Marta Salinas, recalca que todo el colegio “la adora”. “Nos ha ayudado en todo cuando entramos como profesora, es el pilar, el alma del colegio”. Su compañera Belén Artasona apunta: “Es la yaya del cole. Me contaba un niño el otro día que ella los calmaba cuando había truenos”. Y es que como recuerda Marta “tan pronto da un caramelo a un niño, como le da un vaso de leche si se encuentra mal, arregla el jardín, aparejadora, … Es una persona muy especial, derrocha amor y cariño. Es algo innato porque cuando hacemos reuniones de familia con niños que no han estado nunca en el colegio, se acercan a ella. Además también tiene genio y carácter”, cuentan estas profesoras, quienes comprenden y aceptan que Sor Rosario “adoptó una opción de vida en su juventud y ha sido coherente con ella. A los laicos nos cuesta entender estas decisiones pero hay que respetar”.

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