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"No queremos que esto sea noticia, sino algo normal para las personas con autismo"

Lucía Garcés, de 16 años, padece este trastorno y se ha estrenado con su primer empleo en el Centro de Terapias con Animales Asceal de Huesca.

Lucía Garcés dando leche en un biberón a un cervatillo.
Lucía Garcés dando de beber en un biberón a un cervatillo.
Pablo Segura

“¡Mira qué fuerte me he puesto!”, exclama Lucía Garcés, de 16 años, mientras lleva un cubo lleno de agua para dar de beber a las palomas. Así son sus mañanas desde hace un mes, alimentando a las cabras, los ciervos o los canguros, organizando la paja que los caballos y las vacas sacan de sus establos, o ayudando con los niños y niñas que están de campamento en Asceal, una asociación en Huesca que hace terapias con animales.

Garcés padece un trastorno del espectro autista y su familia decidió que este centro era el mejor sitio para llevar a cabo su terapia. Después de 5 años acudiendo, la joven ha comenzado su andadura en el mundo laboral en la misma agrupación a través de un proyecto de inserción laboral en colaboración con la Asociación de Autismo de Huesca. “El objetivo de este plan es dar a conocer que las personas con un TEA pueden trabajar”, manifiesta Erika Barón, una de las responsables dentro de la entidad. "Estamos contentísimos con esta iniciativa, pero lo que nosotros queremos es que esto no sea noticia, sino que sea algo normal", apunta.

A las 8.30 entra a trabajar, siguiendo unas pautas obligatorias cada día a la hora de dar de comer a los animales. Al finalizar, almuerza y repone fuerzas para después ayudar con los niños ahora que hay campamento, hacer manualidades o pasear a los perros. Esta es la rutina que sigue tres días a la semana. Acaba la jornada a las 13.30 y “vuelve derrotada a casa”, dice su madre, Carolina Gómez. “Al estar todo tan marcado y sabe en todo momento lo que tiene que hacer, está muy contenta”, afirma.

En casa se sienten “muy tranquilos”. La joven está más centrada en que tiene que trabajar y “ni siquiera hay que llamarla por la mañana, como sí ocurre cuando tiene que ir al instituto”, afirma la madre. La organización es clave para aquellas personas que padecen TEA, pues si saben en todo momento lo que tienen que hacer se sienten más seguros y están “en su entorno”.

Desde Asceal se han mostrado encantados con el desempeño de la joven en sus tareas. Barón explica que, hasta que no termina su trabajo, no se centra en otra cosa. “Ella está integrada al 100%, y esto le está ayudando mucho, porque, además, tiene mucha iniciativa y no hace falta decirle nada, que ya trabaja ella sola”, apostilla.

Las personas con un trastorno autista se encuentran en la cola de la inclusión laboral, con un desempleo del 76% al 90% en adultos con esta discapacidad. La Asociación de Autismo Huesca manifiesta que “hay muchas ganas de poder repetir la misma experiencia con perfiles similares de personas dentro del espectro del autismo, así como ampliarlo a usuarios que requieren de más apoyos”.

Autismo Huesca denuncia que las personas con TEA necesitan oportunidades formativas y laborales para seguir desarrollándose. Tras finalizar la educación reglada, se detecta un vacío a nivel social. "La falta de oportunidades de empleo, los prejuicios existentes en el tejido empresarial en relación con el TEA, y la ausencia de programas específicos de apoyo y de modelos de formación dual" son los tres elementos que la entidad considera claves a la hora de dificultar el acceso al empleo de estas personas.

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