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La osa Claverina echa raíces en Aragón

La hembra soltada en Francia se convierte en el único ejemplar fijo en la Comunidad, donde este año todavía no se ha notificado ningún ataque a ganado.

Dos imágenes de Claverina captadas por las cámaras de fototrampeo. La de arriba es de mayo y la de abajo de finales de junio, en las que se aprecia el aumento de peso.
Dos imágenes de Claverina captadas por las cámaras de fototrampeo. La de arriba es de mayo y la de abajo de finales de junio, en las que se aprecia el aumento de peso.
Asociación Lobo Aragón

Dice la canción popular que la Virgen del Pilar no quiere ser francesa, que quiere ser capitana de la tropa aragonesa. Lo mismo se podría decir de una de las dos osas liberadas en 2018 en el Pirineo francés. Tres años después de la última reintroducción de ejemplares, Claverina ha decidido establecer su territorio en la parte aragonesa de la cordillera, convirtiéndose en el único ejemplar fijo en la Comunidad, tras la muerte de Sarousse hace unos meses durante una batida de caza en la comarca de la Ribagorza.

Claverina se desplaza por la Jacetania, entre Ansó, Siresa y Hecho, y a diferencia de Sarousse, comentan los expertos, se ha asentado en una zona donde tradicionalmente ha habido población osera. La hembra está atravesando numerosas zonas de puerto, donde en esta época del año hay ganado, sin que por el momento se hayan producido incidentes. Sarousse estaba aislada en la Ribagorza y nunca tuvo crías, mientras Claverina es fértil y está cerca de otros osos. 

El Gobierno de Aragón no tiene confirmación de ningún ataque este año. Si bien ha habido algún aviso de ganaderos, "en ningún caso se ha podido determinar que los incidentes hayan sido por presencia de osos", asegura el departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente. No es lo habitual, pues según los datos oficiales, en 2020 se produjeron 11 hasta el 15 de julio (de un total de 15 en todo el año). Los mismos en 2019 (de 24) y 3 en 2018 (5). 

Los expertos no dan una explicación clara a la ausencia de incidentes y lo atribuyen a algo coyuntural, pues nadie puede garantizar, tratándose de un animal salvaje, que no ataque pasado mañana. Una de las razones podría ser la ausencia de Goiat. Su aparición en el valle de Chistau y sus incursiones esporádicas en la Ribagorza hace dos veranos provocaron un elevado número de incidentes a lo largo de 2019. El oso más depredador pasó esta primavera por Plan (se encontró una huella compatible con él), pero luego se le ubicó en Francia. También Sarousse estuvo detrás de varios ataques en junio del año pasado, y Claverina mató alguna res en las mismas fechas. Este además ha sido un buen año en cuando a la disponibilidad de alimentos en el bosque, lo que reduce los riesgos para las reses que pastan en la montaña.

Sin embargo, las organizaciones agrarias creen que puede haber incidentes no denunciados "porque el ganadero, cuando no se atienden sus reclamaciones, acaba por no decir nada". "Tenemos constancia de ataques que no sabemos si los ha causado el lobo, el oso o perros asilvestrados", señala Ángel Samper, secretario general de Asaja Aragón. No obstante, reconoce que la mayor presión la tienen los catalanes y los franceses. "Aquí parece que estamos más tranquilos, pero tarde o temprano esa presión que tienen los territorios vecinos nos afectará y el ganadero sigue en alerta". En el valle de Arán, se produjeron nueve ataques en primavera y a finales de mayo se inició el reagrupamiento de rebaños vigilados con pastores.

Por contra, las organizaciones ecologistas lamentan que no se dé valor a la especie, cuando su asentamiento demuestra la alta calidad del medio. Destacan la ausencia de ataques, a pesar de la gran cantidad de ganado circundante con escasa protección. Aunque en estos meses no los ha habido, apuestan por mejorarse la autoprotección de ganados. "En cualquier primavera la osa tendrá descendencia y es muy importante que no enseñe a sus crías el recurso de un ganado fácil de comer", comentan desde la asociación Loboaragón.

La población de osos ha alcanzado su récord con 64 ejemplares repartidos por el Pirineo. Crece a un ritmo de un 10% cada año. Sobre todo resulta revelador el récord de nacimientos, con 16 nuevas crías de nueve hembras. Sorita, la osa liberada junto a Claverina en Francia, que hace incursiones esporádicas en Aragón, fue captada por las cámaras con tres osezos, un claro ejemplo del crecimiento de la especie.   

Para los conservacionistas, los argumentos antioso, como que la especie se extinguió y los ejemplares actuales no son autóctonos, "no son defendibles científicamente", pues cuando se produjeron los primeros refuerzos poblacionales hace 25 años había un mínimo de cinco animales. 

Claverina se mueve por el mismo territorio que Cannelle, la última osa autóctona que habitó el Pirineo occidental. "Es ya un hecho que en años sucesivos habrá más ejemplares y con ello será necesario tomar medidas tanto de seguimiento y trabajo como de autoprotección y guarda de ganados", señalan los ecologistas. El oso ha llegado para quedarse y es probable que debido a lo densamente poblada de la zona oriental empiecen a pasar camadas al Pirineo occidental. 

Existe incertidumbre sobre si los tres ejemplares muertos por la acción humana el año pasado serán repuestos: Sarousse, en Aragón por disparos de un cazador; otro en Francia en las mismas circunstancias; y Cachou, envenenado (hay una investigación judicial abierta e imputados varios agentes encargados de su seguimiento). 

Europa ha requerido a Francia el cumplimiento del protocolo establecido, por el cual los fallecidos por acción directa humana deben ser reemplazados, mientras este país se mueve en un complicado equilibrio entre cumplir la ley y tranquilizar a los ganaderos.   

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