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¿Cómo es la zona de Panticosa donde se produjo el último accidente mortal?

Los desprendimientos de piedras representan el principal peligro para los escaladores en el macizo del Balaitus, donde el lunes una cordada de tres montañeros sufrió un faltal percance. 

Una imagen de vídeo del operativo de rescate desplegado el lunes en el Balaitus.
Una imagen de vídeo del operativo de rescate desplegado el lunes en el Balaitus.
Guardia Civil

El macizo del Balaitus, con los tresmiles más occidentales del Pirineo aragonés, es un territorio salvaje y "complejo", reconoce el Equipo de Rescate e Intervención en Montaña (Ereim) de la Guardia Civil en Panticosa, encargado de los rescates en la zona. Un paraíso de la escalada alpina, con numerosas vías para los aficionados, no exento de peligro, sobre todo por la inestabilidad del terreno, con riesgo de desprendimiento de rocas. Esta fue la causa del accidente ocurrido el lunes, cuando la caída de una roca afectó a una cordada de tres escaladores. El que iba por arriba se pudo sujetar a una repisa, pero la piedra impactó contra los de abajo, provocando la muerte de un hombre de 49 años y heridas de gravedad a una mujer de 48. 

"El terreno es bastante inestable, sobre todo en las crestas. Es una zona de mucha afluencia de montañeros y donde se generan muchos accidentes, tanto en las paredes como en las dos caras del pico", señala uno de los especialistas del Ereim, quien recuerdan que en la alta montaña "no se puede estar seguro al cien por cien por mucho que planifiquemos la actividad y tengamos técnica y experiencia". 

Generalmente la caída de piedras se produce al apoyar un pie en un bloque inestable. El diedro sur al Balaitus, donde tuvo lugar el fatal accidente, no es especialmente difícil, "pero es alta montaña y aparte de la dificultad de escalar hay otros peligros", comentan los guardias de Panticosa. Por la elevada frecuentación, son habituales los accidentes.

Segundo accidente en la zona en 10 días

De hecho, hace 10 días otro escalador resultó herido grave por el desprendimiento de una piedra cerca de ese lugar. Realizaba un rápel en el pico Forato, también en Panticos,a y cayó al vacío unos 60 metros al soltarse una roca a la que estaba asegurado. Su rescate resultó muy complicado porque se tuvo que realizar en medio de una tormenta de granizo.

Para el trabajo de los rescatadores, un auxilio en lugares así representa una dificultad añadida. "Al ser una zona de bloques tan inestables tienes que procurar no empeorar la situación. Hay que moverte con compañeros, con un helicóptero y pensar en que hay gente ilesa. Debemos trabajar despacio para no empeorar la situación y no tirar ninguna piedra". La altitud supone una dificultad añadida. «No es lo mismo trabajar a 1.200 que a 3.000 metros, con roca descompuesta", concluye el especialista del Ereim. 

La Federación de Entidades Excursionistas de Cataluña, a la que pertenecía el club del fallecido, recuerda que la causa que generó el suceso es común en los accidentes de los escaladores en escalada. "La gente piensa que el mayor riesgo puede ser una caída, pero es más habitual que se deslice una piedra, es lo que menos te esperas", comentó un responsable. 

La víctima mortal es Jesús Serrat, un veterano montañero de 49 años. presidía desde hace poco el Centro Excursionista El Esquirol, de la localidad barcelonesa del mismo nombre, y la montañera herida, de 48 años, ocupa la vicepresidencia del club. La mujer continuaba este martes en estado muy grave en la uci de Traumatología del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.  

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