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"Subí de un tirón los 214 tresmiles del Pirineo, y sin comodidades"

Íñigo Iruretagoiena, un montañero vasco afincado en Villanúa especializado en recorrer en solitario largas distancias, ha grabado en un documental su aventura por las cimas del Pirineo.

Íñigo Iruretagoiena, en su ruta por los tresmiles, que ha convertido en un documental.
Íñigo Iruretagoiena, en su ruta por los tresmiles, que ha convertido en un documental.
Íñigo Iruretagoiena

Ascendió con un amigo los 214 tresmiles del Pirineo en 44 días, de un tirón, y lo plasmó en un documental que ahora está presentando. No ha sido el primero. ¿Qué hace especial su reto?

En el Pirineo hay oficialmente 214 cumbres de 3.000 metros, y ascenderlas todas seguidas ya se ha hecho. Pero nosotros no usamos refugios, ni vehículos para movernos de macizo en macizo, por los once sectores. Fue con un estilo aventurero, huyendo del confort y de las comodidades. Como teníamos que comer, hicimos una instalación previa de depósitos. La clave de la actividad y de la película es la logística: los 14 depósitos con 200 kg de material repartidos por todo el Pirineo, escondidos en botes estancos, con ropa, comida, hornillos, electrónica, baterías… Dormimos a la intemperie en sacos, cubiertos con un toldo casero de 300 gramos.

¿Encontraron los depósitos donde los dejaron?

Los instalé durante 10 días y estaban tan bien escondidos que alguno me costó encontrarlo.

¿Siempre emplea mínimas comodidades?

Es algo personal, me gusta ser fiel a eso. Para mí la aventura de verdad pasa por huir del confort.

¿Hay mucho confort ahora en el montañismo?

Ya no es como antes. Ahora mucha gente se lanza a la montaña pero busca comodidades.

¿Por qué el título de ‘Granito buffet. Vagabundos pirenaicos’ para el documental?

Tuvimos un buffet de granito durante 44 días. Conmigo vino Iván Rouco, al que conozco desde niño, pero a él se le acabaron las vacaciones y continué en solitario.

De esos 214 picos, ¿nos recomendaría alguno en especial?

Algunos se suben caminando y no hace falta gran experiencia, en otros hay que escalar crestas. Llegamos a hacer 16 en un día. Ojo, una vez que subes al primero empiezas a cabalgar por las crestas. Pero luego estuvimos parados seis jornadas consecutivas en el ibón Inferior de Coronas. Nos pillaron unos días de tormentas , con rayos y granizo, y tuvimos que estar sin movernos. Psicológicamente es duro, pero no sentimos el peligro.

Hicieron la ruta en verano ¿Se está masificando la montaña incluso en las cumbres?

Los clásicos, los que se llevan la fama y el glamur, están masificados, como Monte Perdido, el Aneto y Posets. Era curioso porque en pleno agosto íbamos días y días solos, en cambio, cuando te acercabas a la zona del Perdido aquello parecía una romería. Hay muchos tresmiles solitarios y salvajes.

Los 214 picos debieron ser un paseo para usted, teniendo en cuenta su currículo: carreras en el Sáhara, travesías árticas en Canadá... ¿Qué busca?

La aventura no tiene por qué ir ligada a la montaña. Sí hay un común denominador, la naturaleza. Cuando vas a Rumanía o a Siberia, tu lucha es contra los elementos naturales, contra el tiempo, y a eso le sumas osos y lobos. Y en solitario, es un plus.

O una temeridad.

Soy fiel a ciertos ingredientes de la aventura, uno es la soledad. Puedes vivir aventuras con otros, pero nada comparado a ir solo.

¿En alguno de sus viajes pensó 'qué hago yo aquí'?

Sí, en una travesía en el Himalaya en 2015: 2.000 km, en invierno y en 74 jornadas. Marcó un antes y un después en mi forma de ver las cosas y de viajar. Ahí si forcé y me vi metido en jaleos. Me tuvo que ayudar a bajar gente de allí. Estuve cinco jornadas aislado en una caseta de madera. Comía cuando podía, dormía donde pillaba. Durante varios días no comí porque no había ninguna aldea. Rocé los límites de mi capacidad mental y física.

Como vemos se ha especializado en largas distancias en solitario. ¿Es la lucha del hombre contra la naturaleza? ¿Un afán de superación? ¿Poner al límite su resistencia?   

Un poco de cada. Me gustaba participar en pruebas extremas. Saber si era capaz, la lucha contra uno mismo y contra los elementos. Hice muchas durante 10 años, pero luego me di cuenta de que solo era un participante más, había logística, una organización... Y lo fui cambiando para preparar mis propias aventuras.

Íñigo Iruretagoiena está presentando en distintos lugares el documental 'Granito Buffet. Vagabundos pirenaicos', reflejo de los 44 días que pasó con su amigo en las cimas del Pirineo. La película incorpora imágenes de la preparación de los depósitos, sus vivencias de esas jornadas y entrevistas con profesionales de la montaña. Hasta ahora se ha visto en en Villanúa, donde reside desde hace 3 años, y en algunas ciudades del País Vasco, y para otoño tiene programadas 15 conferencias, entre otros lugares en Zaragoza, el Principado de Andorra, Segovia o Huesca. 

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