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El final del estado de alarma dispara los rescates de montaña y se teme otro verano accidentado

Los auxilios solo bajaron un 14% en 2020, pese a los confinamientos, con cifras récord en agosto de cuatro al día. La abundancia de nieve y el fuerte caudal de los barrancos ya han causado este mes un muerto y 14 heridos.

Excursionistas dispuestos a pasar la mañana del domingo en Ordesa.
Excursionistas dispuestos a pasar la mañana del domingo en Ordesa.
Verónica Lacasa

La muerte de una barranquista ahogada en Torla o el grave accidente de una esquiadora al caer 200 metros por una ladera nevada en el descenso del Aneto han encendido las primeras señales de alerta. El aumento de la movilidad al finalizar el estado de alarma, el pasado día 9, ya se ha empezado a notar en las montañas aragonesas con un repunte de los rescates en mayo. Se ha registrado la primera víctima mortal desde agosto del 2020 y 14 personas han resultado heridas, en lo que parece un anticipo de lo que está por llegar en verano, si se confirma la tendencia del 2020, un año con más turistas en destinos de naturaleza, considerados seguros, y con un nuevo perfil de visitante más inexperto.

Durante el primer año de la pandemia apenas bajó el número de rescates, un 14% (405 en 2019 y 347 en 2020), pese a los meses de estricto confinamiento domiciliario en primavera y a las restricciones de movilidad en otoño e invierno. La razón hay que buscarla en la elevada siniestralidad del verano.

El efecto llamada de la montaña, con un aluvión de visitantes, disparó los auxilios en agosto de 2020 hasta alcanzar cifras récord: 120, a una media de cuatro diarios, un 40% más que en el mismo mes de 2019 y muy por encima del último lustro. También el teléfono del 112 recibió más avisos: 262 en julio y agosto, por 184 del año anterior. Eso sí, los incidentes fueron menos graves: cuatro fallecidos frente a nueve.

La nieve aún es un riesgo

"Mayo es un mes de transición, en el que se mezclan los practicantes de actividades invernales y los barranquistas y senderistas, no exento de peligros", explica el subteniente Fernando Navarro, jefe accidental del Greim en Aragón. La nieve todavía cubre los picos, quedan neveros en las umbrías y los barrancos arrastran un caudal considerable por el deshielo. De hecho, el pasado día 8 cuatro alpinistas resultaron heridos por la caída de un alud en Benasque, y el desprendimiento de una cornisa de nieve causó otro accidente en Panticosa. "Por encima de 2.800 metros todavía hay bastante", señala, algo que puede sorprender a los senderistas, como ocurrió en Peña Nebera (Villanúa), donde el helicóptero evacuó a un joven enriscado que iba sin piolet ni crampones y al llegar a determinada altitud no pudo seguir y dio aviso temiendo resbalar y sufrir una caída.

Nieve en uno de los caminos del Parque Nacional de Ordesa que permanece cerrado por el peligro.
Nieve en uno de los caminos del Parque Nacional de Ordesa que permanece cerrado por el peligro.
Parque Nacional de Ordesa

Los refugios están alertando de este riesgo y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido mantiene cerrados caminos como la Senda de los Cazadores y la Faja Pelay por la presencia de bastantes neveros en el recorrido, "algunos muy peligrosos".

Marta Ferrer, coordinadora de la campaña Montaña Segura, advierte además de que el deshielo incrementa los caudales no solo en los barrancos deportivos, también en los que cruzan los senderistas. "Es más importante que nunca tener información real sobre el estado de las ruta, y llevar material invernal. Hay gente que se pone el pantalón corto sin tener en cuenta que a mitad de recorrido puede haber un nevero".

A las puertas del verano, la Guardia Civil ya tiene preparado todo el dispositivo. Los grupos de Panticosa, Jaca, Benasque, Huesca y Boltaña se reforzarán con personal de otras unidades de lugares menos turísticos y de la propia Jefatura de Montaña. Y a partir del 19 de junio, un segundo helicóptero se trasladará a Benasque, junto a un equipo sanitario del 061, en apoyo del de Huesca.

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La pandemia marcó un verano caracterizado por el aluvión de excursionistas que huían de las aglomeraciones y buscaban espacios abiertos, con una tipología de visitantes menos experimentados. Algunos pisaban por primera vez el Pirineo. Así lo predijo el Observatorio de la Montaña de Aragón y así lo confirmaron las estadísticas posteriores.

El perfil del visitantes será "similar" este año, prevé Miguel Ángel Clavero, jefe del Servicio de Seguridad y Protección Civil del Gobierno de Aragón, aunque en su opinión la afluencia turística no tendrá la misma intensidad. "Al haber más movilidad, la gente se repartirá más y acudirá también a las zonas de costa. No obstante, sí esperamos muchos visitantes y hemos reforzado el programa Montaña Segura para concienciar sobre los riesgos". 

Las encuestas a los excursionistas revelaron en 2020 que para algunos era su primer contacto con la montaña, y quizá repitan, comenta Marta Ferrer. "No venimos de un confinamiento tan duro como en 2020, pero durante meses no hemos podido ir donde queríamos. La gente tiene ganas de salir y el aire libre sigue siendo un valor añadido en época de pandemia", indica, poniendo también el foco en los más experimentados. "Han estado acumulando ganas y se exponen más". Advierte que este deseo "no debe ser obstáculo para actuar con responsabilidad".

"No venimos de un confinamiento tan duro como en 2020, pero durante meses no hemos podido ir donde queríamos. La gente tiene ganas de salir y el aire libre sigue siendo un valor añadido en época de pandemia"

También el jefe accidental del Greim opina que este verano quizá la costa vuelva a ser un foco de atracción, lo que le hace pensar en una estabilización de las cifras de accidentes. No obstante, recuerda, la afluencia de visitantes al medio natural es creciente desde hace mucho tiempo, y cada vez con más actividades. "En Huesca hay una gran oferta de senderismo, pasarelas, ferratas, barrancos..., que se publicita. Son actividades muy turísticas, de fácil acceso, pero al fin y al cabo se desarrollan en entornos de montaña y bastantes personas no llevan el material recomendable». En este sentido cita la moda de las zapatillas de trail, desaconsejadas en alta montaña.

El subteniente Navarro llama a la prudencia, "porque por muy sencilla que sea la actividad, es conveniente emplear 10 minutos en planificarla, buscar información sobre el tiempo o la dificultad y siempre llevar en la mochila ropa de abrigo, comida o bebida, por si acaso".

Vídeos en los autobuses para concienciar

Montaña Segura, la campaña de prevención de accidentes organizada por el Gobierno de Aragón y la Federación Aragonesa de Montañismo, incorpora este año como novedad unos vídeos que se emitirán en los servicios de transporte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y del Parque Natural Posets-Maladeta. El objetivo es, en palabras de Miguel Ángel Clavero, "informar y concienciar de los riesgos en la montaña, que la gente sepa que puede hacer actividades con seguridad".

Las proyecciones en los autobuses incluyen recomendaciones genéricas, pero para aquellos que asumen más riesgos se repetirán las charlas específicas sobre la subida al Aneto y Monte Perdido con seguridad, desarrolladas en los meses de julio y agosto en Benasque y Torla, respectivamente.

También está previsto llevar a cabo una nueva campaña de encuestas. El año pasado se sondeó a 9.327 personas (de 2.813 grupos distintos) en 10 lugares y rutas de alta frecuentación del Pirineo y la Sierra de Guara para analizar el perfil de los practicantes de actividades en el medio natural. 

Un cuerpo que aún no ha devuelto la montaña

Por otra parte, con el inicio del buen tiempo y el deshielo, la Guardia Civil tiene previsto retomar la búsqueda de la montañera inglesa de 37 años Esther Dingley, desaparecida a finales de noviembre en el pico Salvaguardia (Benasque). El rastreo llevado a cabo en esta zona, ampliado luego para abarcar un perímetro más amplio, quedó interrumpido por la caída de las primeras nieves.

En las prácticas realizadas por los especialistas de la Guardia Civil en ese lugar en los últimos meses, se ha estado atento a la aparición de cualquier indicio. Lo mismo el helicóptero, cuando sobrevolaba la zona. "En cuanto se vaya la nieve se realizará una búsqueda más específica", comentó el subteniente Fernando Navarro, jefe accidental del Greim.

La pareja de Dingley se reunió recientemente con las unidades de rescate españolas y francesas y le confirmaron la reanudación del operativo, "con todos los esfuerzos posibles", cuando la zona quede despejada de nieve para que pueda ser eficaz y minucioso, comentó Daniel Colegate. 

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