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Huesca
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Un libro saca del anonimato a Francisco de Artiga, artífice del Museo de Huesca y del pantano de Arguis

Destacó como pintor, escritor, poeta, grabador, ingeniero o arquitecto, y dejó una profunda huella en la ciudad. 

Acto de presentación del libro en el Museo de Huesca, con aforo limitado.
Acto de presentación del libro en el Museo de Huesca, con aforo limitado.
Diputación de Huesca

Francisco de Artiga es un personaje tan interesante como desconocido. Carlos Garcés, Julio Bernués y Natalia Juan García han querido rescatar del anonimato y dar a conocer al gran público al artífice de obras como el actual Museo de Huesca y el pantano de Arguis. Los tres autores firman el nuevo volumen de la colección Altoaragoneses que edita el Instituto de Estudios Altoaragoneses de la Diputación Provincial de Huesca, dedicado a esa figura, "muy relevante en la historia de la ciudad pero apenas conocida por los oscenses". La publicación se ha presentado este jueves precisamente en el museo que él edificó, en un acto público con aforo limitado.

La obra de Francisco de Artiga (1645-1711) es diversa y sorprendente y él una de las figuras más interesantes y polifacéticas de la historia de la ciudad. Destacó como pintor, escritor, poeta, grabador, ingeniero o arquitecto. Su importancia en la ciudad de Huesca resultó "trascendental" desde el punto de vista histórico, según han destacado los autores del séptimo volumen de la citada colección, titulado ‘Francisco de Artiga: el final de un mundo’. 

Carlos Garcés Manau, historiador; Julio Bernués Pardo, matemático; y Natalia Juan García, especialista en Historia del Arte, firman este libro, agradecidos de que “sea el IEA el que resuelva esta paradoja con un libro que arroja luz sobre un figura que todos debemos conocer y mantener presente porque tuvo una gran importancia en el desarrollo de la ciudad”.

Artiga vivió en la Huesca del mecenas y coleccionista Vincencio Juan de Lastanosa, de quien fue amigo. Formó parte por tanto del denominado círculo lastanosino. Hay otros datos llamativos en su biografía. Por orden del Rey, reconoció los trabajos del monasterio nuevo de San Juan de la Peña. En cuanto a su faceta de pintor y grabador y afamado escritor: su obra más relevante ‘Epítome de la elocuencia española’, de 1692, se hicieron ocho ediciones en el siglo XVIII.

La diputada de Cultura, Maribel de Pablo, ha recalcado que una serie de libros como la colección Altoaragoneses del IEA está “descubriendo partes de nuestra historia apenas conocidas de las que no debemos prescindir, sino poner en valor como se merecen”.

El subtítulo de este libro es revelador: ‘El final de un mundo’. Francisco de Artiga vivió el cese de la transmisión masculina en su familia con la muerte de su único hijo varón, que implicaba la extinción de su apellido en Huesca; la supresión, durante la guerra de Sucesión, del antiguo Concejo oscense y de los fueros y las instituciones aragoneses (Justicia, Cortes y Diputación) y el desmoronamiento de su sistema de pensamiento, sustituido por uno nuevo impulsado por la revolución científica de la Edad Moderna.

Son los motivos que llevan al director del IEA, Alberto Sabio Alcutén, a explicar que “el libro va más allá de una biografía, para entender, por un lado, la inmensa huella de Artiga en la ciudad, que todavía pervive, y, por otro, entender la sociedad altoaragonesa de los siglos XVII y XVIII, viendo la importancia de la Universidad de Huesca en la época, el impacto de la guerra de Sucesión y el arraigo del austracismo”.

El pantano de Arguis ocupó gran cantidad de tiempo y dinero a Artiga. En primer lugar, tuvo que convencer a la ciudad de que la ubicación que propuso era la más adecuada. Después, fue un proyecto característico hasta tal punto que en la misma época la ciudad de Alicante lo tomó como referencia para construir el suyo. 

Julio Bernués ha explicado que era “una presa por gravedad, un murallón muy robusto que tenía la parte superior inclinada, de forma que si alguna vez rebosaba el pantano, el agua deslizara por encima; esa infraestructura hidráulica reguló y lo sigue haciendo todo el regadío de la Hoya de Huesca”.

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