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HERALDO viaja en el tren que inaugura la nueva estación de Canfranc | "Hoy hacemos historia"

Un maquinista de Renfe de 78 años hace el viaje Zaragoza-Canfranc en el ferrocarril para recordar parte de su vida y la de su padre.

Llegada del tren a la estación

El primer tren que ha entrado este jueves en la nueva estación de Canfranc es un 599, con tres vagones para 180 viajeros, pero apenas lleva 50, entre periodistas, ferroviarios y pasajeros que, en su mayoría han subido en Jaca para ver la historia en directo. Ha salido de la estación de Delicias a las 8.40 y ha llegado a la estación de Canfranc a las 12.34. Hasta allí, los canfranqueses han acudido a recibir el convoy.

Ángel Morales es uno de los viajeros que ha decidido revivir su experiencia desde 1958 cuando entró como mecánico en Renfe: un viaje vital que recorre desde los trenes de vapor hasta los de diésel. Tiene 78 años, es cazador y conoce esta línea de Zaragoza-Canfranc. Su padre, un fontanero que trabajó para la Compañía del Norte, le contó la historia de los nazis en la estación internacional, donde se cambiaba el oro por el wolframio en la II Guerra Mundial.

Ángel Morales, maquinista jubilado, ha viajado en el primer canfranero que ha llegado a la nueva estación de Canfranc
Ángel Morales, maquinista jubilado, ha viajado en el primer canfranero que ha llegado a la nueva estación de Canfranc
Canfranc

“Trabajé en los talleres de Renfe hasta que nos prejubilaron en el año 2000 con 58 años. Me encanta venir al ferrocarril de Canfranc y al de Teruel porque es mi vida. Ahora espero que en el año 2025 cumplan los gobiernos para que se reabra la línea internacional, como cuando mi padre trabajó allí, cuando lo contrató la Compañía del Norte y la Gestapo cambió el oro por el wolframio”, detalla el viajero del primer tren que entró en la nueva estación. “Hoy hacemos historia y espero la reapertura”.

"Este tren es especial hasta en pandemia"

La interventora de Renfe, Beatriz Reguera, reconoce que este tren es especial hasta en la pandemia, que ha reducido mucho los viajeros, entre los que ve a turistas ferroviarios extranjeros que se desplazan para conocerlo. “He visto a suizos y australianos aquí porque son muy seguidores de este tren. Hoy subimos en un 599 para 180 viajeros y llevamos unos 50. Otras veces llevamos el 596 o 'Tamagochi' que lleva 112. También hay aficionados de la bicicleta que suben hasta Santa María de la Reina y luego puedes ver que bajan tras cogerlo en Jaca o Sabiñánigo”, relata la interventora nacida en El Grado.

“Nos toca venir cada veinte días a llevar el tren y hoy me hace ilusión porque hacemos historia”

Al maquinista del tren, Javier Quero, un ceutí nacido en 1964 que vino a Zaragoza con 21 años, llevar ese ferrocarril le hace una “especial ilusión” un día como hoy, aunque él ha llevado también trenes AVE. "Con este tren se puede ir a 160 km/hora, pero en realidad vamos a 120, y cuando llegamos a Huesca se baja hasta 50 o 70 por hora el resto del camino”, reconoce el maquinista. “Nos toca venir cada veinte días a llevar este tren y hoy me hace ilusión porque hacemos historia”, concluye el maquinista.

Durante el viaje, algunos usuarios han fotografiado un grupo de ositos, casas o diversos juguetes infantiles que ha ido descubriendo durante la pandemia. Este jueves han aparecido algunos más, símbolos especiales de apoyo a los viajeros del Canfranero.

"Canfranc tiene un gran destino con el turismo, pero sobre todo la gran rentabilidad de este tren serán las mercancías"

Coincide con él, en hacer la historia, un pasajero singular del tren, el consejero de Vertebración Territorial, José Luis Soro, quien ha decidido subirse al Canfranero con su equipo y Carmelo Bosque, responsable de Urbanismo. El consejero ha mostrado una imagen de su primera intervención como integrante del Gobierno aragonés, en representación de Chunta Aragonesista, en el tren de regreso el 19 de julio de 2015, después de participar un domingo en una tradicional manifestación por la reapertura del Canfranc.

Soro tiene claro que volver a cruzar la frontera francesa, tras su cierre el 27 de marzo de 1970, es el objetivo definitivo para poner a Aragón y su capacidad logística en Europa como el futuro que pondrá a los aragoneses en su lugar. “Hay que recordar que Canfranc se inauguró en 1928 y Sagunto, en 1932. Canfranc tiene un gran destino con el turismo en todo el año, pero sobre todo la gran rentabilidad de este tren serán las mercancías y nuestra proyección del Cantábrico-Medierráneo o la conexión ferroviaria con Algeciras, con las conexiones en Plaza, TMZ y el aeropuerto de Zaragoza”, destaca el consejero.

Para José Luis Soro, el cambio fundamental del apeadero de 45 metros frente a la estación internacional a la nueva estación de Canfranc, de 1.413 metros situada en medio de la explanada es la apuesta por la tecnologías de futuro y lo que puede suponer el proyecto cuando se reciba el tráfico internacional desde Francia. “Ahora hay un lugar de venta de billetes y una parte dispuesta para un bar-cafetería cuando se disponga”, apuntó Carmelo Bosque.

El primer tren que ha entrado este jueves en la nueva estación de Canfranc es un 599, con tres vagones para 180 viajeros

Cuando se llega a Canfranc, siempre sale la Unión Europea como la gran solución de la estación ferroviaria en medio del cambio climático y la necesidad de sacar los camiones de las carreteras para subirlos a los trenes. Soro hace recuento de los apoyos de 7,5 millones de la Conexión Europea para los estudios de los dos países, dos millones para la nueva estación y el apoyo al trabajo sobre el túnel del Somport.

"Algo es algo, pero hay que ser prudente con la reapertura (del tren con Francia) porque faltan muchas cosas todavía”

Algunos de los pasajeros son aficionados al ferrocarril de Canfranc, como Alfonso Marco, quien trabaja en Adif, ha escrito un libro histórico del tren en esta estación y este jueves ha pedido un día libre para cubrirlo para la revista 'Vía Libre'. “Voy hasta Huesca en tren y luego cojo un coche para esperar la llegada del tren en la nueva estación”, reconoce Marco, quien entiende el cambio de situación pero le da “un poco de pena” que el ferrocarril deje de llegar al curso del río Aragón.

“Como cambio, la nueva estación de Canfranc lo supone. Algo es algo, pero hay que ser prudente con la reapertura (del tren con Francia) porque faltan muchas cosas todavía”, concluye Marco, antes de despedirse en Huesca y volver a vernos en la entrada del lugar que hoy es una parte para la historia.

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