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Localizan muerto en Francia al montañero zaragozano desaparecido hace 3 semanas

Especialistas de la Gendarmería gala encontraron el cuerpo sin vida de Miguel Villarroya, de 68 años, en la vertiente francesa del pico Arriel, una zona limítrofe con Sallent de Gállego.

Miguel Villarroya tiene 67 años y está desaparecido desde el día 23 de marzo.
Miguel Villarroya tenía 68 años y estaba desaparecido desde el día 23 de marzo.
Heraldo

Especialistas de la Gendarmería han localizado en el Pirineo francés el cadáver de Miguel Villarroya, el montañero zaragozano de 68 años de edad que se encontraba desaparecido desde el 23 de marzo. El cuerpo fue encontrado en la vertiente gala del pico Arriel, una zona limítrofe con Sallent de Gállego.

Según informaron este lunes fuentes de la Guardia Civil, el pasado jueves 8 de abril, personal del pelotón de alta montaña de Pierrefitte de la Gendarmería Nacional Francesa que estaba realizando labores de búsqueda por si el montañero hubiera cruzado la frontera, encontró el cuerpo sin vida de una persona en la parte francesa del pico Arriel (2.824 m).

El cadáver fue trasladado al Hospital de Pau (Francia) y este lunes, una vez realizadas todas las gestiones pertinentes, se pudo verificar de manera fehaciente que correspondía con el del montañero zaragozano.

Miguel Villarroya se encontraba desaparecido desde el día 23 de marzo, cuando le dijo a una de sus hermanas que se iba a Sallent de Gállego a pasar un par de días en el monte. El día 29, al no tener noticias de él durante varias jornadas, su familia presentó una denuncia en el puesto de la Guardia Civil de Casetas. Era aficionado al montañismo –solía ir bien equipado– y con frecuencia lo practicaba en solitario, aunque no un experto alpinista.

Se puso en marcha un operativo de búsqueda para intentar concretar el lugar donde podría encontrarse el desaparecido, localizando su furgoneta estacionada junto al embalse de la Sarra, en Sallent, por lo que de inmediato se centraron los rastreos en las zonas hacía donde podía haberse dirigido desde ese punto.

Durante los días siguientes se realizaron intensas búsquedas por tierra y aire en las que participaron agentes de la Guardia Civil del Ereim y del puesto Seguridad Ciudadana de Panticosa, del Sereim de Jaca y del Ereim de Roncal, con apoyo de la Unidad Aérea de la Zona de Aragón y del la Policía Judicial de Jaca.

Un tique de unos crampones, la única pista

El hallazgo en su casa de un tique de compra de unos crampones, del día anterior a su partida, les hizo pensar que se dirigía a algún lugar donde hubiera nieve. Sin embargo, esto tampoco permitió acotar mucho el terreno, ya que todavía hay muchas áreas de alta montaña nevadas.

Por ello, recorrieron distintas rutas de camino a los tresmiles del valle de Tena a partir del aparcamiento, entre ellos el propio pico Arriel, además del Cristales, el Balaitous, el Frondiellas, el Petit Arriel y el circo del pico Soba hasta el embalse de la Sarra. También rastrearon la zona de Punta del Cuello y Punta del Garmo Blanco, mirando el cauce del barranco de Sobas y el barranco Garmo Negro hasta la Sarra. Sin embargo, no encontraron ningún indicio del montañero. Ni siquiera sabían si pasó por el refugio de Respomuso.

Desde la Guardia Civil reconocieron no tenían ninguna pista sobre dónde podría haberse dirigido el desaparecido. Mientras tanto, se dio aviso a la Gendarmería, que estuvo colaborando varios días por si pudiera hallar alguna pista en territorio francés, como finalmente ocurrió.

Otros dos casos recientes pendientes de resolver

Tras este hallazgo, todavía quedan dos recientes desapariciones de montaña en el Pirineo por resolver. La inglesa Esther Dingley, cuyo rastro se perdió en noviembre en el pico Salvaguarda, en el valle de Benasque; y el aragonés Andrés Funes, un abogado vecino de Huesca, extraviado en diciembre en el Pirineo francés.

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