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La extraña desaparición de tres montañeros solitarios en plena pandemia

En cuatro meses se han perdido en el Pirineo tres excursionistas que siguen en paradero desconocido. Es un hecho insólito que los expertos relacionan con la menor frecuentación de la montaña por las restricciones. 

Los tres desaparecidos desde noviembre: Miguel Villarroya (izquierda), Andrés Funes y Esther Dingley.
Los tres desaparecidos desde noviembre: Miguel Villarroya (izquierda), Andrés Funes y Esther Dingley.
Heraldo

Cuatro meses y un día separan la desaparición en el Pirineo de Esther Dingley y Miguel Villarroya. La inglesa se perdió el 22 de noviembre en el pico Salvaguardia de Benasque; del segundo no se tiene noticia desde el 23 de marzo, cuando salió de Zaragoza con destino a las montañas de Sallent de Gállego. Entre un caso y otro se denunció el de Andrés Funes, un vecino de Huesca extraviado poco antes de Navidad al otro lado de la frontera, en el valle francés de Aspe.

Según los expertos, esta coincidencia en tan corto periodo de tiempo resulta insólita y puede tener relación con la pandemia: más gente motivada a salir sola al monte, pero que en caso de sufrir un accidente o de perderse, no encontrarán quien les eche una mano. Lo dice el teniente de la Guardia Civil Santiago Gómez, jefe del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de Aragón y Navarra, quien reconoce que son muchas desapariciones en tan poco de tiempo. "Hay pocas personas en la montaña por las restricciones de movilidad. Nadie ha visto a los desaparecidos y si han tenido un problema, no han podido pedir auxilio", reflexiona.

Villarroya, Dingley y Funes comparten su condición de montañeros solitarios, una práctica desaconsejada por el Greim y los clubes. "Nunca hay que salir solo. Lo más adecuado es ir en grupos de tres: si a uno le sucede algo, otro se queda con el herido y el tercero va a pedir ayuda. Y en todo caso, hay que dejar dicho dónde se va", recomienda Gómez. Pero ninguno de los tres concretó su ruta y en ninguno de los casos se ha hallado la mínima pista de su paradero.

Salida desde el parquin de La Sarra hacia el refugio de Respomuso, uno de los itinerarios de la búsqueda estos días de Miguel Villarroya.
Salida desde el parquin de La Sarra hacia el refugio de Respomuso, uno de los itinerarios de la búsqueda estos días de Miguel Villarroya.
Rafael Gobantes

La búsqueda del último desaparecido sigue activa, pero la de Esther Dingley se interrumpió con las primeras nevadas. Esta inglesa de 37 años envió un wasap a su pareja desde el pico Salvaguardia, y el Greim habló con varias personas que se la cruzaron, pero ni en esta zona ni en un radio más amplio, en España y Francia, se localizó pista alguna. En su blog comentó sus motivaciones: "Justo antes de los encierros franceses, crucé a España. Me siento más segura en las montañas, las tasas de incidencia son mucho más bajas. Casi no veo a nadie". Una circunstancia que quizá se volvió en su contra.

En el caso de Funes, se ha seguido buscando cuando el tiempo lo ha permitido, "aunque no hay ninguna novedad", admite la familia de este abogado oscense, socio del club Peña Guara, que tenía su segunda residencia en un pueblo francés del Pirineo.

Salir sin compañía, en las actuales circunstancias de restricciones de movilidad, con menos gente en el monte, resulta aún más peligroso, advierte el teniente del Greim. "Ante un percance menor como la torcedura de un tobillo, si no puedes avisar, te ves forzado a quedarte allí durante la noche". A pesar de ser primavera, las temperaturas nocturnas bajan bruscamente al caer el sol.

"Hay pocas personas en la montaña por las restricciones de movilidad. Nadie ha visto a los desaparecidos y si han tenido un problema, no han podido pedir auxilio"

El presidente de Peña Guara, Manolo Bara, pone el énfasis en la dificultad de localizar a los montañeros solitarios. "Te puede caer una piedra, dar un mareo..., y acabas en una rimaya o un barranco donde nadie te ve. Si no has definido la ruta, no te encontrarán. A lo mejor pasan por delante y no te ven. A veces tardan años en encontrarlos. Y con menos gente ahora, aunque pidas auxilio, hay menos posibilidades de que te socorran", explica.

La pandemia es una dificultad pero también una motivación. "Algunos no se quiere juntar, no tanto al aire libre sino en los desplazamientos, y se están animando a salir solos", comenta Marta Ferrer, coordinadora de la campaña Montaña Segura, quien aconseja al menos ser precavidos: dejar dicho dónde se va, concretarlo y no cambiar de idea.

El riesgo de salir solo

"No recomendamos hacer actividades en solitario, pero somos conscientes de que esos montañeros existen. Periódicamente nos los encontramos en las noticias por incidentes. Resultan más vulnerables en caso de un accidente", indica Ferrer. No son pocos, no están dispuestos a renunciar a esa opción y suelen tener mucha experiencia y hacer actividades comprometidas, en las que inevitablemente asumen más riesgos. "Trabajamos para concienciarlos, para que vayan con más seguridad. Esperamos que pongan todos los medios a su alcance para que en caso de que les suceda algo el aviso salte y se les encuentre lo más rápido posible sabiendo dónde buscar".

Las encuestas de la citada campaña confirman que es un colectivo numeroso. De los 883 grupos entrevistados en rutas de alta montaña el verano pasado, el 16% correspondía a deportistas que iban solos. El mismo porcentaje en el Aneto, y un 18% en Monte Perdido. Bajaba notablemente para los senderistas (3%), pero estos son más vulnerables. En el periodo 2014-2019, el 16% de los senderistas rescatados no iban acompañados.

"Hay gente que sale sola porque no encuentra un grupo de amigos para ese día o porque quiere estar en soledad. No es lo más recomendable, pero se da", insiste el presidente de la Federación Aragonesa de Montañismo, Javier Franco. Tanto la FAM, como Peña Guara, el Greim o Montaña Segura aconsejan extremar las precauciones y "bajar un peldaño la dificultad, optando por recorridos más sencillos sin pasos clave expuestos". Y , sobre todo, dejar dicho adónde se va "con todo detalle" y la hora de regreso a una persona que esté pendiente.

La web de la campaña Montaña Segura incluso permite descargarse una ficha con datos de horario, recorrido, vehículo y material…, para reenviar a un familiar, un amigo o dejarla en el hotel, de manera que si es preciso activar una búsqueda no sean tan difíciles como las de Esther, Miguel y Andrés.

Esther Dingley.
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Esther Dingley, 22 de noviembre

Esta inglesa de 37 años, una conocida bloguera de viajes, envió un wasap a su novio el 22 de noviembre desde el pico Salvaguardia. Llevaba un par de semanas recorriendo el Pirineo en su autocaravana, que apareció estacionada en Benasque.

Andrés Funes.
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Andrés Funes, 19 de diciembre

Vecino de Huesca de 61 años, desapareció el 19 de diciembre en el valle francés de Aspe, al otro lado de la frontera de Somport. La Gendarmería halló su coche con el teléfono móvil de trabajo dentro, en un parquin que es punto de partida de excursiones.

Miguel Villarroya.
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Miguel Villarroya, 23 de marzo

Este vecino de Zaragoza de 68 años dijo a sus hermanas el 23 de marzo que se iba unos días al monte a Sallent. El 29 denunciaron su desaparición y ese mismo día la Guardia Civil halló su furgoneta en el parquin de La Sarra. Ningún indicio más.

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