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Finalizada la gran presa de 4 km de Almudévar a la espera del fallo de la Audiencia Nacional

La construcción del embalse avanza según el calendario previsto y acabará en marzo de 2022. El tribunal ya rechazó un recurso del Ayuntamiento pero tiene pendiente otro de los ecologistas. 

/ / Foto: Rafa Gobantes
El agua del Canal de Monegros, más cerca del embalse. 
Rafael Gobantes | CHE

Tres años después del inicio de la construcción del embalse de Almudévar, en abril de 2018, la empresa adjudicataria ha acabado de levantar el primero de los dos grandes diques que cerrarán el gigantesco vaso donde se almacenarán 169 hectómetros cúbicos. Los trabajos avanzan conforme al calendario previsto, sin tropiezos importantes y con la previsión de finalizar en marzo del 2022. La única incertidumbre está en los tribunales, ya que la Audiencia Nacional debe dictar sentencia sobre el recurso presentado por Ecologistas en Acción contra el proyecto y la declaración de impacto ambiental.

El embalse de Almudévar, a vista de pájaro.

Del presupuesto de 102 millones de euros (en las expropiaciones se invirtieron otros 37), se han certificado ya 62. El embalse inundará una superficie de 1.152 hectáreas (1.050 en Almudévar y el resto repartidas entre Huesca, Tardienta, Sangarrén y Vicién).

Según los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro, el dique este se ha ejecutado el 99%; y el oeste, al 62%. Junto al segundo se concentran el resto de infraestructuras, muy avanzadas, como la torre de toma que sobresale de la presa. Ya está construido el entronque entre el canal de aducción y el canal de Monegros desde el que se alimentará el embalse por elevación gracias a siete grandes bombas, ahora en proceso de fabricación.

En paralelo se ejecutan las medidas correctoras de impacto ambiental, que en el caso de este embalse son menores al estar fuera del río y tratarse de una balsa de almacenamiento que se llena con excedentes de agua de los canales de la intercuenca Cinca-Gállego. Entre ellas destaca la construcción de una isla con tierras procedentes de la excavación de los diques. "En vez de distribuir el material por el vaso, lo hemos concentrado para construir una isla artificial. Cuando el embalse esté lleno permitirá nidificar a las aves", explican Raimundo Lafuente y Javier Saura, director y adjunto a la dirección de la obra. También habrá siete u ocho islas flotantes para la avifauna, teniendo en cuenta la gran lámina de agua de mil hectáreas de superficie. 

Al mismo tiempo, se han realizado prospecciones arqueológicas en la ermita de Santo Domingo y en otras edificaciones. El templo se salvará de la inundación trasladándolo piedra a piedra a otro emplazamiento. Además, otros inmuebles se han expropiado porque quedarán dentro del vaso, entre ellos alguna vivienda anexa a naves ganaderas y almacenes agrícolas. 

Uno de los hitos de la obra ha sido el enorme volumen de tierra movilizado, 7,5 millones de metros cúbicos. Casi todo el material de los diques ha salido de terrenos a menos de 2 kilómetros, indican los dos técnicos de la CHE, que aseguran que las obras "están muy avanzadas y dentro de los plazos".

Con el dique este ya levantado, queda el oeste, a concluir a finales del 2021. Está pendiente la fabricación de las turbinas, con un plazo de un año. Este proyecto contempla mejoras para aumentar el rendimiento, ya que su misión es recuperar, en el proceso de vertido de agua al canal de riego, parte de la energía eléctrica consumida en el llenado.

No se sabe cuánto tiempo tardará en estar operativo, dependerá del agua que haya ese año en el sistema, aclaran Lafuente y Saura. Para el llenado habrá que esperar al 2023, comenta, por su parte, César Trillo, presidente de Riegos del Alto Aragón, la comunidad beneficiaria.

Trillo se felicita por el avance de las obras, pero no puede olvidar la incertidumbre que plantea la sentencia pendiente en la Audiencia Nacional. El trámite judicial ha concluido y solo falta el fallo por el recurso promovido por Ecologistas en Acción contra la aprobación del proyecto y la declaración de impacto ambiental. Frente a ellos están personados, además de la Abogacía del Estado, el sindicato agrario UAGA, Riegos del Alto Aragón y dos comunidades de regantes. 

Ninguno de ellos quiere pensar que pueda ocurrir como en Mularroya, cuando las obras estuvieron tres años paralizadas después de la sentencia judicial que anuló tanto el proyecto como la Declaración de Impacto Ambiental (DIA). El Ministerio tuvo que aprobar otro con los condicionantes de una nueva evaluación ambiental para desbloquearlo y fue necesario declarar la obra de "interés público de primer orden", un trámite excepcional.

La Audiencia Nacional ya dictó sentencia en noviembre sobre Almudévar, pero en relación con el recurso de este Ayuntamiento, que reclamaba un plan de restitución para compensar las afecciones. La demanda fue rechazada al no quedar demostrada la "afectación singular" al municipio. Se dictaminó que la ausencia del plan "en el momento inicial no es causa de nulidad del proyecto". Lo cierto es que tres años después de iniciarse la construcción, todavía está pendiente, lamenta el alcalde, Antonio Labarta, quien volverá a solicitar una entrevista con la CHE para reactivarlo.

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