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Huesca
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Los templarios ceden el testigo a los hospitalarios en el castillo de Monzón

Las recreaciones de la Baja Edad Media en la fortaleza han reunido a cientos de visitantes.

El castillo de Monzón se ha vuelto a convertir esta Semana Santa en el principal atractivo de los amantes de la historia y una oferta de ocio para disfrutar en familia, gracias a las recreaciones que tienen lugar desde el Jueves Santo hasta este Domingo de Resurrección. Cientos de visitantes, la mayoría turistas zaragozanos, han deambulado de forma ininterrumpida por la mañana y por la tarde por las distintas estancias de este monumento nacional para disfrutar de una nueva actividad de recreación histórica organizada por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento y desarrollada por HP Lab, Héroes Legendarios, en colaboración con la Diputación Provincial de Huesca.

En este caso, los templarios, orden que ha dado fama a la fortaleza, cedieron el testigo a otros caballeros, no con tanta mística ni tan conocidos pero cuyo legado en Monzón se remonta desde el siglo XIV (1317) hasta el XIX (Desamortización de Mendizabal). Se trata de los hospitalarios, de la Orden de Malta o del Hospital. Junto a ellos, personajes de la más altas esferas, desde el vulgo y soldados hasta la reina Felipa de Tolosa desfilan por los muros de la milenaria fortaleza para mostrar a los visitantes cómo era la vida en la Baja Edad Media, cómo se comía, cómo evolucionaron las armas, la vestimenta y el día a día en el castillo, gestionando la encomienda de Monzón. 

Alrededor de 25 recreacionistas muestran desde la comida, el trabajo del cuero para realizar calzado, los cánticos, las ceremonias eclesiásticas, o la exhibición de armas de fuego o el arco y las ballestas. “El castillo de Monzón ha tenido ha tenido importancia en las contiendas desde el siglo IX al XX y tiene estructuras prácticamente de todas las épocas. Eso es un buen nicho para multiplicar la vida del patrimonio, para que la gente pueda venir varias veces y ver un castillo completamente distinto porque lo que se muestra es distinto”, explica Darío Español, responsable de HP Lab, empresa surgida de la Universidad de Zaragoza para poner en valor el patrimonio histórico a través de recreaciones. “Ahora mostramos finales del siglo XIV y XV que es una época muy rica y visual sobre todo porque la ingeniería militar crece de forma tremenda con las armaduras pero también la vida cotidiana, que nos gusta mucho recrear con la arqueogastronomía o talleres de cuero, de escribanía, labores y textil, …”, cuenta.

La respuesta del público ha sido “espectacular”, sobre todo procedente de Zaragoza y también de la provincia de Huesca, explica Español. “Hemos redescubierto lo que tenemos cerca, el turismo de proximidad se ha revalorizado, es algo bueno que ha traído la pandemia, que la gente deje el dinero aquí en eventos hechos por la gente de aquí. En todo momento garantizamos la seguridad y la cultura y el turismo que ofrecemos es seguro”, añade.

La turolense Raquel Bueno viajó con su marido e hija desde Zaragoza para visitar por primera vez el castillo de Monzón, aprovechando una visita familiar en Barbastro. “Está muy bien ambientado y todas las representaciones están muy bien explicadas. No me importaría volver otra vez”, señalaba.

“Nos ha gustado mucho. El castillo está muy bien cuidado, nunca habíamos estado y eso que tenemos familia en Alcolea de Cinca. A los críos les ha encantado”, explicaba el zaragozano Raúl Gracia.

Satisfacción también por parte del concejal de Turismo, Jesús Guerrero, destacaba la experiencia de convertir al castillo “en un museo viviente que ha atraído a mucha gente que han disfrutado de una forma segura. El tiempo ha acompañado y lo han notado los comercios, bares y restaurantes que era el efecto que buscábamos”.

El horario es de 10 a 14.30 horas y de 15.30 a 19.30. El precio de la entrada es el habitual, 3,5 euros.

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