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El castillo de Loarre vuelve a recibir turistas... y reservas de bodas

Más de 400 personas pasaron este sábado por la fortaleza medieval, que llevaba cerrada desde noviembre. La pandemia provocó el año pasado una caída de más del 60% de los visitantes.

Más de cuatro meses después, el castillo de Loarre, una de las joyas turísticas de Aragón ha reabierto sus puertas este fin de semana. Y lo ha hecho con una gran afluencia de turistas, llegados principalmente de Zaragoza. Además, sus responsables están volviendo a recibir muchas reservas para celebrar bodas -una docena hasta ahora- después de que el año pasado la pandemia obligara a cancelar muchas de ellas. Este sábado, de hecho, una pareja de recién casados estuvo en la fortaleza haciéndose sus fotos de boda

Roberto Orós, gerente de de la empresa que gestiona el castillo, ha agradecido la respuesta de los más de 400 visitantes que llegaron este sábado, "un buen dato teniendo en cuenta que solo puede llegar gente de Aragón", destaca. De momento prestan un servicio limitado ya que las restricciones sanitarias les impiden organizar visitas guiadas al estar restringidas a grupos de diez personas como máximo. "Es incongruente que pueda llegar un autobús con el 50% de aforo, es decir, 27 personas, y no podamos hacerles una visita conjunta sino dividirlos en tres grupos cuando es un espacio al aire libre y más amplios", lamenta.  

Por ello, solo prestan servicio de audioguías y se puede descargar el plano del castillo con códigos QR. Además, la entrada al castillo da derecho a visitar también la colegiata de Bolea y la iglesia de Loarre "con lo que reactivamos al sector turístico de toda la zona y, además, los visitantes pueden guardar el tique para cualquier otro día del año".

Además, abren solo los fines de semana hasta que no se reabra la movilidad entre las comunidades autónomas "porque antes teníamos bastante público de escolares, agencias de viajes y colectivos de la tercera edad, pero como todo eso está paralizado, no tiene sentido abrir", justifica Orós. La consecuencia es que han retomado la actividad solo con la mitad de la plantilla (siete trabajadores) y a media jornada.

El castillo de Loarre confía en "salvar los muebles" este año después de que la pandemia provocara en 2020 una caída del 60% de visitantes, pasando del récord de 110.000 de 2019 a unas 40.000 ya que estuvo cerrado casi la mitad del año. "Los dos primeros meses del año pasado estábamos batiendo récords y también en el puente del Pilar. Por eso, sin pandemia hubiéramos llegado seguro a los 120.000", estima Orós.

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