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Huesca esquiva por ahora la cuarta ola tras liderar la incidencia del país en noviembre

Es la segunda provincia con una menor tasa (132 casos por cada 100.000 habitantes en siete días), por detrás de Cantabria. El confinamiento provincial, en vigor desde el 6 de noviembre, ha tenido un claro efecto positivo.

Esta semana se ha completado la vacunación en las residencias de mayores de la provincia de Huesca.
Esta semana se ha completado la vacunación en las residencias de mayores de la provincia de Huesca.
Rafael Gobantes

La provincia de Huesca experimenta un ‘misterioso vaivén’ que le está permitiendo esquivar por ahora la cuarta ola, que sí está haciendo estragos en muchas zonas de España. Y es que tras haber liderado la incidencia nacional a principios de noviembre con una tasa de 650 casos por cada 100.000 habitantes en siete días, está viviendo un inicio de año inusual y hasta sorprendente. Los últimos datos la sitúan como la segunda tasa más baja de todo el país con 132, solo por detrás de Cantabria (109).

Los ‘excesos’ de Navidad trajeron un repunte de contagios a partir del 28 de diciembre que llegó al pico más alto en la semana del 11 al 17 de enero (546), pero desde entonces ha habido un claro descenso que ha llevado al Gobierno de Aragón a desconfinar la ciudad de Huesca. Este viernes se notificaron solo 51 casos en toda la provincia (11 en la capital).

La mortalidad llegó al 18% en la primera ola de primavera

La primera ola abarca del 23 de marzo al 26 de abril con 525 casos y una altísima tasa de mortalidad del 18% hasta los 92 fallecidos (desde el inicio de la pandemia ha habido 426 en el Alto Aragón y 15.223 positivos). Fue especialmente dura en zonas de salud como Sabiñánigo con 25 muertos, Biescas (13) o Sariñena (10).

El verano, a diferencia de otras regiones, no dio una tregua y entre el 13 de julio y el 30 de agosto llegó la segunda ola con un balance de 2.497 positivos. En cambio la tasa de mortalidad fue entonces del 1,2% (32 fallecidos). La zona de salud de Fraga encabezó entonces los positivos con 719 aunque Huesca Rural sufrió el mayor número de muertos (12).

Y la tercera estalló poco antes del puente del Pilar. Del 5 de octubre al 22 de noviembre se dispararon los contagios hasta sumar 6.983 y 158 fallecimientos (3,5%). Huesca (1.729 casos), Barbastro (895), Monzón (604), Jaca (575) y Grañén (328) fueron las zonas de salud más golpeadas

Todo ello se tradujo en una elevada presión hospitalaria que llegó hasta un récord de 195 personas ingresadas el 4 de noviembre, 19 de ellos en la UCI. Hoy en día, hay 52 pacientes en planta y solo siete en cuidados intensivos.

Confinamiento provincial, más test, una mayor concienciación...

Ramón Boria, médico de Atención Primaria en Huesca, atribuye el cambio de tendencia entre la tercera y la cuarta ola al confinamiento provincial, que está en vigor desde el 6 de noviembre, y al mayor seguimiento de las medidas de prevención. "En la capital seguimos teniendo focos de transmisión pero pocos porque hay menos comportamientos irresponsables", afirma.

En el Bajo Cinca, el incremento de casos de verano estuvo asociado a la campaña de la fruta, que atrae a miles de temporeros, los más vulnerables al contagio por sus condiciones de vida y su imperiosa necesidad de trabajo. De mayo a septiembre hubo 975 casos, casi la mitad del total de los contagiados desde el inicio de la pandemia (2.174). En octubre, coincidiendo con las fiestas del Pilar, hubo otro repunte con 297.

Y en Barbastro, el descenso de la incidencia se atribuye en parte al aumento de test realizados en estas semanas, a una mayor concienciación y a la ausencia de eventos sociales, según Juan Vidaller, médico de Atención Primaria. "Hacemos unas veinte pruebas al día y cogemos casos a tiempo y los aislamos rápidamente, con lo que contribuimos a que no se propague", señala.

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