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Un vecino de Graus deja un legado de 152.709 euros a beneficio de Manos Unidas

La organización diocesana de Barbastro-Monzón ayudará este año a 170 familias indígenas de 11 comunidades Mbya de Paraguay con un proyecto valorado en 51.798,00 euros de los que los beneficiarios asumen el 30%.

Representantes de Manos Unidas diocesana con el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, han presentado el proyecto.
Representantes de Manos Unidas diocesana con el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, han presentado el proyecto.
Diócesis Barbastro-Monzón

Manos Unidas ayudará en 2021 a 170 familias indígenas de diez comunidades del Departamento de Caaguazú y una comunidad del Departamento de Guaira, en Paraguay,  sometidas a procesos de deforestación y destrucción de los recursos naturales. Al frente del proyecto está Andrés Ramírez, con el apoyo de Oguasu. En una nota de prensa, la diócesis de Barbastro-Monzón ha informado de que la delegación diocesana de Manos Unidas ha asumido para este año la mejora del sistema de seguridad alimentaria y salud del pueblo Mbya "con equidad", iniciativa que beneficiará a 676 personas de once comunidades indígenas. 

En 2020, la pandemia ha limitado las habituales acciones de Manos Unidas para conseguir fondos, como la presencia en los centros escolares, chocolates y otras convocatorias solidarias, cenas del hambre, entre otras. Sin embargo, el  ejercicio se ha cerrado con la "generosa" aportación de un vecino de Graus que ha dejado un legado de 152.709,89 euros a beneficio de Manos Unidas, muestra de que "uno puede morir dejando vida", ha señalado el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez. 

El prelado ha denunciado que "el hambre es la otra epidemia invisible y silenciada, que en pleno siglo XXI es sin duda un escándalo". "El mejor antídoto es inficionarse con otros valores que ayuden a que otros tenga lo necesario", ha apostillado. En este sentido, ha pedido a todos "dejarse vacunar" por el "virus de la dignidad y solidaridad, que transforman la vida de cada uno y de los demás" para que "dentro de la incoherencia social que vivimos podamos paliar una lacra que ya debería estar erradicada", ha sostenido.

La ejecución del proyecto de la campaña de 2021, número 62, con una valoración global de 51.798,00 euros de los que los beneficiarios asumen el 30%, se llevará a cabo de la mano de la organización Oguasu, como socio local. "La Amazonia está desapareciendo, y con ella todas las criaturas que viven ahí, incluidos nuestros hermanos los Mbya", ha afirmado la delegada diocesana, Genoveva Buatas, que ha explicado que el objetivo del proyecto es "mitigar su nivel de pobreza sin menoscabar su cultura". "Hay que acompañarles en el proceso de incorporación a un nuevo contexto, porque en el que vivían ha desapareciendo, buscando un camino que preserve su identidad", ha apuntado.

Buatas ha presentado el proyecto acompañada de los voluntarios de la delegación Asun Bardají, que ha dado a conocer los ejes de la campaña 62, bajo el lema 'Contagia solidaridad para acabar con el hambre', y Víctor Parrilla, que ha desgranado las cifras de la campaña anterior, cuando desde Barbastro-Monzón se ayudó con 75.000 euros a una comunidad agrícola en Guatemala.  

Ángel Pérez ha destacado la eficacia de la labor de los hombres y mujeres de Manos Unidas, que recaudan dinero para las personas que lo necesitan, echando la vista a atrás para recordar a todas las personas que han pasado por la delegación diocesana: "Se las ingenian, no sé cómo, para recopilar euro a euro para alguien que no lo verá aquí. Así es la iglesia, así somos los cristianos". "Ese es el legado que nos dejó el Señor", ha dicho. 

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