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Huesca

El plan de vivienda de Huesca contra la despoblación ya cuenta con los primeros inquilinos

El programa de préstamos a los ayuntamientos de la Diputación Provincial ha permitido a Vencillón comprar una casa para alquilarla a una familia de Senegal con cuatro hijos.

La familia Sow podrá trasladarse pronto a una de estas viviendas adquiridas por el Ayuntamiento.
La familia Sow podrá trasladarse pronto a una de estas viviendas adquiridas por el Ayuntamiento.
Rafael Gobantes

Magatte Sow y Mamediara Diaf, un matrimonio senegalés con cuatro hijos, serán los primeros beneficiarios del programa de vivienda creado por la Diputación de Huesca para luchar contra la despoblación. En unos días podrán trasladarse a la casa que ha comprado el Ayuntamiento de Vencillón para alquilar a nuevos vecinos. La llegada de esta familia es un balón de oxígeno para un pueblo donde antes nacían de media 3 o 4 niños al año y ahora solo uno.

Vencillón es el último municipio en incorporarse al plan de fomento de la vivienda, un programa nacido en 2020 para afrontar la escasez de casas habitables en el medio rural que puedan alojar a personas interesadas en vivir en los pueblos. Este año hay 2,2 millones de euros consignados para dar préstamos a los ayuntamientos, sin intereses y a devolver en 30 años, destinados a la compra de solares o inmuebles. Además de Vencillón, se han acogido ya Esplús, Canal de Berdún, Alberuela de Tubo, Benabarre, La Fueva, Aínsa, Colungo, Ballobar, Peralta de Calasanz, Torre la Ribera, Ansó, Torres de Alcanadre y Aísa, con 24 viviendas en total.

"Estamos muy ilusionados. Pagaremos 240 euros de alquiler. Yo antes viví en Valladolid y solo una habitación ya me costaba 200 euros. Todos los días paso por la casa pensando en que queda menos para entrar", dice Magatte Sow, que trabaja con un contrato fijo en una explotación agrícola a 3 km de Vencillón. Actualmente se aloja en ella con su mujer y sus cuatro hijos, el mayor de 15 años y el más pequeño de pocas semanas. Hace dos meses consiguió el reagrupamiento familiar y los trajo a España. "Queríamos venir a vivir a Vencillón porque está la escuela y no quiero que los niños falten a clase si algún día no los puedo traer desde la finca con el coche. El mayor va al instituto de Tamarite", cuenta.

El Ayuntamiento compró la casa a un vecino y ha solicitado un préstamo de 75.000 euros a la Diputación. Estos días ultima los trámites del traspaso de la propiedad. "Aquí no hay opción de vivienda para los jóvenes y cada vez perdemos más población. Entre 2005 y 2015 nacían tres o cuatro niños al año de media. En los últimos cinco años, ha bajado a uno", lamenta el alcalde, Ramón Capel.

Ha sido el último en incorporarse al programa, pero el primero en estrenarlo. El resto de ayuntamientos trabajan para materializarlo. Ansó está a punto de concluir el proyecto de cuatro viviendas en un antiguo pajar para jóvenes que quieran independizarse y como trampolín para nuevos pobladores que puedan ocuparlos durante cinco años. Hay familias en lista de espera. En Esplús están en obras otras dos, ya con candidatos porque hay una bolsa. La Canal de Berdún empezará este mes o el que viene.

Por su parte, Benabarre está en proceso de rehabilitación de tres, que en marzo podrán ofertar a nuevos pobladores. Los trabajos para rehabilitar una casa también están muy avanzados en Alberuela de Tubo, con familias interesadas, y el plazo de solicitudes acaba el 25 de enero. También Colungo rehabilita una.

En Aínsa se ha adjudicado una parte de la obra para dos viviendas y hay una bolsa de familias a la espera de ir a vivir a Sobrarbe. Ballobar licitará este mes la rehabilitación de tres. Peralta de Calasanz ha comprado una nueva y la idea es sacarla a licitación y alquilarla, con tres personas interesadas. Torre la Ribera adjudicó hace unos días las obras. Y tanto Torres de Alcanadre como Aísa pronto sacarán sendos concursos para adjudicar los trabajos.

Viaje a Lérida a bordo del autobús escolar

Sin viviendas no se puede atraer a nuevos pobladores, pero tampoco sin servicios de transportes adecuados. Vencillón se quedó en diciembre sin autobús a Lérida, población de referencia para sus 480 vecinos, donde compran, estudian, trabajan y van al hospital. Salía a las 7.30, tardaba 30 minutos y regresaba a las 19.00. La alternativa ahora es subir a los viajeros al autobús escolar que va al instituto de Tamarite de Litera, a costa de que los estudiantes adelanten la salida unos minutos, y hacer transbordo en Altorricón para enlazar con otro. Ya no hay vehículo para volver porque las clases acaban antes de las 15.00. 

"No nos sirve, y perder una ruta con las ciudades próximas es una tragedia. Estamos a 160 km de Zaragoza, pero Almacellas lo tenemos a 14, y Lérida, a 30". El alcalde, Ramón Capel, se dirigió al Gobierno de Aragón, pero al tratarse de una conexión entre dos autonomías es competencia del Ministerio, y ahora hace gestiones la subdelegación del Gobierno. "El argumento de que hay pocos usuarios no sirve. Siempre es el mismo, pero si eliminamos servicio, aún habrá menos".

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