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Turismo

Pocos visitantes en Jaca durante una Navidad que es "demasiado triste"

Los empresarios del sector en el Valle del Aragón están «desesperados». Las plazas hoteleras disponibles no se han cubierto y las viviendas de segunda residencia están vacías.

Ambiente en las calles de Jaca / 03-01-2021 /Foto Rafael Gobantes[[[FOTOGRAFOS]]]
El ambiente en las calles del centro de Jaca es muy diferente al de otros años en estas fechas.
Rafael Gobantes

Bares y restaurantes a medio gas, muchos hoteles cerrados y calles con un ambiente que no es el típico de estas fechas. Es la estampa de Jaca, que tendría que estar a tope de gente". Lo mismo ocurre con el resto del valle del Aragón, en localidades como Villanúa, Canfranc o las estaciones de esquí.

Las restricciones de movilidad no permiten a los aragoneses de fuera de Huesca ni a los residentes en otras comunidades acudir a esta zona turística por excelencia. Este año no se han cubierto las plazas hoteleras, ni las viviendas de segunda residencia. Solo en Jaca hay 10.000, y la mayoría de sus propietarios son de Zaragoza, País Vasco y Navarra. Esta cifra aumentaría hasta 15.000 si se incluyen las de localidades como Villanúa o Canfranc. 

Ante esta situación, los ánimos de empresarios turísticos, hosteleros y comerciantes van decayendo cada día más. Algunos negocios aguantan como pueden, aun habiendo facturado un 75% menos que el año pasado.

Otros siguen esperando a ver si mejoran las circunstancias. Es el caso del hotel Villa de Canfranc, de esta localidad del valle del Aragón. "La idea es abrir cuando se reanude la libre circulación de personas, pero no solo depende del Gobierno de Aragón sino de otras comunidades como Navarra, País Vasco o Madrid, de donde vienen nuestros clientes", subraya Francisco Coduras, uno de los propietarios.

Estos días "Canfranc es un desierto", ya que "estamos los de casa y poco más", y así "no compensa tener el hotel abierto". Por lo tanto, la situación es "complicada e incierta", porque "dan unas fechas, pero luego se modifican". Coduras y otros empresarios de la zona dan la mitad de temporada por perdida, y habrá que ver "qué ocurre los próximos meses". Este establecimiento está cerrado desde principios de septiembre y si esto sigue así "la situación será insostenible". 

También en Candanchú están desesperados. Más aún tras las restricciones anunciadas el sábado. "Si a las 22.00 ya se iba la gente con el café en la boca, no sé qué pasará cuando se tengan que ir a las 20.00", apunta Laura Íñiguez, propietaria del bar La Zapatilla de Candanchú, uno de los pocos establecimientos abiertos a pesar de que la estación está cerrada. Suele tener poca gente, "alrededor de cuatro personas" y no sabe cuánto tiempo aguantará. "Así no se puede vivir, no tenemos ayudas ni soluciones", concluye.

En Jaca, las calles no están del todo vacías; hay algo de ambiente, pero no lo que sería "normal". "Hay muy poca gente, es desastroso y muy triste, porque ahora volvemos a ir para atrás y a sufrir", dice Inmaculada Ruiz desde la cafetería El Secreto, en pleno centro, junto a la Catedral. Por lo menos, "nos han dejado el 30% de aforo en el interior, porque si no hubiéramos tenido que cerrar". Ella, por el momento, va a aguantar con su local abierto. Aunque "se ha perdido mucho, hay que mirar hacia delante y ya saldremos como podamos, pero necesitamos que nos ayuden".

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