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Campanadas por la radio a 2.000 metros

La Renclusa, los Ibones de Bachimaña, Casa de Piedra y Montfalcó son los únicos refugios de montaña abiertos estas Navidades en el Pirineo.

Héctor Puig y Javi Peris, guardas de La Renclusa, prepararán un menú especial para Nochevieja.
Héctor Puig y Javi Peris, guardas de La Renclusa, prepararán un menú especial para Nochevieja.
H. P.

Si hay un sitio inhóspito para vivir una Nochevieja diferente, ese puede ser un refugio de alta montaña del Pirineo, a más de 2.000 m. Es la posibilidad que este fin de año ofrecerán solo La Renclusa y los Ibones de Bachimaña, además de Casa de Piedra y Montfalcó, situados a menor altura. Y es que son los únicos albergues que estarán abiertos dando servicio de bar, alojamiento y manutención solo a los montañeros de la provincia de Huesca.

La prórroga de los confinamientos ha provocado la anulación de algunas reservas para esta Navidad, como en La Renclusa (Benasque). Los guardas Héctor Puig y Javi Peris son sus únicos ocupantes y agradecen la respuesta que han tenido de montañeros de Huesca que han reservado "porque si no es por ellos, no podríamos trabajar ya que al estar cerrada toda la comunidad, no puede venir nadie". El lunes recibirán a los primeros visitantes y el martes llegará más gente. "Y el día de Nochevieja en principio podríamos tener diez personas de la zona que quieren venir".

Están ya acostumbrados a vivir unas Navidades "diferentes". Ellos suelen comerse la uvas a las 21.00 "porque mucha gente, aparte de vivir una noche diferente a la de una discoteca o un bar, quieren levantarse pronto al día siguiente hacer monte", explican. Y para ellos están ultimando un menú "un poco especial" con turrones y uvas de la suerte incluidas.

En La Renclusa tienen casi medio metro de nieve y este viernes sufrieron una sensación térmica heladora ya que a los 15 bajo cero se unieron vientos de 115 km/h.

Mario Martínez, guarda del refugio los Ibones de Bachimaña, preparando la comida de Navidad para él y para su compañero, Alberto Sánchez.
Mario Martínez, guarda del refugio los Ibones de Bachimaña, preparando la comida de Navidad para él y para su compañero, Alberto Sánchez.
M. M.

Similar fue la situación meteorológica en los Ibones de Bachimaña (Panticosa), el único refugio de alta montaña del Pirineo que no ha cerrado en todo el otoño. «Se han caído reservas de gente que al final no han podido venir porque no han abierto el confinamiento provincial. Tenemos algunas para la próxima semana y para Nochevieja, pero poca cosa en comparación con otros años, que estaría muy animado», explicaron Mario Martínez y Alberto Sánchez, los dos guardas que están ahora al cuidado.

En Nochebuena ambos se prepararon una carrillera en salsa y una tarta de queso casera, y de cara a Nochevieja, donde suelen tener clientes que repiten de año en año, prepararán una cena "un poco más cuidada". Suelen oír las campanadas por la radio y con la ayuda de una tapa de olla simulan su sonido, "y luego ya cada uno se come lo que haya traído, uvas, gominolas, cacahuetes...".

La ventisca dificultó ayer la toma de datos meteorológicos en La Renclusa.
La ventisca dificultó ayer la toma de datos meteorológicos en Bachimaña.
M. M.

Aseguraron que el tiempo ayer fue "muy desapacible" por la fuerte ventisca, que dificultó la toma diaria de datos meteorológicos para la Aemet. "Hay nieve continua desde el balneario de Panticosa hasta el refugio", advierten a los montañeros, "y esperamos que la próxima semana nos caiga otros medio metro". 

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