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El cardenal Omella preside un emotivo y solemne funeral por el obispo emérito Alfonso Milián

Los prelados de la provincia de Aragón, así como de Guadalajara y Lérida, han participado en una ceremonia restringida a un centenar de personas.

El cardenal Omella ha presidido este sábado el funeral por el obispo emérito Alfonso Milián.
El cardenal Omella ha presidido este sábado el funeral por el obispo emérito Alfonso Milián.
Heraldo

La Catedral de Barbastroha despedido este sábado al obispo emérito de la diócesis Alfonso Milián (La Cuba, 5 de enero de 1939 –Zaragoza, 26 de noviembre de 2020). El solemne funeral y con emotivas intervenciones, como la de su sobrino Jesús que ha leído su testamento espiritual redactado en enero de 2018, ha estado presidido por su buen amigo, el cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Juan José Omella, quien fuera el antecesor de Alfonso Milián al frente de la diócesis de Barbastro–Monzón. Le han acompañado todos los obispos de la provincia de Aragón (Huesca– Jaca, Zaragoza, Tarazona, Teruel– Alcañiz), de GuadalajaraLérida.

El funeral ha estado restringido a un centenar de personas, si bien han sido múltiples las muestras de cariño que en los últimos días se ha profesado al Obispado. De no ser por la pandemia, el templo se hubiera llenado para dar la despedida que se merecía Milián, como ha apuntado su sucesor, Ángel Pérez.

"Ha habido peleas entre el presbiterio por poder asistir", ha afirmado en sentido figurado el obispo de Barbastro–Monzón, quien ha señalado “"a suerte que nos ha tocado en esta diócesis con pastores de esta talla".

Una metáfora de las peleas por asistir a su funeral es un buen ejemplo para resumir el cariño que le profesaban tanto laicos como seglares a un sacerdote humilde que se supo ganar el corazón de todos los fieles con su "sonrisa amigable con la que siempre acogía" como lo ha recordado quien fuera su vicario general, Pedro Escartín, glosando su figura al comienzo de la ceremonia.

"Un agudo sentido social"

Alfonso Milián fue ordenado obispoen la Catedral de Barbastro, donde ya descansa, el 19 de diciembre de 2004 bajo su lema episcopal 'Yo en ellos, tu en mí'. Diez años después fue relevado por el ejeano Pérez tras concederle el papa Francisco la jubilación.

En esa década mostró “un agudo sentido social, buscó el consenso siempre en todos los órganos de la diócesis, fue animador de la comunidad, impulsó el apostolado de los laicos y buscó traer a sacerdotes de Latinoamérica para nuestra despoblada diócesis”, ha señalado Escartín. Además consiguió traer una nueva orden al santuario de El Pueyo tras la despedida de los claretianos.

En el plano del patrimonio artístico retenido en Lérida, recibió una sentencia favorable de la justicia en 2011 en el pleito interpuesto por los Amigos del Museo de Lleida, y consiguió sendos acuerdos ante el Nuncio por los que sus homólogos catalanes, Joan Piris y Xavier Salinas, reconocían la propiedad aragonesa de las obras y se comprometían a devolverlas.

Acuerdos de 2008 y 2010 que no se han cumplido por la parte leridana. Asimismo bajo su obispado se iniciaron las obras del remodelación del antiguo Palacio Episcopal para convertirlo en el flamante Museo Diocesano inaugurado pronto hará 10 años, el 15 de diciembre.

Desde seminarista

Tanto Omella como el sobrino de Milián han citado las palabras de este en las que mostraba el cariño que sintió en todo momento por la diócesis de Barbastro–Monzón que "es mi esposa y la beso todos los días cuando beso el anillo".

El cardenal Omella conoció bien a Milián ya desde su etapa de seminarista. Lo ha definido en su homilía como "hombre agradecido, todo le parecía un regalo inmerecido. Hombre sencillo, acogedor, atento, sabía escuchar y animar, contaba con los demás y siempre estaba dispuesto a acoger".

Milián pasó sus últimos años en la residencia sacerdotal San Carlos de Zaragoza y el pasado domingo fue ingresado en el Miguel Servet donde falleció. Responsables de esta residencia estuvieron presentes en su funeral, junto con sus sobrinos y demás familia.

En el plano institucional, los alcaldes de Barbastro, Fernando Torres, y Monzón, Isaac Claver, así como el senador Antonio Cosculluela, quien fuera alcalde durante su episcopado, y otros miembros de la Corporación municipal como Antonio Campo, del PP, o su buen amigo Ramón Campo, de Cambiar.

En el ámbito social, destacar la presencia de representantes de las cofradías, que recibieron un impulso muy importante durante su episcopado, del Museo Diocesano y de Cáritas Diocesana, cuyo anterior director José Luis Escutia leyó una oración, acompañado de la actual directora Amparo Tierz. Así como de muchos laicos.

Los restos del obispo emérito fueron sepultados en la Capilla de San Carlos o de los Mártires junto a la tumba del obispo mártir Florentino Asensio. Precisamente su báculo, fue el que portó durante su episcopado, y se le colocó junto a su casulla y al evangelio sobre su féretro durante la ceremonia.

 

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