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Los gimnasios exigen su reapertura con el mensaje de que "el deporte es salud"

Las protestas del sector, cerrado desde el 6 de noviembre, reúnen a unas 700 personas en las tres capitales aragonesas.

La fina lluvia no impidió este sábado que cientos de trabajadores de gimnasios y muchos de sus clientes se concentrasen en la plaza de España de Zaragoza para gritar ‘No al cierre’ y exigir su derecho a trabajar y a entrenar. Obligados a cerrar desde el 6 de noviembre, Sara Gómez, del gimnasio Palladium Montecanal y que animó la protesta desde las escaleras de la DPZ, denunció que "con la pandemia se pueda hacer de todo menos ir al gimnasio" y criticó el "daño que se está causando a un sector seguro".

Coreando consignas como ‘no somos ocio, somos salud’ y haciendo series de sentadillas, la protesta -a la que se sumaron algunos representantes de Ciudadanos, como su portavoz de Educación, Cultura y Deporte en las Cortes, Carlos Trullén, o la concejal delegada de Deportes, Cristina García-, reunió a 400 manifestantes, según la Policía Nacional. "Estamos aquí para decirles a los políticos que se han equivocado al cerrarnos, porque el deporte refuerza nuestro sistema inmunológico", subrayó Pablo Fernández, de la Asociación española de Funcional Fitness SF3 que representa a 50 gimnasios de Zaragoza. "Les tendemos la mano para que den marcha atrás. Son miles de empleos los que dependen de los gimnasios", señaló este profesional de Cierzo Fitness Club.

"No queremos ayudas. Solo que nos dejen abrir", añadió Luis González, de Crossfit Utgard en Utebo. "No pueden dejar de lado la actividad física y el deporte y menos en este momento", argumentó Daniel Tejero, presidente de la Federación aragonesa de halterofilia. "Hay muchas familias que vivimos de esto", dijo.

En Huesca

Los centros deportivos y clubes de la ciudad de Huesca también salieron a la calle este sábado para exigir al Gobierno de Aragón que rectifique y les permita reabrir, después de que el 6 de noviembre decretara el cierre de las instalaciones y prohibiera la práctica deportiva en espacios interiores de grupos, dentro del paquete de medidas para reducir la incidencia de la pandemia. Más de 300 personas secundó la convocatoria celebrada en la plaza de Navarra con el lema 'No somos el problema, somos parte de la solución' ya que reivindican que "el deporte es salud".

Diego Rábano, propietario de uno de los veinte centros deportivos afectados por estas restricciones en la capital oscense, ejerció como portavoz leyendo un manifiesto en el que han exigido "un trato justo" para el sector "porque la mayoría del resto de negocios siguen abiertos respetando las medias de seguridad y nosotros nos sentimos profundamente tristes por no poder abrir las puertas a nuestros clientes y proporcionar un servicio con un beneficio tan positivo para la salud", dijo. 

Destacó, además, el bajo nivel de contagios que hay en este tipo de actividades, aludiendo a un informe del Ministerio de Sanidad según el cual solo el 0,28% de los brotes se asocian a la actividad deportiva; y otro estudio europeo que registró menos de 500 positivos durante un mes en 60 millones de visitas de gimnasios de 14 países. 

"Queda claro que el cierre va a tener un impacto muy escaso en la reducción de los contagios por covid. Pero el coste para la población va a ser muy grande porque la práctica del ejercicio físico es buena para todos los parámetros de la salud ya que ayudan a reducir la grasa corporal y regular los niveles de azúcar con lo que es el principal frente de ataque, junto a la nutrición, en la lucha contra la obesidad y las enfermedades metabólicas, que agravan los síntomas de la covid. Además, produce mejoras a nivel cardiorrespiratorio y eso es una gran armadura para proteger frente al virus", subrayó Diego Rábano. 

Así, lanzaron tres reivindicaciones: la reapertura de centros privados y públicos con una regulación que permita entrenar de forma segura como semanas atrás; trámites sencillos y rápidos para la concesión de permisos de uso de espacios públicos para centros y clubes que lo soliciten; y una propuesta de ayudas equiparable a otros sectores económicos "porque estamos pagando alquileres e inversiones por unas instalaciones seguras que no se nos permite utilizar".

En su caso particular, por ejemplo, se consideran "afortunados" ya que disponen de una zona exterior que han habilitado para poder seguir entrenando "pero no todos han tenido esa suerte", lamentó Diego Rábano. 

Entre la larga lista de afectados está el Centro Deportivo J-10. Es la segunda vez que se ven obligados a cerrar sus puertas en seis meses, llevando a 13 familias al ERTE. "Creemos que es una medida injusta. Que yo sepa, en Huesca no ha habido ningún contagio en ningún centro deportivo y hemos dejado tirada a mucha gente que aparte de realizar actividad física que le fortalece el sistema inmunológico, estaban preparando unas oposiciones o haciendo una rehabilitación", explicó Clara Coiduras

Para paliar en parte las consecuencias del cierre, han mantenido las actividades virtuales y además de forma gratuita "para intentar llegar al máximo posible de personas para que pudieran seguir haciendo actividad aunque fuera desde su casa". Pero cree que "en el peor de los casos" se les debería haber dejado abrir hasta las 20.00, como el comercio. "Sin embargo, lo que han hecho en cambio es meternos en el mismo saco a casas de apuestas y gimnasios", criticó.

"En el peor de los casos deberían habernos dejado abrir hasta las 20.00, como el comercio. Pero lo que han hecho en cambio es meternos en el mismo saco a casas de apuestas y gimnasios"

También son muchos los clubes deportivos perjudicados ya que realizaban sus clases en pabellones y naves a cubierto. Ana Sánchez de la Serna, del Club Patín Huesca, recordó que durante el estado de alarma ya estuvieron cerrados pagando igualmente el alquiler de la nave donde entrenan. Reabrieron en septiembre con grupos de solo diez personas y un entrenador, "cuando antes teníamos dos con lo que hemos perdido puestos de trabajo". La situación se agravó con el confinamiento perimetral de la ciudad, el decretado el 22 de octubre, ya que muchos niños y niñas de pueblos de alrededor no han podido ir a entrenar "con lo que hemos perdido más cuotas". Así, al final se quedaron con grupos de solo seis personas "y no entendemos qué problema hay para seguir en una nave de 1.000 metros cuadrados con los portones abiertos". 

"Después del confinamiento perimetral, los grupos se quedaron reducidos a seis personas y no  entendemos qué problema hay para seguir entrenando en una nave de 1.000 metros cuadrados con los portones abiertos"

Con el cierre, han tenido que buscar espacios alternativos al aire libre como plazas que tienen que compartir con otros clubes deportivos "y donde sufres la lluvia, la niebla, las piedras... mientras seguimos pagando religiosamente el alquiler de 1.000 euros al mes más los gastos de los entrenadores, la luz...", subrayaba.

También en Teruel

En la plaza de San Juan de Teruel la protesta reunió a 200 personas para reclamar la reapertura. José Catalán, portavoz de los establecimientos deportivos, recalcó que en la ciudad no se ha registrado ningún brote de la covid-19 asociado a estos locales, en los que hacen ejercicio unas 5.000 personas. Catalán invitó a la Administración sanitaria a visitar los gimnasios, que son "seguros y necesarios". A la concentración, asistieron varios concejales del PAR y Ciudadanos que reclama que el deporte sea considerado actividad esencial durante la pandemia.

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