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Huesca

La finalización de la autovía Huesca-Lérida se retrasa hasta el 2022

La fecha comprometida para la entrada en servicio del último tramo, Huesca-Siétamo, era septiembre del 2021, pero más de la mitad del gasto se ha aplazado a los dos ejercicios siguientes.

Una imagen de las obras en la autovía el pasado miércoles.
Una imagen de las obras en la autovía el pasado miércoles.
Rafael Gobantes

La finalización de las obras de los últimos 13 kilómetros de la autovía Huesca-Lérida se retrasará respecto a la fecha anunciada inicialmente, el mes de septiembre del 2021. La delegada del Gobierno en Aragón, Pilar Alegría, ha dado un nuevo plazo para la inauguración del tramo Huesca-Siétamo, el único que queda pendiente en la A-22, y dijo que no estará listo hasta finales del 2022. Confirma así las previsiones del gasto plurianualizado del proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE), que relegan el grueso de la inversión a ese ejercicio.

Después de estar un lustro bloqueado, la primera piedra de este tramo, uno de los que soporta mayor intensidad de tráfico en la provincia, se puso en agosto del 2018, contando con un plazo de ejecución de tres años y un presupuesto de 53 millones de euros. Las cuentas del Ministerio de Transportes para el 2021 los distribuyen hasta el 2023: 7,3 millones ejecutados en 2020; 13,3 en 2021; y después de la fecha teórica de inauguración aún quedaría por gastar más de la mitad del montante, 23,4 en 2022 y 4, 6 en 2023. Estas cantidades modifican de manera sustancial, por razones que no se han aclarado, el programa de trabajo previsto inicialmente: 10 millones para los dos primeros años, el mayor gasto en 2020 (37 millones) y el remate en 2021 (20).

La delegada del Gobierno en Aragón dijo este jueves, durante la rueda de prensa de valoración del proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado de 2021 para Aragón, que "esa obra tenía que finalizar en noviembre del 2022, pero debido a los retrasos que se han producido durante este año, el Gobierno no ha querido correr riesgos y prevé una partida pequeña (en 2023) por si fuera necesario ampliar el plazo".   

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana desmiente que se haya producido una paralización de la construcción pero reconoce afecciones en el ritmo de los trabajos. "Las obras del tramo Siétamo-Huesca de la autovía A-22 no están suspendidas", ha asegurado. "En los últimos días se ha trabajado en hormigonados de algunas losas de transición de obras de fábrica y excavaciones", si bien, precisa un portavoz ministerial, se "está trabajando para poder solventar los problemas que enfrenta esta obra", principalmente en materia de reposición de servicios afectados, "y poder retomar el ritmo previsto de ejecución". Sobre el aplazamiento de las partidas inversoras, dice que las cantidades que recogen los PGE son "estimadas" y "pueden variar para acomodarse al ritmo real de ejecución de las obras".

Fuentes socialistas han admitido que la obra ha sufrido algún tropiezo, atribuido a "un error" pendiente de una subsanación administrativa relativa a los contratos con las empresas constructoras y al parón derivado del primer estado de alarma en el mes de marzo. También desmienten el retraso y justifica el aplazamiento al 2023 por "una cuestión de previsión".    

La autovía A-22 entre Huesca y Lérida, con 108 kilómetros de longitud, debía encarar por fin el último año de obras con la entrada en servicio el próximo verano del tramo entre la capital oscense y Siétamo, de 13 km. Es el único que está pendiente en todo el trazado. Hace más de 15 años que se puso la primera piedra de la variante de Monzón (marzo de 2005), los primeros kilómetros abiertos al tráfico de este reivindicado desdoblamiento que en más de un 80% atraviesa la provincia de Huesca .

El pasado mes de septiembre el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, que entonces mantenía la fecha de entrega de septiembre de 2021, afirmó que el parón de algunas grandes infraestructuras durante el estado de alarma no había afectado a estas obras. Los operarios de la UTE formada por la constructora aragonesa Vidal y la catalana Copcisa, cuya oferta resultó adjudicataria, estaban trabajando entre los puntos kilométricos 10 y 12 del tramo y entre el 0 y el 2,5, en el movimiento de tierras y en las obras de drenaje. Asimismo, avanzaban en el levantamiento de ocho estructuras, entre ellas la finalización del viaducto sobre el río Botella y la cimentación del que sobrevuela el río Flumen, donde se trabaja ya en las pilas y en los estribos (apoyos externos).

El tramo Huesca-Siétamo estuvo bloqueado durante cinco años por problemas ambientales. Cuando acabe se pondrá fin al cuello de botella que supone y al trazado peligroso de Estrecho Quinto, por el que transitan 12.000 vehículos diarios, lo que le convierte en uno de los tramos con mayor intensidad de tráfico de toda la provincia.

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