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Gastronomía

cierre de la hostelería en cataluña

Aluvión de clientes catalanes en los restaurantes de la zona oriental el fin de semana

Los negocios de Monzón, Binéfar o Benabarre notan el cierre en Cataluña y duplican los servicios. El alcalde binefarense cree que es "un problema" y pide prudencia en la movilidad.

Los bares y restaurantes de Cataluña están cerrados desde el pasado viernes
Los bares y restaurantes de Cataluña están cerrados desde el pasado viernes
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Comedores abarrotados, más habitaciones ocupadas en los hoteles y fiestas de comunión importadas. Es el panorama que ha dejado en las comarcas orientales de Aragón, durante el fin de semana, el cierre de bares y restaurantes, decretado en Cataluña desde el pasado viernes. Se preveía un aluvión de visitantes de la vecina Comunidad a tenor de las reservas, y finalmente la fuga de clientes se ha confirmado. Para algunos ha sido la contrapartida a la caída del negocio con el retorno a la fase 2 de comarcas como el Bajo Cinca y La Litera en verano, pero también hay quien lo ve con preocupación porque la movilidad lleva aparejado el riesgo de contagio.

Hoteles y restaurante de la Ribagorza o la Litera han notado claramente la fuga, pero el fenómeno también ha llegado a la capital del Cinca Medio. En el Hotel Mas Monzón celebraron dos comuniones de familias de Lérida. "Una se reservó del jueves para el sábado y otra del viernes para el domingo", según Javier Mas, director del establecimiento, lo que demuestra el traslado de fiestas a localidades aragonesas una vez conocido el cierre de la hostelería en Cataluña.

"Se han respetado estrictamente los aforos y con mesas como máximo de seis personas", comentó Javier Mas, quien aseguró que la ocupación hotelera también ha crecido mucho, con el triple de reservas para el próximo fin de semana. "Como en Cataluña están bares y restaurantes cerrados, muchos deciden cambiar de destino e ir a pasar un fin de semana a otro lugar", indicó Mas, quien recordó el efecto negativo que supuso el retroceso a la fase 2 con numerosas cancelaciones, "incluso una boda el martes de la misma semana".

También se dispararon los servicios de comida en los restaurantes. En el caso del grupo Mas Farré, tanto el del hotel como el Piscis, también de su propiedad, pasaron de los 30 habituales en un día a entre 80 y 90. "Se han duplicado las reservas de un domingo normal", señaló el director. La autovía permite que el viaje entre Lérida y Monzón en menos de media hora.

De cara al próximo fin de semana, hay una boda apalabrada en el hotel, a expensas de las restricciones que se anuncien este lunes en Aragón. "Nos la pidieron la semana pasada. Los novios están nerviosos, dudando, y también para nosotros es una incertidumbre, porque no es lo mismo cambiar un evento de 25 personas, como es una comunión, que una boda. Está en el aire por las dos partes, porque a lo mejor no lo podemos celebrar", explicó Mas.

Una situación similar vivió el sábado y domingo el Hotel Ciudad de Binéfar, aún más cerca de Cataluña, con muchos clientes en el restaurante y el hotel, y no solo de Lérida, también de Barcelona y Gerona. El número de comidas se duplicó. Según la recepcionista, Carla Carrasquer, las entradas de reservas la tarde del viernes pasaron de 16 a 27.

"El domingo ha sido brutal", aseguró el dueño del restaurante Arp, en las faldas del castillo de Benabarre. Según David Grasa, los otros restaurantes de la localidad "también iban desbordados". No ocultó el "temor" generado por el aluvión de clientes, que le obligó a extremar las precauciones. "Es hasta peligroso, aunque procuramos tener mucho cuidado con las distancias y los aforos". Él no acaba de entender que la gente siga saliendo, desoyendo las recomendaciones de limitar al máximo la movilidad. "Yo estoy encantado de trabajar, pero puede ser pan para hoy y hambre para mañana", reflexionó.

"Hemos dicho basta"

David Grasa no cree que la situación siga igual en los próximos días, dado el anuncio hecho por el Gobierno de Aragón. "La asociación de hostelería nos ha avisado de que nos van a restringir el aforo una barbaridad. Si hacen eso yo cerraré, además dan mal tiempo y me lo puedo permitir". Por la mañana ya dio 80 almuerzos a moteros, "y porque hemos dicho basta". La mayoría eran de Lérida, pero también procedían de Barcelona. Al mediodía hubo 180 comensales, un 30% más de los habituales.

Los responsables institucionales piden prudencia. El alcalde de Benabarre, Alfredo Sancho, confió en la profesionalidad de los hosteleros, que hacen respetar los aforos. El de Binéfar, Alfonso Adán, es consciente de que no se ha prohibido la movilidad entre Aragón y Cataluña y de que la hostelería debe funcionar, "pero es un problema que venga gente aquí cuando en su provincia le cierran los bares y restaurantes para cortar los contagios".

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