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Huesca

Santiago Serena: "La prisión permanente no significa meter a alguien en la cárcel y tirar la llave"

El presidente de la Audiencia de Huesca ha dictado la primera condena a la pena máxima contra un reo en Aragón, el asesino de la niña Naiara Briones en Sabiñánigo

Santiago Serena, Presidente de la Audiencia Provincial de Huesca / 9-10-2020 / Foto Rafael Gobantes [[[FOTOGRAFOS]]]
Santiago Serena, en la sala de deliberaciones de la Audiencia Provincial de Huesca.
Rafael Gobantes

El magistrado Santiago Serena (Ejea de los Caballeros, 1954) lleva la carrera judicial en la sangre. Accedió a esta profesión en 1978 y este año cumple 25 al frente de la Audiencia de Huesca, cargo que ya desempeñó su padre, Cecilio Serena, quien fue juez del Supremo. Le tocó presidir el tribunal del jurado que dictó sentencia de culpabilidad contra Iván Pardo por un crimen que conmocionó a la opinión pública. Él tradujo a una sentencia el veredicto y condenó al asesino de la niña Naiara Briones a prisión permanente revisable, la primera en Aragón.

En el fallo, conocido el pasado miércoles, deja claro que "es la pena legal, la ley no da otra opción".

Así lo dicen el artículo 139 del Código Penal, que define el asesinato, y el 140, que lo castiga con prisión permanente en determinadas circunstancias, como la minoría de edad o haberse producido también una violación. En otros delitos hay margen, de 15 o 25 años, por ejemplo, dentro del cual te puedes mover, en este caso, no. Asesinato más minoría de edad, y este es un dato objetivo, equivale a prisión permanente. Lo dice la ley, no lo digo yo.

¿El hecho de que fuera la primera pena máxima dictada en Aragón le influyó?

No. Si hubiera tenido margen…, pero no era el caso.

A raíz de su sentencia, miembros de la judicatura aragonesa se pronunciaron a favor y en contra de la prisión permanente, que lleva cinco años en vigor pero no convence a todos. El propio presidente de la Audiencia de Zaragoza dijo que una pena así trunca la finalidad constitucional de la reinserción. ¿Qué opinión tiene usted?

Es una cuestión que ya se valoraría en los debates en las Cortes teniendo en cuenta la finalidad constitucional de las penas y la reinserción. Lo que sí previene la ley es que al cabo de unos años, 25, se pueda revisar la pena y si se considera que el preso está rehabilitado, suspenderla. No significa que no pueda salir nunca de la cárcel, meterlo y tirar la llave. Otra cosa es que esos 25 años sean un periodo muy amplio o no. El legislador tiene que decirlo.

¿Es más difícil dictar sentencia en casos tan mediáticos, y más con un jurado de por medio?

Los juicios con jurado son complicados, para el magistrado presidente del tribunal y para los miembros del jurado. En otros países existen otras fórmulas, aquí tenemos esta. Creo que es mejorable.

Ha habido que volver a repetir algunos juicios con jurado. El caso más reciente es el de Rodrigo Lanza por el crimen de los tirantes. ¿Qué balance hace de su experiencia con los jurados?

Suponen un gran esfuerzo de preparación, desde la instrucción hasta el juicio, con unas exigencias distintas a un proceso ordinario. Hay que plantear las preguntas al jurado recogiendo todos los hechos y delimitándolos en el objeto del veredicto para luego redactar la sentencia.

Se instauró como una forma de participación de los ciudadanos en la justicia.

Pero hay muchas formas de participación. En Francia, los jurados entran a deliberar con dos jueces profesionales.

Estos días se han sucedido los varapalos judiciales a las restricciones y los confinamientos por el coronavirus ordenados por los gobiernos. Ha ocurrido en Madrid, y también en Aragón. ¿Qué opina de este tira y afloja entre el poder ejecutivo y el judicial?

Los jueces cumplen con su misión de ver si las decisiones administrativas están ajustadas a la legalidad. Deben tener un control jurisdiccional.

¿Qué factura ha pasado la emergencia sanitaria a la institución judicial en la provincia?

Tuvimos que suspender todos los actos presenciales, los juicios y las comparecencias civiles. Se conservó el juzgado de guardia y celebramos alguna vista de prolongación de prisión. Todo lo pendiente se ha ido señalando poco a poco. Acabamos haciendo las deliberaciones por videoconferencia y teletrabajando.

Los juicios han dejado de ser audiencias públicas abiertas a los ciudadanos.

Hemos tenido que adaptar las salas para poner al jurado en el lugar del público. No hay público presente, pero para las vistas con gran repercusión mediática se ha habilitado una sala virtual para los periodistas con una cámara fija que permite ver el estrado.

La semana pasada, la Audiencia de Huesca resolvió un recurso muy esperado ratificando la orden de devolver las pinturas murales de Sijena dictada en 2016. ¿Tan grave es la escasez de medios en la Audiencia para que un recurso se demore cuatro años?

Nuestra audiencia es mixta, con jurisdicción penal y civil y debemos priorizar. Primero están los asuntos penales, desde los más graves, como juicios con jurado, a apelaciones de juicios de faltas. En la civil hay desde derecho concursal a juicios de familia o desahucios. En materia penal procuramos ir al día y en los procedimientos civiles atendemos las prioridades. Toca el que toca.

¿Ha reclamado más medios?

Venimos reclamando un quinto magistrado, y la Sala de Gobierno de TSJA ya lo ha recogido en varias memorias. Cada vez vemos asuntos más complicados por el número de acusados, por los cambios legislativos, por las materias… Llega un momento en que te desborda. Tenemos juicios que duran una semana, como el de Sabiñánigo, o en los que hay muchos acusados. Sé que otras audiencias van recargadas también, pero se es más eficaz si limitas la materia sobre la que conoces. Lo idea sería separar las jurisdicciones. En Zaragoza hay tres secciones civiles y tres penales, lógicamente con más volumen de trabajo.  

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