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Los forenses sostienen que Iván Pardo tuvo intención de provocar a Naiara "un dolor continuado y repetido durante horas"

La autopsia reveló hasta 56 lesiones por todo el cuerpo (hematomas, quemaduras, erosiones, golpes....) aunque la causa de la muerte fue un traumatismo craneoencefálico "brutal".

De izquierda a derecha, Iván Pardo, principal acusado del asesinato de Naiara, junto a su hermano, Carlos, y su madre, Nieves, que también se sientan en el banquillo.
De izquierda a derecha, Iván Pardo, principal acusado del asesinato de Naiara, junto a su hermano, Carlos, y su madre, Nieves, que también se sientan en el banquillo.
Javier Blasco/EFE

"Brutal". Así han calificado los médicos forenses el traumatismo craneal que causó la muerte de Naiara, de 8 años de edad, por las torturas infligidas presuntamente por si tiastro, Iván Pardo, que se enfrenta a la pena de prisión permanente revisable por un presunto delito de asesinato. Le acompañan en el banquillo de los acusados su hermano Carlos y su madre Nieves, a los que la Fiscalía pide 3 años de cárcel por delitos de violencia física y psíquica habitual en el domicilio familiar, mientras que una de las acusaciones particulares pide para cada uno de ellos 15 años de cárcel por un asesinato por omisión. 

La víctima llegó al hospital Miguel Servet en el helicóptero del 112 el 6 de julio de 2017, sobre las 18.45, y se le llegó a practicar una intervención neuroquirúrgica ante el grave traumatismo craneoencefálico que presentaba, aunque los médicos decidieron interrumpirla al constatar que no podían hacer nada por salvarle la vida. 

Los forenses han explicado en detalle que Naiara presentaba hasta 56 lesiones diferentes repartidas por todo el cuerpo (cabeza, cuerpo, abdomen, lumbares, glúteos, piernas, tobillos, brazos, manos...) y de distinto tipo: contusas por golpes, ampollas por acción térmica o eléctrica, además de erosiones o heridas. Entre ellas, han destacado unas lesiones alrededor de la boca compatibles con haberla intentado acallar con un calcetín; hematomas que reproducen las marcas del cinturón y de la raqueta eléctrica recuperadas por la Guardia Civil en el domicilio del acusado; y equimosis por la colocación de unos grilletes, entre otras.

Además, estos expertos observaron al realizar la autopsia una lesiones contusas en las rodillas que estaban en fase de cicatrización (con costras) por lo que estiman que fueron producidas al menos 48 horas antes de su muerte. También detectaron contusiones en los glúteos de días anteriores. 

Pese ello, también han admitido a preguntas de la defensa del acusado que todas estas lesiones no suponían un riesgo vital de forma individualizada. En este sentido, han dejado claro que la causa del fallecimiento de Naiara fue la lesión craneal que presentaba con un hundimiento en la parte izquierda del frontal "que revela una situación traumática múltiple con una intensidad excesiva". Y han apuntado la posibilidad de que recibiera puñetazos en la cabeza o un golpe contra una superficie plana

Han aclarado que en circunstancias normales se hubiera producido la fractura del cráneo, pero en este caso no fue así por la elasticidad de la estructura al ser una niña de 8 años aún en crecimiento. Aun así, "el cerebro estaba absolutamente destruido ya que no era una hemorragia superficial sino generalizada", han recalcado. De hecho, aunque se le llegó a intervenir, han reconocido que "pensar que esta niña iba a sobrevivir es muy optimista porque estaba condenada". 

"Pensar que esta niña iba a sobrevivir es muy optimista porque estaba condenada"

El examen de la autopsia también reveló una broncoaspiración por haber tragado parte de lo que vomitó, problemas de oxigenación en el corazón "por una situación crítica" y signos de estrés en el abdomen. Lo que sí descartaron afortunadamente es que hubiera sufrido alguna lesión por agresión sexual

Los forenses han asegurado que el cuerpo de la niña también presentaba signos de haber recibido maniobras de reanimación cardiopulmonar, como asegura que hizo el acusado. No obstante, también han dejado claro que había marcas de haber realizado estas maniobras correctamente "y otras de que no estaban bien hechas".

Así, han concluido que la tipología de las lesiones por toda la superficie corporal de la niña refleja "la intención de provocar un dolor continuado y repetido de forma generalizada con una actuación extensa, intensa y mortal". Además, han descartado cualquier posibilidad de que fuera algo "fortuito" y que todo este daño se hubiera hecho "en un minuto o dos, sino que fue algo elaborado que requiere tiempo ya que para hacer todo esto se necesitan horas".   

Los pediatras no se creyeron la versión de la familia

Además de los forenses, en esta quinta jornada del juicio por el asesinato de Naiara también han testificado como peritos los dos pediatras que atendieron en un primer momento a la niña a su llegada al Servet con un estado "gravísimo", han recordado. Ambos han asegurado que nada más verla les llamó la atención la inflamación de la piel y del cuero cabelludo, además del resto de lesiones que presentaba en distintos estados de evolución. De hecho, han afirmado que en ese momento ya estaban convencidos de que no se podía hacer nada por su vida. Además, han señalado que su estado no era compatible con una caída por 5 o 6 peldaños de unas escaleras, como les habían manifestado los familiares. . Por ello, dieron parte al juzgado de forma urgente para que se investigaran los hechos.

También las neurólogas que intervinieron a la niña han señalado que la lesión craneal que sufría era "extremadamente grave" y que por ello era "muy improbable" que se pudiera recuperar. 

Por último, han testificado varios expertos que analizaron muestras de tejidos de la niña y que encontraron "una pequeña cantidad de amoniaco". No obstante, han recalcado que no pueden determinar el origen, es decir, si fue ingerido o si se creó de forma natural por la descomposición de proteínas. 

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