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La práctica del helibike en Aragón tendrá que pasar una evaluación ambiental más compleja

La empresa que solicitó la autorización estudia recurrir a los tribunales y dice que antes cerrará por el elevado coste

Jesús Calleja disfrutó de esta modalidad deportiva de descenso desde el pico Punta Suelza, en el Valle de Bielsa, de la mano de la empresa Altitude Helibike & Ski.
Jesús Calleja disfrutó de esta modalidad deportiva de descenso desde el pico Punta Suelza, en el Valle de Bielsa, de la mano de la empresa Altitude Helibike & Ski.
Jesús Calleja

La actividad del helibike, que consiste en trasladar bicicletas en helicóptero hasta las cimas para luego realizar rutas de descenso, deberá pasar por un filtro ambiental más riguroso. El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) ha dictado una resolución que obliga a la empresa Altituderide, pionera en la Comunidad en este deporte de aventura, en las comarcas del Sobrarbey la Ribagorza, a someterlo al procedimiento de evaluación de impacto ambiental ordinario y no simplificado.

El Inaga solicitó a la empresa un estudio ambiental simplificado y está lo presentó. Pero una vez analizada la documentación, ha determinado que es necesario un procedimiento más complejo. Las razones principales, según explicaron desde el departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, son "las potenciales afecciones elevadas sobre el suelo, relieve e hidrología".

La resolución del Instituto de Gestión Ambiental, publicada ayer en el Boletín oficial de Aragón, habla también de los posibles impactos en la vegetación natural, fauna, hábitats de interés comunitario y paisaje.

Además, se le dice a la empresa que debe plantear nuevas alternativas al emplazamiento de la actividad en zonas ambientalmente menos sensibles y fuera de espacios de la Red Natura 2000, Espacios Naturales Protegidos o Reserva de la Biosfera, sin afectar a áreas críticas para el desarrollo de especies de flora y fauna amenazada. «Las rutas propuestas deberán estar enfocadas a la minimización de los impactos paisajísticos, impactos sobre la geología o geomorfología, sobre la hidrología y sobre la flora y la fauna, además de otros aspectos de interés ambiental».

Cabe recordar que el Servicio Provincial de Huesca tiene abierto un expediente sancionador a la promotora de la actividad por carecer de autorización.

Por su parte, Altituderide estudia llevar el asunto a los tribunales, ya que considera arbitraria la obligación de someterse a una evaluación más compleja, que no se ha exigido a las decenas de empresas de turismo activo registradas en Aragón y que realizan actividades en áreas de la Red Natura 2000. Según Pablo Irigoyen, su responsable, «nos exigen lo mismo que a un parque eólico o una estación de esquí, cuando nosotros solo llevamos a 10 personas a una cima dos días a la semana. Hay otras actividades que causan mucho más impacto y que no tienen que pasar por este requisito». Justificó    además que la DGA se excede en sus competencias, ya que no tiene responsabilidad en el espacio aéreo, no vuelan en las áreas restringidas y no está prohibido bajar por las montañas en bicicleta.

La evaluación ambiental exige  realizar numerosos estudios, lo que supone un coste muy elevado que la empresa dice no poder afrontar. "Si lo tengo que hacer cerraré y me iré a otra Comunidad", declaró Irigoyen, destacando el apoyo recibido del Ayuntamiento de Bielsa, donde desarrolla casi toda su actividad, que lo considera un proyecto sostenible, de diversificación de la oferta turística y deportiva y dinamizador de la economía local, sin graves afecciones ambientales.

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