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Huesca

Carreteras

La Ribagorza pide que el helicóptero de rescates siga en Benasque durante el corte de la N-260

El viaje hasta esta localidad se alargará hasta 45 minutos con el cierre de la carretera durante los meses de octubre y noviembre por las obras del Ventamillo. Hay preocupación por las emergencias sanitarias .

Los alcaldes de la zona afectada por el corte de la N-260 se reunieron el miércoles con la subdelegada del Gobierno.
Los alcaldes de la zona afectada por el corte de la N-260 se reunieron el miércoles con la subdelegada del Gobierno.
Ángel Gayúbar

La situación de las urgencias sanitarias es la mayor preocupación en la zona tras el anuncio realizado el miércoles de que la carretera de acceso al Valle de Benasque, la N-260, quedará cerrada al tráfico durante octubre y noviembre entre Campo y Seira para avanzar en las obras de acondicionamiento de la vía en el tramo del Congosto del Ventamillo.

Los alcaldes de los pueblos afectados –en los valles del Ésera y del Isábena– son unánimes al destacar que los 4.000 residentes en la parte alta de la comarca sufrirán "un considerable alejamiento en distancia y en tiempo de sus hospitales de referencia". Desde Cerler puede tardarse hasta dos horas y media en llegar al centro hospitalario de Barbastro.

Por ello, en el encuentro que este miércoles celebraron con la subdelegada del Gobierno en Huesca, Silvia Salazar, solicitaron que durante esos dos meses se mantuviera en Benasque el helicóptero de la Guardia Civil que presta servicio de rescate en verano así como contar con una uvi móvil de refuerzo.

El presidente de la Asociación Turística Empresarial Valle de Benasque, José María Ciria, apunta que "no estaría de más reforzar con un médico la plantilla sanitaria en estos dos meses". Es una de las propuestas que plantearán a los responsables de Fomento y la adjudicataria de las obras en la reunión que los empresarios mantendrán con ellos la próxima semana.

César Sistac, presidente de la Asociación de Empresarios de Ribagorza, tampoco ve inconveniente en que se produzca este corte "si realmente sirve para acelerar los trabajos". Reconoce que la medida va a suponer alargar "unos tres cuartos de hora" el acceso al Valle de Benasque aunque ahora, "con los cortes intermitentes de la vía, esos retrasos ya se están produciendo".

Por su parte, el alcalde de Campo y vicepresidente de la Comarca de La Ribagorza, Eusebio Echart, entiende que esta decisión agilizará los trabajos, "que en caso contrario podrían prolongase seis o siete años".

Presión sobre el Eje del Isábena

Algo más preocupado se muestra Jesús Guitart, alcalde de Beranuy, que no ve claras las alternativas viarias que plantea el Ministerio de Transportes (desviando el tráfico solo por otras carreteras nacionales). Teme un crecimiento exponencial de la circulación "y sobre todo de los vehículos pesados" por la A-1605, el Eje del Isábena. "No está preparado para soportar un incremento sustancial del volumen de tráfico, ya que la carretera pasa por medio de varios pueblos, ni para el tonelaje de algunos camiones que circulan ahora por el Eje del Ésera", ha apostillado.

Para la alcaldesa de Graus, Gema Betorz, lo más importante "es que se han buscado fechas que no afectan mucho al sector turístico y que se hayan tenido en cuenta medidas para afrontar las urgencias y emergencias". Según dice, a nadie ha extrañado la necesidad del corte "porque éramos conscientes de la dificultad de las obras". "Si hubieran sido fáciles, la mejora de la carretera habría sido realidad hace años", añade.

El alcalde de Benasque, José Ignacio Abadías, considera que la medida no ha contado con la situación en la que quedan los servicios regulares de transporte, "lo que generará un problema", y que tampoco ha habido coordinación para definir rutas alternativas como la de la carretera de Espés al valle del Isábena, cuyo acondicionamiento, en curso, "se tenía que haber acabado antes de cortar la N-260 para ofrecer a los turismos un trazado más corto para llegar al Valle de Benasque".

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