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Huesca

Fraga derriba un asentamiento ilegal de temporeros y traslada a sus 16 ocupantes al albergue

Policía Local y Guardia Civil desalojaron este sábado una granja, una caseta y un almacén, donde vivían sin agua ni luz. Cáritas calcula que habría hasta 150 personas en infraviviendas en el Bajo Cinca y el Cinca Medio.

Las edificaciones quedaron reducidas a escombros.
Las edificaciones quedaron reducidas a escombros.
Heraldo

El Ayuntamiento de Fraga desmanteló este sábado un asentamiento ilegal en el que malvivían 16 temporeros, a los que trasladó, junto a sus pertenencias, al albergue municipal habilitado desde el pasado 24 de junio en el pabellón del Sotet y gestionado por Cruz Roja Huesca.

Aunque quedó resuelta en cuestión de horas, con el derribo de las construcciones ocupadas, fue una acción en la que el consistorio llevaba tiempo trabajando, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de este grupo de inmigrantes y otorgarles "protección" en plena pandemia de coronavirus, según explicó la alcaldesa de la ciudad, Carmen Costa. El mejor ejemplo de la facilidad con la que el virus se contagia en este tipo de infraviviendas está en la cercana localidad de Albalate de Cinca, donde la pasada semana se confirmaron 28 casos positivos entre un grupo de 31 temporeros que vivían hacinados en un almacén habilitado precariamente como residencia.

En Fraga, el asentamiento estaba situado en el entorno del casco urbano, entre el denominado Sub 1 y el Camino Torrente, donde habían ocupado una antigua granja en desuso y a unos 100 metros de distancia, una caseta y un almacén. También habían construido algunos chamizos con madera y lonas. Los inmigrantes vivían en condiciones de insalubridad y carecían de servicios básicos como luz o agua corriente.

A las 8.00 se puso en marcha el dispositivo habilitado por el consistorio, llevando a cabo el desalojo de las construcciones y de forma inmediata, el derribo de cada una de ellas, a través de una empresa privada y "tras contar con la autorización de sus propietarios", confirmó la primera edil. Hasta el lugar se desplazaron tres agentes de la Policía Local con el apoyo de una patrulla de la Guardia Civil de Caspe.

El desalojo se produjo sin incidentes. De hecho, la propia alcaldesa, junto a trabajadores municipales, llevaba tiempo hablando de esta posibilidad con los temporeros, que, según explicó, accedieron a ser trasladados al albergue. El asentamiento llevaba activo unos 15 años. "Todos éramos conscientes de la situación y de la necesidad de darle solución, a lo que hemos procedido en cuanto las circunstancias nos los han permitido. Necesitábamos darles una alternativa y ahora mismo era posible gracias a la activación del pabellón del Sotet, donde se está realizando un gran trabajo gracias a la profesionalidad e implicación de Cruz Roja", señaló Costa.

Dentro del albergue municipal, los temporeros son sometidos a controles diarios de temperatura y disponen de duchas y zona de descanso. También les dan desayuno, comida y cena. El espacio dispone de 50 camas y hay ocupadas unas 40. Su puesta en marcha sacó de la calle a los temporeros sin alojamiento, un problema arrastrado varios años en la ciudad de Fraga así como en otras poblaciones del Bajo Cinca.

Acción municipal, sin consenso

El desmantelamiento del asentamiento fue una acción municipal, sin consenso con las entidades sociales que llevan años prestando servicio a sus ocupantes, entre ellas Cáritas, que vigila esta y otras infraviviendas en las comarcas del Bajo Cinca y el Cinca Medio. Juan Rico, trabajador social de esta ONG, recordó que siempre han pedido «alojamientos dignos». Un ejemplo es el almacén de Albalate de Cinca, en proceso de regularización a instancias del alcalde, "que ha realizado un gran esfuerzo". También el primer edil de Zaidín, añadió, ha hecho una gran labor por atajar este problema. "Esta semana hemos estado allí y no hemos visto a nadie", aseguró el trabajador de Cáritas.

"Si coges el coche por la ribera del Cinca encuentras gente en almacenes, en cobertizos, en tiendas de campaña, chamizos...", admite Rico. Él calcula que este año puede haber entre 120 y 150 personas en infraviviendas, "unos están toda la campaña, otros solo una parte y también hay gente que se pasa a Lérida".

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