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Huesca

coronavirus

Así se rastrearon los 320 contagios del rebrote en Aragón

Los enfermeros, con ayuda de la Policía Local y los servicios sociales, tiraron del hilo para localizar a los infectados y luego a sus contactos en las cuatro comarcas.

Pilar Albás, segunda por la izquierda, junto a otros profesionales del centro de salud de Fraga en el acto de homenaje a las víctimas.
Pilar Albás, segunda por la izquierda, junto a otros profesionales del centro de salud de Fraga en el acto de homenaje a las víctimas.
Digital Fraga TV

La principal batalla contra el coronavirus se ha trasladado de los grandes hospitales a los centros de salud y en especial, a los situados en las cuatro comarcas afectadas por los rebrotes asociados al sector de la fruta (Bajo Cinca, Cinca Medio, La Litera y Bajo Aragón-Caspe). Aunque siempre han sido la primera barrera de contención del virus, el perfil de los actuales afectados -casos leves o asintomáticos- y el cambio en los protocolos de actuación -se realizan más PCR- les ha situado al frente de esta nueva ofensiva contra la covid-19.

Hasta hace diez días, los casos en estas zonas eran más o menos constantes, pero escasos, lejos de las cifras actuales, que ya alcanzan los 320 contagiados, a los que ha sido posible localizar y diagnosticar gracias al trabajo de los profesionales de los centros de Atención Primaria. Hay dos equipos fundamentales: los comandos, que han recibido formación para realizar las pruebas diagnósticas de covid, y los rastreadores, que tiran del hilo para identificar a los contactos de cada caso positivo. Los componentes de uno y otro son enfermeros.

En la zona más oriental de la provincia de Huesca, el trabajo se ha multiplicado a raíz del brote detectado en la empresa Frutas La Espesa de Zaidín, donde comandos y rastreadores han sido vitales para llegar hasta allí e identificar a contagiados y contactos. El trabajo ha sido arduo. Así, como ejemplo, a lo largo de la última semana, el personal de enfermería del centro de salud de Fraga ha llegado a realizar más de 500 PCR, incluyendo las 178 llevadas a cabo en las instalaciones de la empresa, a la que también se desplazaron integrantes del sector de Barbastro. La mayoría se hicieron a trabajadores de esta firma y a sus contactos (personas con las que han tenido relación en las últimas 48 horas). Todo con el objetivo de cortar la cadena de contagios.

El Gobierno de Aragón no ha facilitado el resultado exacto de las PCR realizadas en la empresa Frutas La Espesa. No obstante, sus responsables reconocieron que han resultado afectados 200 de sus 260 empleados, unos han dado positivo en covid y otros son contactos estrechos. Todos deben cumplir con una cuarentena mínima de 14 días. La mayoría son personas jóvenes con una rica vida social, que llevaban ya algún tiempo compartiendo mesa, salidas o reuniones con familiares y amigos, lo que ha dificultado la labor de los rastreadores. Dentro de la plantilla, hay nacionales y extranjeros con domicilio en diferentes localidades del Bajo Cinca, Cinca Medio y La Litera.

Primeros casos identificados

Los trabajadores fueron diagnosticados en dos tandas. El sábado, 20 de junio, se realizaron 40 PCR en el centro de salud de Fraga, y al día siguiente, las 178 llevadas a cabo en las instalaciones de la empresa en Zaidín. Tras la identificación de los positivos, los rastreadores tomaron las riendas en busca de sus contactos más estrechos, es decir, padres, abuelos, hijos o parejas, que también fueron sometidos a las mismas pruebas diagnósticas, ya que todavía no era oficial el retroceso a la fase 2 y por lo tanto, imperaba el protocolo de someter a PCR al entorno más cercano. También hubo que buscar a aquellos amigos o familiares con los que compartieron comidas, reuniones o escapadas en los días previos a la aparición del brote.

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En la empresa de Zaidín se realizaron pruebas PCR a todos los trabajadores.
HERALDO

Las pruebas masivas a los trabajadores se llevaron a cabo después de que aparecieran ocho casos positivos de coronavirus relacionados con la empresa Frutas La Espesa. Para su identificación y relación, también jugaron un papel fundamental los rastreadores. En Fraga, el primer diagnosticado fue un joven temporero de origen pakistaní, que presentaba síntomas leves y que buscó atención sanitaria. El trabajador compartía casa con otras 14 personas y por lo tanto, no podía cumplir con las medidas de aislamiento, lo que llevó al personal sanitario a recomendar su ingreso en el pabellón para positivos de la capital del Bajo Cinca. Sus 14 compañeros de piso fueron localizados y sometidos a PCR. Todos dieron positivo y fueron puestos aislados en su propia casa. A día de hoy, el personal del centro de salud llama a la vivienda en la que conviven, con dos objetivos: conocer su estado y comprobar que cumplen con el aislamiento. También hacen lo mismo con el resto de confinados (unos 200) y para ello, llaman a distintas horas y de ser posible, a un teléfono fijo.

Además de las 14 personas con la que convivía el joven pakistaní, el rastreador averiguó que otros dos temporeros habían dejado la casa de forma reciente y para su localización, tuvo que echar mano de la Policía Local de Fraga, que está teniendo un importante papel para identificar y encontrar a los contactos de los diferentes casos. También resulta fundamental la tarea de la trabajadora social del centro de salud, especialmente con las personas extranjeras, ya que es la encargada de hablar con cada una de ellas, dar respuesta a sus necesidades y conseguir que colaboren con los servicios sanitarios.

Fraga realiza unas 80 PCR a contactos de los últimos positivos
Pruebqs realizadas en el centro de salud de Fraga.
Rafael Gobantes

Dos casos casi simultáneos

El joven pakistaní fue identificado el jueves 18 de junio, dos días antes de conocerse el brote y de que Salud Pública decretara el cierre de la empresa. Ahora bien, fuentes sanitarias indican que no se puede establecer que "fuera el paciente 0". De hecho, de forma paralela, se confirmó un segundo caso en Binéfar, un español de 16 años, trabajador en el área de selección y envasado de La Espesa.

Este y un hermano suyo tuvieron contacto con otros adolescentes en locales juveniles (chamizos) de Binéfar. A todos se les han hecho PCR y cumplen la cuarentena. "Hay un seguimiento por parte del centro de salud, nos llaman por teléfono, pero aún no sabemos si tendrán que repetirle la prueba. De momento está bien", cuenta la madre de uno de los chicos afectados, de 15 años, que dio negativo pero debe estar otra semana sin salir. Ella asegura que antes de que le hicieran el análisis, él y sus amigos ya decidieron confinarse. "Está ya un poco cansando del encierro, y preocupado, sobre todo al principio, pero es lo que hay", dice. La familia no ha tenido que guardar cuarentena, pero ha salido lo menos posible y ha extremado todas las precauciones.

"Es injusto poner el foco en las pandillas de jóvenes, lo mismo que en los temporeros. No hicieron nada que no se pudiera hacer"

Esta vecina de Binéfar considera injusto "poner el foco en las pandillas de jóvenes, lo mismo que en los temporeros". "No hicieron nada que no se pudiera hacer en esos días. Después de mucho tiempo sin verse, simplemente se juntaron los amigos". Inicialmente el Ayuntamiento, por precaución, aconsejó no ir a los locales. El jueves precintó uno tras la confirmación de un caso.

Los servicios sociales de La Litera ya tenían experiencia a raíz del brote en los mataderos. "Entonces ya colaboramos con Salud Pública haciendo un seguimiento, explicando la situación a los afectados y concienciándolos, porque algunos no entendían que estando bien se tuvieran que quedar en casa", explica Javier Llop, consejero del área en la Comarca. Es el centro de salud el que les pasa los datos de aquellos casos que requieren una atención social. Los llaman a diario para ver qué necesitan y para recordarles la cuarentena. Estos contactos han permitido además ensanchar el círculo, porque lo fundamental para atajar el rebrote era llegar hasta el último eslabón.     

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