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Huesca

Los futuros regantes: "La montaña y el llano merecen tener pueblos vivos"

José Antonio Samper, de La Almolda, en el Monegros profundo, es la tercera generación de agricultores que espera la llegada del agua. Biscarrués "ha sido un arma arrojadiza", dice. 

José Antonio Samper, agricultor de La Almolda, con su hija. Él representa la tercera generación que espera la llegada del agua.
José Antonio Samper, agricultor de La Almolda, con su hija. Él representa la tercera generación que espera la llegada del agua.
Heraldo

"Al igual que la comida no sale directamente de las estanterías de una gran superficie, el agua tampoco sale directamente de un grifo. Para que llegue a ese grifo y poder aprovecharla en nuestras casas, en la ducha, en el trabajo, en el ocio... en primer lugar tiene que ser regulada". José Antonio Samper, agricultor de localidad zaragozana de La Almolda, en el Monegros desértico profundo de campos de secano, representa la tercera generación de una familia que espera ver llegar el agua por los canales para mejorar sus explotaciones. 

"Ahora hay que acabar el embalse de Almudévar, y poco más se puede hacer", dice, "pero sin intervenir en el eje del Gállego muchos años no se llenará". A sus 47 años recuerda que desde los 19 está luchando por los regadíos en su municipio, y en todo este tiempo ha visto muchos pasos atrás y muy pocos adelante. 

Es vicepresidente de la comunidad de regantes Monegros Sur Sector XIII, que abarca 2.700 hectáreas. Desaparecieron 700 cuando la Unión Europea puso cortapisas al riego y amplió las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), a instancias de una queja de organizaciones ecologistas. Posteriormente se recortaron otras 480 por otra figura de protección. Ahora ya quedan 1.450 en La Almolda y 400 en Pina de Ebro. "Un día me levanté por la mañana y me enteré que mis tierras se habían convertido en una zona ZEPA", dice Samper, responsable comarcal de Monegros Zaragoza de UAGA.

Para él, Biscarrués ha sido "un arma arrojadiza", entre los políticos, entre los regantes, entre los regantes y otros colectivos sociales... "Sí, se tendría que hacer, pero también se puede regar sin Biscarrués. Regaremos con el agua que haya". Samper defiende los embalses y muestra su frustración porque la sociedad no entienda que además de para regar sirven para beber agua o para mantener la industria. Pero sobre todo defiende que "la montaña y el llano merecen tener pueblo vivos".  

Se queda con una frase de su padre sobre la ausencia de políticas efectivas para resolver la cuestión, mientras los gobernantes han ido pasando la pelota de la montaña al llano para fomentar una enemistad que no tiene sentido. "Los políticos están para solucionar las cosas no para sentarse plácidamente en un sillón y enfrentar a los pueblos", señala, parafraseándolo. 

Monegros II es el paradigma del retraso en el ambicioso e histórico plan de transformación de regadíos diseñado en 1915 y lastrado por el atasco administrativo de la mayoría de los proyectos. Las obras figuraban en el Pacto del Agua firmado en 1992, pero hay actuaciones pendientes en La Almolda, Bujaraloz, Ballobar, Fraga u Ontiñena

En 2017, la posición de Riegos del Alto Aragón en contra de extender la mancha verde por los secanos del sur de las provincias de Huesca y Zaragoza, mientras no hubiera más agua para repartir, llevó incluso a posicionarse al Gobierno de Aragón. El consejero de Agricultura, Joaquín Olona, natural de La Almolda, acusó a esa organización de impedir la finalización de las obras de Monegros II al bloquear la constitución de algunas comunidades con informes desfavorables ante la CHE, que es quien debía dar la autorización definitiva.

El presidente de Riegos del Alto Aragón, César Trillo, replicó diciendo que era la asamblea la que aprobó en varias ocasiones condicionar la ampliación de regadíos a la construcción de nuevos embalses, "porque tenemos la misma regulación ahora con 140.000 hectáreas que cuando regábamos la mitad".

Los futuros regantes siempre han considerado que tienen los mismos derechos otorgados por la Ley de 1915 y finalmente Riegos se allanó y decidió levantar este veto para responder favorablemente a la solicitud de la Confederación Hidrográfica del Ebro de informar sobre las Comunidades del Sifón de Cardiel y la Acequia de La Almolda, como paso previo a que puedan acogerse al decreto de subvenciones para la creación de regadíos. En total supone un incremento de 8.854 hectáreas en los municipios de Fraga, Ballobar, Pina de Ebro y La Almolda. 

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