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El guardia civil apuñalado en Huesca recibe el alta y se muda con su familia al cuartel por recomendación médica

No querían volver por ahora a su vivienda por problemas con unos vecinos y solicitaron el uso de un pabellón en el acuartelamiento, donde han recibido una emotiva bienvenida por parte de sus compañeros.

Agentes de la Policía Nacional, en el lugar donde se produjo la agresión.
Agentes de la Policía Nacional, en el lugar donde se produjo la agresión.
Pablo Segura

Jesús Javier L. A., el cabo de la Guardia Civil de 51 años que fue apuñalado por un vecino y compañero del mismo Cuerpo cuando paseaba por la calle con su hija, que también recibió varias cuchilladas, ha recibido el alta este miércoles después de casi tres semanas ingresado en el hospital San Jorge de Huesca. Dos de ellas estuvo internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) ya que su vida llegó a correr peligro debido a la gravedad de las 14 heridas punzantes que sufrió en la zona de la nuca, en el cuello y en otras partes del cuerpo.

El presunto agresor, José Luis E. E., guardia de 49 años, se encuentra en un módulo de la prisión de Logroño especial para miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por un presunto delito de homicidio en grado de tentativa y otro de lesiones. Allí espera la respuesta del Juzgado de Instrucción número 5 de Huesca a la petición que ha realizado su abogada, Arantxa Guarga, para su puesta en libertad o, subsidiariamente, su internamiento en un centro psiquiátrico alegando "la falta de responsabilidad criminal con motivo de su trastorno psiquiátrico y la necesidad de que deba seguir un tratamiento para su enfermedad en un centro especializado para la ello".

Aunque se ordenó su ingreso en prisión comunicada y sin fianza sin ninguna otra medida complementaria, el auto judicial ya abría la puerta a la influencia de un posible trastorno metal "enquistado" del investigado, que llevaba 15 meses de baja por problemas psicológicos.

El cabo apuñalado terminará de curarse en casa, aunque no lo hará en su domicilio habitual de la avenida de Martínez de Velasco ya que, según fuentes cercanas al caso, su familia no quería estar por ahora en ese piso, que es de su propiedad, por no ser el entorno más favorable para la recuperación médica y psicológica de la víctima. Y es que son vecinos tanto el presunto agresor, que vive en la planta de abajo, como de otros dos jóvenes que fueron detenidos en su día por haber inducido presuntamente al detenido a asesinar a la víctima pero que fueron puestos en libertad posteriormente por no existir ningún indicio de delito. 

Pese a ello, la acusación particular, ejercida por Carmen Cifuentes, ya solicitó en su día una medida cautelar de alejamiento u orden de protección frente a estos dos jóvenes por un delito de amenazas denunciado a principios de abril por la familia de la víctima derivadas de ruidos y de una mala relación de vecindad. Pero el juez lo rechazó destacando que esa denuncia había llevado a abrir un procedimiento distinto por delito leve de amenazas en el Juzgado de Instrucción nº 1 de Huesca que está pendiente de señalamiento de Juicio oral.

Ante estas circunstancias, la familia pidió a la Guardia Civil el uso de una de las viviendas que están disponibles en el acuartelamiento de la ciudad de Huesca para miembros del cuerpo y les contestaron rápidamente de forma afirmativa. Por ello, al salir este miércoles del hospital, el cabo, su mujer y su hija se han trasladado ya a vivir al cuartel, donde han recibido una emotiva bienvenida por parte de sus compañeros en el patio central. También se les ha recomendado desde el punto de vista médico el traslado a un lugar de residencia más tranquilo para facilitar su recuperación

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