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Huesca

Las intensas lluvias del fin de semana dejan hasta 100 litros en algunas zonas de Huesca y obligan a hacer desembalses

El Gobierno de Aragón activó la fase de alerta ante el riesgo de inundaciones. Las grandes presas están a más del 90% tras un mes de abril muy lluvioso y un deshielo acelerado por el calor.

Salto del Bierge, este domingo
Salto del Bierge, este domingo
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El Gobierno de Aragón activó este domingo la fase de alerta del Plan Especial de Protección Civil por inundaciones en la Comunidad, aunque no preveía "un riesgo inmediato para la población", después de las precipitaciones caídas durante el fin de semana. Las más intensas se registraron en el Pirineo, con casi 70 litros en Panticosa y más de 60 en Sabiñánigo o Biescas. El récord lo alcanzó la estación meteorológico que la Confederación Hidrográfica del Ebro tiene en Guara (Casbas de Huesca), con 109 litros en apenas 10 horas.

El popular salto de Bierge, también en la sierra de Guara, se vio afectado al desbordarse el río Alcanadre. El agua ha causado también desprendimientos de rocas sobre la orilla del río y en la carretera, cortada unas horas, mientras que en el pueblo se han anegado patios, plantas bajas de viviendas, el local social y el consultorio.

La Aemet tenía activada una alerta, hasta la madrugada de hoy, con una previsión de hasta 100 litros en 12 horas en el centro de Huesca y el Pirineo.

Estas precipitaciones han cogido a los embalses rozando su aforo máximo debido a las lluvias de abril y el deshielo. Contando con la previsión de un fin de semana lluvioso, la CHE realizó el sábado vertidos controlados en algunos para garantizar su capacidad de resguardo, ya que Mediano, Yesa y El Grado superan el 90 % de su capacidad. También advirtió de crecidas súbitas en barrancos y cauces secundarios y destacó los repuntes en el Gallego y el Alcanadre, aunque la alerta era generalizada para los afluentes de la margen izquierda.

El mapa de la cuenca del Ebro ha pasado en pocos meses del naranja y el rojo, colores indicativos de los estados de alerta y emergencia en los índices de escasez, al verde, sinónimo de normalidad. La elevada reserva de agua en los pantanos ya había obligado en las últimas semanas a realizar desembalses para mantener la capacidad de resguardo.

En la cuenca del Cinca, el conjunto Mediano (al 95% de su aforo este domingo)-El Grado (96%) había vertido al río más de 150 hectómetros cúbicos, desde el 1 de abril hasta antes del último episodio de lluvias. Yesa (90%), en la cuenca del Aragón, vació 70 hectómetros; y desde La Peña (100%), en el Gállego, se desaguaron 150 hm³, estando la presa de La Sotonera al 96%. En el Ésera, con Barasona al 97%, fueron a parar al río 45 hm3.. En la última de las cuencas pirenaicas, la del Noguera-Ribagorzana, existe más resguardo: la reserva en Santa Ana, Escales y Canelles se sitúa entre el 72% y el 90%. Aprovechando la "extraordinaria" situación de Mediano-El Grado, la CHE realizó el 30 de abril una prueba experimental sobre dinámica fluvial en el Cinca.

Pero no solo han estado desaguando las grandes presas del Pirineo, donde es más habitual ver esta imagen. Las compuertas se han abierto también en los pantanos de la margen derecha.

La reserva de toda la cuenca del Ebro creció en una semana en 135 hectómetros cúbicos y está al 88%. La causa hay que buscarla sobre todo en las abundantes lluvias de abril. En las actuales circunstancias pasaron casi desapercibidas en la calle, pero el estado de los embalses es significativo.

Según el Sistema Automático de Información Hidrológica de la Confederación del Ebro, el promedio de lluvia en toda la cuenca el mes pasado fue de 85,5 litros por metro cuadrado, frente a los 52,8 de los últimos 20 años. En el Pirineo el dato es todavía más elevado: entre 100 y 150 litros e incluso en algunos puntos, más de 150.

Al buen dato de abril se suma el de todo el año hidrológico. Desde octubre han caído 490 litros, frente a los 300 de media de los últimos 20 años, un 61% más.

Las precipitaciones han coincido con el deshielo primaveral de la nieve, acelerado por las altas temperaturas registradas la semana pasada (26 grados en algunas localidades pirenaicas, como Bielsa o Canfranc). La reserva de nieve, 661 hectómetros cúbicos de agua equivalente, está muy por encima del invierno pasado. Es el séptimo mayor registro desde que se adoptó el actual sistema de medición en el año hidrológico 2002-2003. Las mayores acumulaciones se dan en las subcuencas del Gállego (156 hm3), Ésera (143) y Cinca (119). En esta situación, el principal riesgo está en un episodio de lluvias como el que se ha vivido el fin de semana que acelera el deshielo.

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