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El clamor de un alcalde: "Hay más riesgo al ir a comprar acelgas a la tienda que en el huerto"

El alcalde de Santa Eulalia de Gállego ha dirigido una carta a la Delegación del Gobierno criticando la prohibición al tiempo que ha dictado un bando permitiendo la actividad de manera excepcional. 

José Antonio Casaucau en su huerto, que él puede cultivar al estar pegado a su casa.
José Antonio Casaucau en su huerto, que él puede cultivar al estar pegado a su casa.
Heraldo

Como un jarro de agua fría. Así ha caído la nota de prensa de la Delegación del Gobierno de Aragón sobre las excepcionalidades para atender los huertos de autoconsumo en los pueblos, a los que solo se puede acudir a alimentar a animales o cuando sean explotaciones de supervivencia. En una carta dirigida a ese organismo, el alcalde de Santa Eulalia de Gállego (Zaragoza), José Antonio Casaucau (PAR), profesor asociado de la Universidad de Zaragoza, se muestra desesperado después de insistir, sin resultado, a través de todos los representantes políticos.

Este representante municipal cree que la regulación debería dejarse en manos de los ayuntamientos, "porque la gente de los pueblos está demostrando un comportamiento ejemplar", y la prohibición se ha hecho pensando en que "no se desmadren con los huertos en Zaragoza". 

Por eso, él ha dictado un bando en el que autoriza "excepcionalmente" a todos los vecinos el cultivo de los huertos de autoconsumo, "en los términos que dicta el estado de alarma y confinamiento de la población", es decir, podrá acudir una persona cada vez; mantener la distancia social adecuada durante el desplazamiento; permanecer en los mismos el tiempo mínimo imprescindible para las labores de planta, siembra, recolección y preparación de la tierra; y no se permitirá acudir desde otras localidades.

Atendiendo al criterio de subsistencia, y después de hablar con la subdelegación del Gobierno en Zaragoza, cree que la situación socioeconómica del hortelano puede variar a lo largo del tiempo y es de difícil justificación. Además, según menciona en el bando, cuya copia remitirá al subdelegado, "la duración de esta crisis sanitaria se intuye larga y el alcance de sus consecuencias económicas son previsiblemente negativas". No oculta la crítica a la gestión del Gobierno al decir que esta "hará necesario recurrir al autoconsumo en el corto y medio plazo por parte de muchas personas".

Según el alcalde de Santa Eulalia, algunos vecinos tienen que desplazarse varios kilómetros para ir a comprar unas acelgas porque no las pueden coger de su finca. "Se considera una actividad individual como peligrosa para el contagio ya que requiere salir del confinamiento doméstico, cuando más contagio potencial es ir a un espacio que se comparte con otras personas como una tienda o un banco", dice.

La nota de la Delegación del Gobierno, a su juicio, rezuma "paternalismo" hacia los pueblos, "a los que se sigue considerando como atrasados o puramente pintorescos", un desconocimiento que sería la única explicación posible a la medida adoptada, según él, y que en modo alguno puede haber sido recomendada por expertos. 

"Cuando pedimos que se autorice acudir al huerto familiar no es una cuestión, salvo casos excepcionales que ya reciben atención desde los servicios sociales, de subsistencia, ni un capricho para romper la monotonía de la cuarentena sino que abunda en la prevención de contagios ya que se trata de una medida para evitar desplazamientos a lugares más contaminados que nuestro propio huerto que solo visitamos nosotros". Sería el tiempo imprescindible, en solitario y sin contacto social. 

Para él, no tiene sentido que un vecino de este municipio deba viajar decenas de kilómetros hasta un establecimiento de una cabecera o subcabecera comarcal para adquirir productos que tiene a su alcance en sus propios cultivos de autoconsumo a cien metros de su casa. "Veremos en otoño, con la anunciada segunda oleada de contagios y nos encontremos con un segundo rebrote o tercero pero con los huertos familiares agostados y los recursos del gobierno al límite. Esa potencial nueva pandemia no será por los huertos que (no) hayamos podido cuidar, pueden estar completamente seguros".

José Antonio Casaucau considera una suerte tener un huerto anexo a su casa, un hecho que supone una discriminación respecto a quienes lo tienen a cien metros. No entiende que a los hortelanos se les exija justificar su necesidad económica. "¿Como lo justifican ante la autoridad? ¿Llevan la declaración de la renta? ¿Qué deben llevar? ¿Puede ir uno a recoger verduras y dárselas a un vecino necesitado que por no tener no tiene ni huerto?", señala. 

Los huertos no son lugares de reunión, dice, sino de trabajo, y cuando se va a ellos es difícil encontrar a otra persona. El escrito dirigido a la Delegación del Gobierno acaba con el ruego para que dejen a la gente ir a recoger su cosecha y a sembrar la siguiente, "que hará falta más adelante". "Si las grandes cosechas no tienen temporeros, tampoco podremos ir al supermercado a comprar los vegetales que aquí la tierra nos da con agua y esfuerzo". Porque, dice, en el medio rural el confinamiento se lleva "con seriedad" y "quizá la sensatez, cercanía y valoración estén refugiadas en los pueblos pequeños". 

También se ha posicionado el presidente de Chunta Aragonesista, Joaquín Palacín,  para quien "no tiene sentido obligar a acreditar una determinada situación socioeconómica para poder salir al huerto y lamentó que se tomen este tipo de medidas sin tener en cuenta la realidad de Aragón.

Esta formación considera insuficientes los supuestos establecidos. Respecto al requisito sobre la subsistencia, se pregunta si  "¿corresponde a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad valorar esa situación?". Y coincide con el alcalde de Santa Eulalia de Gállego al preguntarse si "¿acaso es más seguro ir a comprar al supermercado que cultivar tus propios alimentos?". 

  

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