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Huesca

Sobrarbe

La residencia La Solana de Aínsa resiste a salvo del virus con inquietud y aplausos

Los 56 usuarios del centro no reciben visitas desde el 12 de marzo y, por ahora, está considerado espacio sin casos de coronavirus.   

Han salido a los balcones todos los residentes y trabajadoras al ritmo de ´Resistiré´

Los días empiezan a hacerse un poco largos en la residencia La Solana de Aínsa, en la comarca de Sobrarbe. El próximo domingo hará un mes que los usuarios no reciben visitas. Los que tenían por costumbre salir a dar una vuelta por la población tampoco pueden hacerlo. Este puente de Semana Santa también deberán quedarse en el centro. Es la manera de mantenerse a salvo del coronavirus, al menos hasta ahora. 

En La Solana residen en este momento 56 personas. Hasta hace unas semanas eran 58, pero un señor murió de un infarto y una señora, que tenía programada una operación en el hospital de Barbastro, se quedó en casa de su hija cuando le dijeron que en estas circunstancias no podían intervenirla. Estas dos plazas seguirán vacantes "hasta que todo esto pase", dice  Laura Castán, directora del centro. 

Personal de Protección Civil, Bomberos y ambulancias se acercan casi a diario hasta la residencia. "Suelen venir por la tarde, y coincide con que ellos están cenando y no pueden verles, aunque sí oírles", indica la responsable del centro. Así que ella misma les dijo que un día fueran a otra hora y este martes por la mañana, lloviendo, se han desplazado hasta allí con los vehículos, las luces y las sirenas. Como complemento, la canción 'Resistire', convertida en himno de esta crisis sanitaria. Desde los balcones, los mayores han agradecido este gesto.      

Desde hace casi un mes, en esta residencia solo entran las trabajadoras (27) y el equipo médico. El centro de salud está en el mismo edificio y antes los mayores bajaban a la consulta. No obstante, el 11 de marzo, la dirección decidió que era mejor que los mayores no salieran. "La puerta principal está cerrada, no se usa y nosotras entramos por la de carga y descarga ", explica Castán. Los proveedores tampoco entran. Dejan los productos en la entrada, los cogemos, los desinfectamos y los llevamos al almacén. 

Todas las precauciones son pocas. Se trató de acomodar a los residentes en habitaciones aisladas, pero no funcionó."Tenemos tres preparadas por si hubiera que utilizarlas y cada día se aplican todos los protocolos y como esta residencia es grande hay salas en cada planta para que podamos repartirnos por zonas", explica la directora. Se han realizado dos test de Covid 19 a sendos usurarios y, afortunadamente, han dado negativo. Han comprado incluso una sulfatadora para limpiar "pero este miércoles viene la UME a desinfectar".   

Cada día que pasa, lo tachan en el calendario, pero Laura Castán reconoce que a veces fallan las fuerzas porque la situación se está alargando. "Procuramos normalizar la actividad para que ellos no pierdan la noción del tiempo", apunta. El Domingo de Ramos, la directora, en colaboración con el párroco, organizó una misa por 'skipe' y a todos los usuarios se les dio una rama de olivo. Las nuevas tecnologías, aunque algunos mayores se sorprendan de que los vean al otro lado de la pantalla, ya se utilizaban antes en La Solana, pero ahora mucho más. Además de las visitas y las salidas, también se echa en falta a la peluquera, que ahora no tiene acceso con el fin de evitar contagios.  

La Solana, gestionada por la Comarca de Sobrarbe, cuenta con 16 plazas concertadas y está considerada residencia sin casos de coronavirus y, por ello, el material de protección "está justito". No obstante, también reciben guantes y mascarillas de Protección Civil, el Cecop y el IASS. Todos quieren que los días pasen  rápido y que cuando llegue el final, La Solana siga siendo una burbuja que mantiene a salvo a una generación que ya creía haberlo sufrido todo, aunque no ha sido así. 

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