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Usuarios y personal de dos residencias en Fraga y Grañén se parapetan ante el coronavirus

En la de Fraga, 52 personas permanecen desde el 23 aisladas del exterior. La de Grañén, con 99 residentes,  inicia hoy el periodo de confinamiento. 

Todos están bien y quieren seguir así. Dos residencias de mayores, en Fraga y Grañén, han decidido cerrar su puertas al exterior para permanecer a salvo de contagios por coronavirus. En ambas, las visitas a los usuarios estaban prohibidas desde hace días con el mismo objetivo, pero tras el desarrollo experimentado por la pandemia se ha optado por el autoconfinamiento, como ya hizo el pasado miércoles en el centro de Sariñena. Hasta que se levante el estado de alarma, trabajadoras y residentes permanecerán recluidos, manteniendo el contacto con familias por teléfono y vía telemática.

En la residencia del Cinca, en Fraga, 42 mayores y 10 trabajadores están confinados desde el día 23. La directora del centro (de carácter privado), Cira Jover, explica que «no hay nadie contagiado y por eso decidimos encerrarnos». «Al hacer los cambios de turno no sabemos con quién nos vamos a cruzar así que intentamos protegerlos a ellos, a nosotras y a nuestras familias», dice.

Aquí se prohibieron las visitas el día 2 de marzo. Al ver la evolución de los contagios, la dirección pidió voluntarias para encerrarse en la residencia entre las 24 trabajadoras de la plantilla. Además de la directora, hay personal de limpieza, cocina y auxiliares. «Hemos hecho un equipo y hacemos turnos de trabajo y descanso», señala. Jover comenta que a los residentes que están cognitivamente bien se les ha explicado la situación, y la entienden. «Hemos hecho un grupo de Whatsapp y los familiares están enterados de todo, están en contacto con vídeos, fotos... y nos preguntan por el día a día». 

La directora de la Residencia del Cinca reconoce que el cansancio acumulado «se va notando, pero contamos con la colaboración y los ánimos que nos dan desde fuera, que dan mucha fuerza». Los mensajes positivos llegan por teléfono, redes sociales... «y también ha venido la Guardia Civil, Policía Local, Bomberos y Cruz Roja». «Se pusieron en la calle, delante, cuando los residentes estaban cenando….Fue emocionante y una auténtica carga de energía», apostilla.

Lo que sí escasea en este centro es material de protección. «Hacen falta mascarillas, algún EPI, batas... Pedimos a nuestro proveedores, pero siempre surgen problemas y nos abastece gente que colabora, asociaciones sin ánimo de lucro, familiares, vecinos de Fraga», explica la directora de la residencia, que apunta que «todos los centros estamos igual, incluso los hospitales».

Cira Jover insiste en que también hace falta que cuando alguien de una residencia de mayores salga del centro con síntomas de coronavirus vuelva con la prueba realizada «para tener garantías, porque aquí dentro es mucho riesgo que se tiene».

Este lunes 

En la residencia Monegros, en Grañén, también están decididos a resistir. Los 99 usuarios de este centro y las 30 trabajadoras están bien y por eso han decidido poner al virus todas las barreras posibles y autoconfinarse hasta que pase la pandemia.

La directora de la residencia, María José Zuferri, explica que desde el pasado día 13 no se reciben visitas. «Visto el recorrido que lleva esto hemos determinado que lo mejor es quedarnos aquí», indica. Según ha dicho dijo, fue idea de las trabajadoras «y a la dirección le pareció perfecto». Además, señala que el personal que no se ha confinado es porque tiene que cuidar a sus propios familiares o porque ha quedado como una reserva, por si hay que sustituir a las que están dentro». 

El confinamiento en este centro empieza este lunes. Las empleados del turno de tarde del domingo ya se han quedado dentro y las que entren por la mañana harán lo mismo. Zuferri indica que desde el primer momento se ha informado a las familias de los residentes. «Por lo demás, todo sigue igual», añade.

En la Residencia Monegros, privada con plazas concertadas, hay personas asistidas y no asistidas. Tras las rutinas y el trabajo de la mañana, la tarde se reserva para hacer y recibir llamadas y videoconferencias con las familias de los usuarios.

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