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Cara y cruz en el sector de la alimentación y bebidas de Huesca

Los supermercados de la capital han recuperado la normalidad tras la "locura" de compras de los días previos a la aprobación del estado de alarma. Todos han reforzado las medidas de higiene de trabajadores y clientes. 

Los Supermercados Altoaragón garantizan el abastecimiento a toda la población.
Los Supermercados Altoaragón garantizan el abastecimiento a toda la población.
Rafael Gobantes

La grave crisis sanitaria del coronavirus ha puesto a prueba al sector de la venta y distribución de alimentos y bebidas para poder atender la demanda de la población que se encuentra confinada en sus casad. En la ciudad de Huesca, se está viviendo la cara y la cruz ya que mientras hay algunas empresas que han tenido incluso que contratar refuerzos para hacer frente a los picos de demanda, otras se han visto abocadas a plantear ERTE por el cierre completo de la hostelería (restaurantes,, bares, hoteles...) al ser sus principales clientes. 

El Grupo Cabrero e Hijos, que cuenta con 14 tiendas y supermercados propios, 4 'cash and carry' y una plantilla de unos 340 trabajadores en toda la provincia, ha tenido que adaptar rápidamente sus protocolos a las nuevas medidas de seguridad e higiene tanto para sus empleados colocando mamparas de seguridad en las cajas, por ejemplo. Además, ha modificado los horarios de los supermercados (abrirán de lunes a viernes, de 9.30 a 14.00 y de 14.30 a 19.30, y los sábados, de 9.30 a 14.00) y de los 'cash and carry' (de lunes a viernes, de 8.30 a 19.00, y los sábados, de 8.00 a 13.00). 

Tras la "locura" de ventas de los días previos a la aprobación del estado de alarma que provocó desabastecimientos puntuales de algunos productos, han ido recuperando poco a poco la normalidad y aseguran que ahora está completamente garantizado porque los pedidos de carne, fruta, verdura y demás suministros están llegando también sin problemas, como recalca Agustín Cabrero, adjunto a la dirección. De hecho, han tenido que contratar personal hasta por horas sueltas a través de empresas de empleo temporal para descargar camiones con mucha mercancía y poder reponer artículos rápidamente en los establecimientos. 

A ciertas horas punta sigue habiendo filas de clientes en la calle esperando a entrar a comprar en los establecimientos, pero las esperas también se han reducido. Aun así, insisten en la importancia de mantener las distancias de seguridad tanto entre la gente como con los trabajadores. Para controlar el aforo han contratado también vigilancia de seguridad privada. "Ahora se hace la compra más rápido y más fácil", destaca Cabrero. Además, en cada cambio de turno han reforzado las labores de desinfección de la tienda y a todos los clientes se les entregan guantes en las entradas.

"Una línea de negocio compensará la otra"

El adjunto a la dirección del Grupo Cabrero e Hijos cree que pese a que las ventas en los supermercados y 'cash and carry' hayan aumentado con esta crisis, otra de las líneas de negocio, las rutas que hacen cada semana por toda la provincia para servir a bares, restaurantes o pequeñas tiendas de pueblo, está "a cero". "Una cosa compensará la otra al final", augura. Además, teme que aumentarán los impagos y tendrán que facilitar los aplazamientos por la crítica situación de muchas pequeñas empresas y autónomos.  

La cadena Mercadona, con cuatro supermercados en la capital y otros seis en la provincia, también reconocen en que en los días previos a que explotara la crisis hubo un gran repunte de ventas, "la afluencia de público ha bajado considerablemente llegando a tener compras normalizadas". Como en otras empresas del ramo, se ha reforzado con personal auxiliar para controlar accesos. 

Desde Mercadona también agradecen el "altísimo grado de cumplimiento" en las normas de seguridad y limpieza. Entre otras acciones, se ha establecido una separación mínima de un metro entre los clientes, se ha instalado en cada establecimiento gel desinfectante y papel para poder limpiar el mango del carro, se ha modificado el horario (de 9.00 a 19.00) y se ha reforzado el suministro de productos básicos y de primera necesidad.

En el caso de Alcampo, que cuenta con 230 trabajadores en sus cuatro tiendas propias del Alto Aragón (hay 11 franquicias más), también admiten que en un principio hubo una demanda superior a la habitual, sobre todo de productos como arroces, legumbres, higiénicos o limpieza. Pese a ello, no han tenido necesidad de reforzar la plantilla. Sí que han incrementado las labores de limpieza en las zonas de tienda, en carros de compra y cestas, se ha limitado el aforo para mantener una distancia mínima de un metro y han adelantado la hora de cierre de los establecimientos (a las 21.00 en los híper y a las 20.00 en los supermercados).

En el híper Carrefour de Huesca, con unos 90 empleados, también están trabajando con normalidad "aunque las ventas ahora no es la prioridad, sino dar un servicio a la sociedad y garantizar que tenemos productos disponibles", subrayan. También han aumentado las medidas de protección e higiene de los trabajadores, se ha intensificado la limpieza, se ha limitado el aforo para evitar aglomeraciones, y una persona entrega guantes a los clientes y se ofrece a desinfectar los carros y cestas que traen de fuera. Además, han tenido que contar con refuerzos puntuales en las cajas. "Se nota más afluencia por las mañanas que por las tardes", señalan. Y garantizan que hay abastecimiento de todo tipo de productos "aunque a veces no esté una marca en concreto".

Las ventas de carne empiezan a bajar ligeramente

Mientras, en el Matadero de Huesca, que gestiona la empresa Carnes Monfort, las ventas registraron "altibajos" la primera semana, pero en esta se ha producido una "ligera caída". Dan servicio a empresas de Aragón y Cataluña, además de la exportación, principalmente de cordero. El fin de semana previo a la declaración de estado de alarma algunas carnicerías se quedaron sin género "pero porque se quedaron cortas en sus previsiones, no por falta de abastecimiento, porque nosotros no hemos dejado de servir ningún pedido", recalca el gerente Juan José Monfort. El matadero también ha redoblado las medidas de higiene repartiendo equipos de protección a sus 62 trabajadores y no dejando que los transportistas externos bajen de los camiones asumiendo la carga y descarga. 

La cruz del sector la representan las empresas que están más especializadas en el sector de la hostelería, como Distribuciones Correas. La inmensa mayoría de sus clientes son bares, restaurantes, cafeterías, hoteles... y el cierre de todos estos establecimientos les ha golpeado de lleno. En su caso, han tenido que aplicar un ERTE para 70 de los 80 trabajadores (incluido un centro especial de empleo), dejando los mínimo para seguir sirviendo pedidos a hospitales, residencias y alguna pequeña tienda y agrupando la jornada. "Esperamos que no se alargue demasiado porque es una situación inaguantable", asegura Sonia Correas

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