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Huesca

en primera persona

Nacer en estado de alarma: "Es duro porque nadie puede conocer a la niña"

La aragonesa Miriam Aznar fue madre este viernes, por segunda vez, en el Hospital San Jorge de Huesca. Su hija Leyre es una de las primeras niñas que nacen en la provincia en pleno estado de alarma.

Miriam Aznar y Luis Miguel Giménez junto a su hija recién nacida, Leyre.
Miriam Aznar y Luis Miguel Giménez junto a su hija recién nacida, Leyre.
M. A.

En medio de esta crisis sanitaria todavía hay motivos para sonreír. El de Miriam Aznar y Luis Miguel Giménez es su hija Leyre, una de las primeras niñas que han nacido en la provincia oscense en medio de esta pandemia. Cuentan que se adelantó 11 días, y eso les ha hecho estar más nerviosos que otras veces. Pero a pesar de la cesárea, y de la situación de estrés añadida, Miriam y su hija se encuentran en perfecto estado, aunque ella echa en falta abrazar a los suyos. 

"Se hace duro porque nadie de la familia puede conocer a la niña y te da una penita estar aquí solos... Por otra parte, es lo que toca y no queda otra. Ya llegarán tiempos mejores para juntarnos y celebrarlo", añade resignada esta mamá. 

Leyre nació este jueves, coincidiendo con el Día del Padre, en el Hospital General San Jorge de Huesca. Vino al mundo por cesárea y pesó 2,400 kilos. "Cumplía el día 30, pero se ha adelantado 11 días", explica Miriam, que se encuentra todavía hospitalizada, en una habitación individual, en compañía de su marido y su hija recién nacida. 

Para llegar al hospital, hubo que hacer una "excepción" en este estado de alerta que obliga al confinamiento. Ambos viven en Sariñena, un municipio a 48 kilómetros de Huesca. Cuentan orgullosos que su pueblo se adelantó al Gobierno central a la hora de tomar medidas -como el cierre de negocios locales, la escuela o la residencia-, días antes de que se decretara el estado de alarma. "Fuimos por Urgencias, igual que otras veces, y al llegar al hospital estaban bastante perdidos porque era el primer caso que entraba de partos", confiesa. A su marido le hicieron dar la vuelta por la entrada principal, para evitar que atravesara todo el área reservada a Maternidad. Según señalan, al resto de parejas (mientras no sean cesáreas) se les está dejando asistir al parto. El límite, eso sí, es que haya "una sola persona" de acompañante. 

Así, durante el nacimiento de Leyre, ella estuvo acompañada en todo momento por el personal sanitario, que sigue estos días en el hospital los protocolos preventivos de actuación para evitar contagios. "Se hace más aburrido porque estás todo el día encerrada. Antes te podías pasear por los pasillos o hacer algo, pero al estar la situación así, no te dejan salir de la habitación y los propios sanitarios tienen mucho cuidado. Tengo una amiga trabajando en el hospital de tardes y hay veces que tampoco puede pasar. Tiene restricciones todo el personal para no contagiar", indica.

Así lo llevan las familias

Si todo va bien, la pareja y su recién nacida podrán marcharse a casa en cuatro o cinco días, lo que dure la recuperación de Miriam en el hospital. Aseguran que en el pueblo todos tienen ganas de conocer a la pequeña, a la que presentaron anoche por vídeollamada a familiares y amigos.

La pequeña Leyre, recién nacida.
La pequeña Leyre, recién nacida.
M. A.

"La verdad es que se hace duro, para nosotros y para ellos. Mi madre ayer mismo ya llamó al Hospital porque no le cogía el teléfono Luis Miguel. Estás todo el día con vídeollamadas para que la conozcan, pero no es lo mismo... A mi abuela que está sola en casa y le apena no poder verla, le he mandado a mi tía para que se la enseñe por WhatsApp, aprovechando que le lleva la compra", relata. 

La que también tiene muchas ganas de abrazar de nuevo a sus padres es Naya, su otra hija pequeña, de 4 años. "Estos días está en casa con mis padres y dicen que a la noche ha llorado un poquito. Creo que hasta que no nos vea, no se le pasará la tristeza. En una situación normal hubiera podido subir a conocerla y estaríamos ahora los cuatro, pero así no es igual...", lamenta Miriam desde el hospital. 

A pesar de todo, esta mamá aragonesa se siente muy agradecida por la atención que está recibiendo en este centro sanitario, donde el trato es, a su juicio, el mejor que podría tener en un momento así. "La mayoría del personal lleva mascarillas por precaución; nosotros no. En esta planta no dejan entrar a ningún médico de otras unidades ni a nadie que venga de fuera. Solo estamos nosotros, las matronas, ginecólogos, enfermeros y demás. La verdad es que están todos muy vigilantes para que nada nos pase", asegura. 

Luis Miguel, por su parte, ha sido el encargado de hacer el contacto piel con piel con Leyre, al estar ella todavía convaleciente de la cesárea este jueves. "Durante el parto me dijeron que habían cambiado los protocolos y aunque yo no pude hacer el contacto, a su padre se la pusieron piel con piel y estuvo casi una hora y media con ella", relata.  

Cuando todo pase, Miriam y Luis Miguel celebrarán con sus familias el nacimiento de la pequeña, el Día del Padre con Naya y "todo lo que haga falta" para compensar estos días de distancia. Aunque, felices por el nacimiento, ambos confiesan que la vuelta al confinamiento y la rutina es así menos dura. "La familia crece", y Leyre da esperanza a su cuarentena. 

"En estos días difíciles siempre hay motivos para sonreír... Ayer fue un gran día para nosotros, y me gustaría decirle a las mamás que estén a punto, que estén tranquilas.  Estos días alejados de la familia, sin que puedan conocer a nuestros bebés, se hacen duros; pero hay cosas peores en el mundo. Así que ánimo a todas", dice con una sonrisa. 

El Ayuntamiento de Sariñena da la bienvenida a Leyre

Este sábado, aprovechando el nacimiento de la pequeña, el propio Ayuntamiento de la localidad en la que viven Miriam, Luis Miguel y su familia, ha aprovechado para celebrar en redes sociales la llegada de la pequeña y darle públicamente la bienvenida. 

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