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Huesca

La odisea de dos erasmus aragoneses: "En Roma nos quedamos sin vuelo y sin salvoconducto. Ya no intentamos regresar"

Andrés Villanueva y Álvaro San Miguel han renunciado a volver a España después de una frustrada salida de Italia. "En el sur la situación no es tan grave. Esperaremos aquí hasta que pase todo", dicen resignados.

Andrés Villanueva (izquierda) y Álvaro Sanmiguel ponen buena cara al mal tiempo, con una sonrisa que va sobre todo dirigida a sus familias.
Andrés Villanueva (izquierda) y Álvaro San Miguel con una sonrisa tranquilizadora para sus familias.
Heraldo

Lo intentaron, pero no pudo ser. Andrés Villanueva y Álvaro San Miguel, dos jóvenes aragoneses que estudian 4º de Ingeniería en la Universidad italiana de Calabria, dentro del programa Erasmus, estaban a punto de subirse a un avión hace una semana para escapar de Italia cuando su vuelo se canceló, poco antes de embarcar. Andrés, de Andorra (Teruel), y Álvaro, de Zaragoza, residen juntos en un piso cerca de Cosenza, donde está su universidad, al sur de Nápoles. Y allí se quedarán. Prefieren no vivir más aventuras. Están resignados a permanecer en el país alpino hasta que pase la tormenta, afrontando la adversidad con una sonrisa que va dirigida sobre todo a tranquilizar a las familias. 

Para ellos este curso era un sueño cumplido, que además de la experiencia de estudiar en el extranjero iba a darles la oportunidad de viajar por Italia y otros países cercanos. Pertenecen a una generación acostumbrada a ver el mundo como un pañuelo, habituada a coger un avión igual que se sube uno a un tranvía. Pero la pandemia del coronavirus ha cambiado el rumbo de sus vidas, como las de todos.

"Ya no vamos a intentar regresar, esperaremos aquí a que pase", comenta Andrés, recordando la odisea vivida hace una semana. El viernes, 13 de marzo, los viajes entre España e Italia ya se habían interrumpido, pero un compañero les habló de la posibilidad de volver a través de Francia. Antes ya habían pensado en salir vía Polonia, pero lo descartaron. 

"Las cosas en España todavía no estaban tan mal hace una semana, y para quedarnos encerrados en casa preferíamos volver", cuenta el joven andorrano. Viajaron desde Cosenza a la capital italiana en tren, un recorrido de 7 horas. En sus mochilas llevaban los billetes de avión de Roma a Toulouse y de Toulouse a Zaragoza. "Justo al llegar a Roma nos enviaron un correo anunciando la cancelación del vuelo"

Se libraron por casualidad de dormir en la calle. Andrés tiene un amigo en la capital italiana que los acogió e incluso les ofreció quedarse. Sin embargo, al día siguiente decidieron volver al sur. "Pensábamos que igual llegaban a interrumpir el tráfico por ferrocarril y entonces ya no tendríamos manera de regresar a Cosenza".     

Un problema añadido fue quedarse sin 'salvoconducto' para tomar el tren de vuelta, porque los viajes ya estaban muy restringidos en Italia. "Para salir a la calle tienes que portar un documento con tu nombre y apellidos, número de teléfono y el motivo de la salida. Cuando te paran, porque paran a todo el mundo, lo miran, un policía te lo firma y si no está justificado te mandan para casa y además te multan. A la vuelta no teníamos la justificación, la habíamos entregado porque nos íbamos a Francia. Se nos ocurrió enseñar el carné universitario y explicamos que volvíamos a casa. A nosotros nos dejaron pasar, pero a los que venían detrás, ya no", detalla Andrés.   

La odisea que vivieron les ha hecho tomar la decisión de quedarse. En el piso eran tres compañeros, pero al tercero lo pilló en Múnich a principios de marzo y pudo volar a España. Andrés y Álvaro pasan estos días confinados en su piso de Cosenza, "como en España". El mensaje que lanzan a sus familias resulta tranquilizador. "En el sur la situación no es tan grave como en el norte, eso sí, la gente también guarda las distancias, se cambia de acera y el contacto físico, nada de nada. Además este es un sitio pequeño, pero cuando fuimos a Roma era de película. Me impactó todo lo que vi", dice Andrés. Y es que ellos han vivido con antelación lo que ahora sucede en España. "La poco gente que había en la calle iba con mascarillas, andando rápido, cabizbajos y tristes". 

Según Andrés, no lo viven con angustia ni miedo. "Asumimos que tenemos que estar en casa. Si decidimos  ir a Roma es porque entonces la situación en España era distinta, pero ahora..." Tienen clases 'on line' por la mañana, y están a la espera de ver cómo seguirá el curso. "Estudiamos, jugamos a la play, vemos alguna serie y salimos a la terraza a hacer ejercicio. Así pasamos el día". Tienen la suerte de que el casero vive en el piso de encima y está pendiente de ellos, y no existen problemas de abastecimiento, pueden salir a hacer la compra al supermercado o pedirla por internet.

Determinaron quedarse antes incluso de que, el pasado miércoles, la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, hiciera un llamamiento a la calma dirigido a los españoles que se encuentran en el exterior y quieren regresar a España. Manifestó que no se puede fletar un avión para todos y cada uno y sugirió que si se encuentran bien, no intenten regresar.

Andrés y Álvaro ya no miran el calendario para ver qué día podrán volver. "Lo tenemos asumido, ahora mismo no hay ninguna posibilidad de salir. Es mejor quedarse aquí que ir a otro país abierto y que nos pongan en cuarentena. Cuando pase todo, volveremos" 

       

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