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turismo activo 

Lo último en alojamientos singulares en Aragón: dormir en un iglú hecho por uno mismo

Una empresa de aventura con sede en jlkjlk ofrece la experiencia de sentirse como un esquimal y pasar la noche bajo bloques de nieve. 

Desde hace varios años, los amantes de las emociones fuertes ya tienen la posibilidad de saber qué se siente al dormir suspendidos en el vacío, gracias a la empresa Rab Riglos Suite, formada por dos veteranos escaladores, que ofrece la experiencia de pasar la noche dentro de una tienda colgada a 100 metros del suelo en las imponentes moles de los Mallos de Riglos, con ascenso guiado y cena a base de productos locales incluidos. 

Pero esta no es la única experiencia turística singular para disfrutar de una noche en plena naturaleza. La compañía de guías Pirineos Blancos organiza desde este invierno vivacs en iglús, construidos por los propios excursionistas, algo muy habitual en Noruega o Finlandia, pero no aquí en Aragón

La oferta está incluida dentro de las rutas con raquetas. Hay excursiones de medio día, pensadas sobre todo para los niños La primera, pensada para los niños, consiste en construir la vivienda esquimal regresando al punto de partida para dormir bajo techo. Otra excursión para adultos, 'Vivacs en iglús' s adultos amantes de  

Las condiciones de la nieve son determinantes, explica Miguel Delgado, de la citada empresa. Cuando hay nieve dura se construye con bloques, al modo de los alojamientos esquimales. La otra técnica consiste en hacer un agujero y amontonarla, más adecuada cuando el manto está húmedo. "Ponemos las mochilas en el agujero que hemos excavado y las tapamos con nieve hasta tener una cúpula y luego las quitamos y ya se trata de ir vaciando el igloo por dentro hasta dejar un espesor de unos 10 centímetros. Luego hacemos la entrada y montamos la ventilación, porque cuando estás dentro respirar y consumes oxígeno. Necesitas una ventilación", explica.  

La construcción de estos abrigos provisionales es una de las enseñanzas del curso del guía de media montaña, como recurso en caso de necesidad para pasar la noche. 

"Frío no pasas. Cuando sacar la cabeza por la mañana cuesta un poco salir al exterior".  Pirineos Blancos los hace con niños, en excursiones de un día, "y a ellos les encanta". En el caso de gente que pasa la noche, suelen ser personas jóvenes. Se necesita que los usuarios porten un buen saco de dormir y ropa aislante, ya que la temperatura en el interior oscila entre 1 y 2 grados. Fuera fácilmente puede haber -10.  La ubicación se elige teniendo en cuenta la seguridad, en lugares accesibles donde se pueda dar una respuesta rápida a cualquier problema.  

"Es una experiencia distinta. Hay gente a la que le gusta la montaña y quiere pasar una noche en un igloo. Todo lo que es la construcción es bastante divertido y luego está la cena", comenta Miguel Delgado. Se dimensiona en función del grupo, desde 1 a 4 personas, límite de la capacidad para una construcción improvisada como esta en la que se invierten unas dos horas. 

La construcción de igloos se enseña mucho en escuelas de supervivencia. Delgado cita el caso de Alex Txikón, que ha recurrido a estos refugios en sus ascensiones a cimas como el K-2 (ahora intenta la ascensión invernal al Everets), ya que considera que mejoran el descanso y el confort de los montañeros de cara a su rendimiento. En su expedición el pasado invierno a esa mítica cima, donde el equipo durmió en tres igloos, dijo que había vivido "la mejor noche de descanso" de sus expediciones invernales, ya que mientras en la tienda bajan las temperaturas a menos de 20 grados, dentro de la nieve rondaban los -5. Así lo confirma Delgado. "Van con tiendas de campaña, pero montan igloos, porque la temperatura es mejor". 

Quién sabe, quizá siga el camino de las hamacas colgantes de los Mallos y sea valorada por su originalidad, que a Rab Riglos Suite le valió ser elegida la Mejor Experiencia Turística de Aragón 2018 con la sugerente denominación de 'Sueños verticales en el reino de los Mallos'. 

La estación de Formigal ya construyó en 2017 junto al ibón de Culibillas, a 1.800 metros de altitud, cinco iglús, pero sin renunciar a las comodidades de un hotel. En este caso se trata de alojamientos permanentes de 36 metros cuadrados de superficie y capacidad para alojar a cuatro personas cada uno. 

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