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El Pirineo pasa de máximas de 20 grados a un aviso por nevadas en solo 48 horas

Las temperaturas caerán drásticamente el miércoles hasta los 5 bajo cero en Benasque o Sallent, pero volverán a remontar enseguida. 

Cerler ha vuelto a disfrutar este lunes de un sol espléndido.
Cerler ha vuelto a disfrutar este lunes de un sol espléndido.
Aramón

Vuelve el invierno al Pirineo. Después de un mes casi seguido con temperaturas más primaverales que de esta época y de la sequía de precipitaciones, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha activado para este miércoles un aviso por nevadas que podrían dejar hasta 10 cm, especialmente en el sector más occidental, es decir, en las comarcas de la Jacetania y el Alto Gállego. 

Una situación que contrasta con la de este lunes, en el que localidades del norte de la provincia de Huesca como Canfranc, Sallent de Gállego, Benasque o Bielsa han vuelto a rondar los 20 grados de máxima. Valores que caerán drásticamente de aquí al miércoles, cuando las mínimas podrían llegar a los 5 bajo cero en algunas de estas poblaciones y las máximas quedarse entre los 6 y los 10 grados. Sin embargo, parece que será un episodio de frío puntual ya que de cara al fin de semana volverán a remontar. 

El cambio meteorológico se empezará a notar a partir de este martes. La Aemet, de hecho, no descarta algunas precipitaciones débiles y dispersas por la mañana que a partir del mediodía serán ya más generalizadas e intensas. La cota de nieve se situará al principio entre 1.600 y 1.800 metros, bajando hasta 1.200 al final del día.

Sin embargo, la borrasca más importante llegará el miércoles, que dejará nevadas débiles o moderadas, frecuentes hasta media tarde, con mayor persistencia e intensidad cerca de la divisoria con Francia. A última hora ya tenderán a remitir. La cota irá descendido de 1.100 a 900 metros. Para el jueves y viernes, la Aemet prevé que puedan seguir las precipitaciones pero ya de una forma más débil y con la cota subiendo a los 1.900 metros. 

Estas nevadas ayudarán a mejorar o al menos a mantener los espesores de las estaciones de esquí, que se han visto mermados en las últimas semanas por el ascenso de las temperaturas. Los centros invernales del Pirineo siguen ofreciendo más de 220 kilómetros (53,5 en Astún-Candanchú, 61 en Cerler y 109 en Formigal-Panticosa), aunque en las zonas bajas los espesores oscilan solo entre los 10 y los 25 cm. Los máximos rondan los 130. 

La propia Aemet reconoce que el tiempo "estable y templado" de febrero ha hecho disminuir paulatinamente la extensión y el grosor del manto. Pese a ello, también destaca que las reservas son superiores a las habituales para estas alturas de la temporada en muchos puntos de cotas altas (por encima de unos 2200 metros), aunque se distribuyen de manera muy variable según orientaciones. Así, a unos 2.400 metros de altitud los espesores medios rondan todavía el metro, mientras "en cotas bajas  el manto prácticamente ha desaparecido, y en cotas medias sólo se conserva un espesor apreciable en lugares umbríos", señala.

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