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Huesca

estudio sobre el territorio del parque nacional 

El romance de Marichuana y la oveja negra: patrimonio de Ordesa que no se ve

El Parque trabaja desde otoño en una investigación para recopilar el Patrimonio Inmaterial y profundizar en su toponimia.

Hoguera de San Vicente, en Puértolas.
Hoguera de San Vicente, en Puértolas.
DGA

El Romance de Marichuana cuenta en tono burlón la relación entre un pastor montañés trashumante y una moza, del que existe una versión popular recitada en belsetán, el dialecto de Bielsa. También hay una leyenda en Nerín, posiblemente inédita hasta la fecha, que explica la costumbre de tener en cada rebaño una oveja 'marta' (de lana completamente negra) a modo de protección, en función de una legendaria concesión real a los ganaderos de la zona para disfrutar en verano de los pastos de la zona de Góriz.

Son dos de las tradiciones de los municipios del entorno de Ordesa en el que el Parque Nacional, como socio del proyecto europeo Interrreg-Poctefa 'Pirineos Monte Perdido Patrimonio Mundial' trabaja desde el otoño de 2019. La investigación está centrada en la recopilación del Patrimonio Inmaterial de la zona y en profundizar en el conocimiento de su toponimia popular y tradicional para salvaguardar los conocimientos que conservan las personas mayores y que hasta ahora nunca han sido puestos por escrito de manera sistemática.

El estudio recoge también usos rituales y actos festivos como las esquiladas, que se celebran entre Navidad y Carnaval, rodeando cada pueblo en grupo y produciendo un gran estruendo a base de sacudir trucos, cuartizos, esquillas y cencerros. El 18 de enero se documentó la hoguera y la esquillada que se celebra en honor a San Vicente en el pueblo de Puértolas

De carácter menos pagano y más religioso son los cantos dedicados a diversas advocaciones, como los que se entonan en honor a San Úrbez (santo pastor y montañés de gran devoción en la zona) y que han podido ser grabados gracias a la colaboración de una persona mayor natural del lugar de Buerba.

Entrevista realizada a Paco Sierra, de Burgasé, y a Luis Buisán, de Ginuabel.
Entrevista realizada a Paco Sierra, de Burgasé, y a Luis Buisán, de Ginuabel.
DGA

Desde el pasado otoño se han realizado casi 50 entrevistas a los mayores de la zona, que han aportado sus recuerdos y conocimientos sobre las 32 localidades más directamente relacionadas con el Sitio Patrimonio Mundial Pirineos Monte Perdido, en los términos municipales de Bielsa, Broto, Fanlo, Fiscal, Puértolas, Tella-Sin y Torla-Ordesa. Se ha llegado a núcleos prácticamente despoblados como Buisán, Yeba, Escuaín, Arinzué o Estaroniello. E incluso quienes trabajan en el estudio se han desplazado a Barbastro, Monzón o Zaragoza, ciudades a las que emigraron los antiguos habitantes.

El listado de posibles informantes ha sido posible contando con la colaboración de diferentes agentes locales como alcaldes, funcionarios municipales, miembros de asociaciones y entidades ciudadanas, técnicos de la administración pública y agentes de protección de la naturaleza.

Hasta el momento, el estudio ha tenido “una excelente acogida” entre la población local, según apunta el equipo que está trabajando en él. Las entrevistas suman casi 60 horas de grabación y su contenido ya ha sido transcrito e indexado para facilitar su uso y manejo posterior.

En su mayor parte, las entrevistas etnográficas han sido realizadas por la investigadora y narradora oral Sandra Araguás, y por Félix A. Rivas, etnógrafo y miembro de Atelier de Ideas Cociedad Cooperativa, entidad responsable de la realización de este estudio. Otras dos investigadoras que han participado en esta tarea han sido Elisa Pérez, socióloga y también parte de Atelier de Ideas, y la etnógrafa con raíces en la comarca Nereida Muñoz. Desde el propio Parque Nacional está trabajando el ingeniero y hasta hace poco director del Parque, Manuel Montes, quien realiza el seguimiento del proyecto con la colaboración de Mercedes Souto, integrante del personal técnico de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón.

Los próximos pasos del estudio se centrarán en el análisis y en la recopilación de la toponimia de la zona. De este estudio se está encargando el geógrafo del Somontano Nacho Pardinilla, vinculado desde hace años con la zona de Ordesa. Su trabajo ha consistido en primer lugar en realizar fotografías de las zonas más escarpadas de la zona con el objetivo de contar con un material gráfico que posibilite el reconocimiento del terreno por parte de personas mayores como antiguos pastores, cazadores o personal jubilado del Parque Nacional, sin necesidad de trasladarse directamente a los propios parajes de difícil acceso.

Durante las últimas semanas y con la ayuda de este material gráfico, Pardinilla ha comenzado a realizar unas primeras entrevistas específicas sobre toponimia a través de las cuales está obteniendo un rico y variado corpus de topónimos, muchas veces referidos a zonas poco frecuentadas en la actualidad o de las que no se disponía de un nombre concreto en los listados y mapas disponibles hasta el momento.

Los resultados que se obtengan de este estudio pasarán a formar parte de los materiales de trabajo del propio Parque Nacional, y una selección de los contenidos de mayor interés serán divulgados a través de los portales web del Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés (Sipca) y del Patrimonio Mundial Pirineos Monte Perdido.

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