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La CHE solo espera el visto bueno final de las obras para retomar el llenado de Montearagón

Ha licitado ya el servicio de control de la puesta en carga, paralizada hace 7 años y que se reanudará cuando los últimos estudios ratifiquen el arreglo del deslizamiento.

La presa, que se entregó definitivamente en mayo de 2009, tiene una altura de 75 metros
La presa, que se entregó definitivamente en mayo de 2009, tiene una altura de 75 metros
Rafael Gobantes

La Confederación Hidrográfica del Ebro está dando los últimos pasos, por fin, para poder retomar el llenado del embalse de Montearagón de 51 hectómetros, el 60% reservados para riego y un 10% para complementar el abastecimiento de la ciudad de Huesca. Y es que aunque las obras se entregaron en 2009 y un año después arrancó la puesta en carga, en 2013 tuvo que paralizarse por los deslizamientos de tierras detectados en la margen izquierda de pantano y se quedó en el 30% de capacidad.

Hasta ahora se ha llenado solo la primera de las tres fases previstas dentro del plan y para completarlo en las debidas condiciones de seguridad, la CHE acaba de licitar por 228.000 euros un contrato de servicios para el control y seguimiento de la auscultación de la presa y del deslizamiento durante la reanudación del segundo escalón de la puesta en carga. Tiene una duración de 12 meses, aunque podrá prorrogarse hasta tres años más.

Según fuentes de la Confederación, actualmente sus técnicos están analizando los últimos datos recogidos en la cuarta campaña de seguimiento del deslizamiento para confirmar el «buen comportamiento» la ladera y que ya está estabilizada. Entonces, el Organismo podrá pedir autorización al Ministerio de Transición Ecológica para retomar el llenado de la presa aunque todavía no dan una fecha concreta para ello.

Sin embargo, todo apunta a que no podrá comenzar al menos hasta el próximo mes de abril porque antes tiene que haberse adjudicado el citado contrato de seguimiento y las ofertas no se abrirán hasta mediados de marzo.

El llenado se paralizó en la cota 554, la máxima cota permitida según el plan de puesta en carga aprobado por la Dirección General del Agua, hasta que se resolviera la inestabilidad del deslizamiento, cuya parte más baja resultaría inundada por encima de dicha altura. Este movimiento de ladera se ubica en la margen izquierda, cerca de la cola, a unos 4 km de distancia de la presa.

El retraso, «un quebranto»

Desde la CHE reconocen que el retraso que acumula la puesta en servicio de un embalse cuyas obras acabaron en 2006 –aunque no fueron entregadas definitivamente hasta tres años después– «supone un quebranto para la economía nacional».

Las obras eran necesarias porque aunque el llenado del embalse por encima de la cota 554 ejercería un efecto estabilizador, por la acción de la presión hidrostática del agua sobre el deslizamiento, «un vaciado podría aumentar las presiones en el terreno, disminuyendo su resistencia al corte y llegando a producir un movimiento de su masa».

Para ello, se licitaron hace dos años las obras de drenaje para la estabilización del deslizamiento por un importe de 1,5 millones de euros, ejecutadas por la UTE formada por Sumelzo y Metem, que terminaron a finales de 2019.

El proyecto consistía en la captación de las aguas superficiales y de las infiltradas en el terreno y su evacuación, mediante una serie de drenes y colectores, fuera de la zona del deslizamiento.

Además se incluyó un refuerzo de la auscultación de la ladera, para su posterior control y seguimiento, mediante una red de hitos topográficos (recogen datos a nivel superficial), cuatro inclinómetros (a mayor profundidad) y once piezómetros (detectan a qué cota puede haber agua).

Terminadas estas obras, según la CHE, ya se está en condiciones de proseguir, previa autorización del Ministerio, la puesta en carga de la presa continuando con el llenado del segundo escalón del plan. Este recoge las pautas a seguir y los procedimientos e informes que es necesario realizar para poder conocer el comportamiento de la presa, la cimentación, el embalse, las laderas, etc.

Se necesita un equipo completo

Pero para poder realizar estas tareas de seguimiento y control de todos los aparatos de auscultación instalados en la presa y en el deslizamiento, la Confederación solo dispone de un técnico auxiliar cuando se precisa de un equipo completo para vigilar el comportamiento del embalse y su entorno, ejecutar medidas correctoras rápidas (campañas de inyecciones, control de grietas...), y comprobar su efectividad.

Por ello, una vez terminada la anterior asistencia técnica en marzo del año pasado, a la CHEle resulta «imposible» desarrollar las «labores mínimas» para el control de la presa y el deslizamiento y el reinicio de la puesta en carga. Y dado que es «necesario» que todo el proceso de llenado del embalse sea controlado «adecuadamente», considera imprescindible contar con apoyo técnico y humano.

Así las cosas, ha decidido contratar una empresa consultora externa por la importancia de estos trabajos, que requieren una presencia discontinua en la presa y el control continuado de una gran variedad de parámetros que deben interpretarse para emitir informes semestrales. Este equipo estará formado por tres técnicos expertos en presas, geotecnia y auscultación, tres jefes de Unidad, Oficina Técnica y Topografía, y tres auxiliares. Todos ello bajo la dirección de un ingeniero funcionario de la CHE.

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