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Soro conoce in situ la "gran complejidad" de las obras del túnel del cañón de Añisclo

La carretera se reabrió al tráfico de manera definitiva el pasado verano tras una inversión de 1,8 millones.

El consejero Soro, en su visita al túnel del cañón de Añisclo.
El consejero Soro, en su visita al túnel del cañón de Añisclo.
DGA

El consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda ha visitado este martes las obras realizadas en uno de los túneles de la carretera del Cañón de Añisclo, que sirvieron para consolidar esta zona y reabrir al tráfico la carretera situada en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, que se cerró en la primavera de 2017 ante el riesgo de desprendimientos. Las obras supusieron una inversión de 1,8 millones de euros y se pudo volver a poner en servicio el pasado verano. 

José Luis Soro ha destacado que “desde el punto de vista técnico, se trata de una de las obras más complejas que hemos desarrollado en los últimos años, tanto por la solución que se precisaba como por el enclave y las condiciones meteorológicas, con periodos invernales y climatología adversa”.

La empresa aragonesa Altius fue la adjudicataria de esta obra que ha permitido reparar un túnel que presentaba un total de cuatro grupos de fracturas diferentes. Tras el estudio de la ladera a través de drones se determinaron las actuaciones para la fijación de la misma teniendo en cuenta la dificultad de acceso para realizar los trabajos, los requisitos medioambientales y la necesidad de garantizar la seguridad de los trabajadores.

Soro ha explicado las dos fases de los trabajos llevados a cabo. Por un lado, la estabilización del macizo “en la que se utilizaron bulones y anclajes que servían para sujetar los diferentes planos de la masa rocosas” ha señalado el consejero. Para la inserción de las barras de acero, bulones, se perfora la roca y se introducen con cemento para conectar todos los estratos y discontinuidades y evitar los deslizamientos, un trabajo que hay que realizar además con precisión para evitar el cruce de los anclajes. “Se trata de la parte más llamativa y dura de este trabajo ya que implicó la colocación de vías de acceso y sistemas para poder trabajar en vertical con la maquinaria”, ha resaltado. En estos trabajos se llegó a contar con 15 personas y tres equipos de perforación de forma simultánea.

La segunda fase se centró en el refuerzo del túnel con inyección de hormigón, instalación de bulones y de cerchas, colocadas a modo de arcos, en todo el túnel. Tras afianzar el túnel se procedió a actuar en la propia calzada con aglomerado, señalización horizontal y vertical y con la instalación de las biondas de seguridad.

Durante las obras, se habilitó un paso alternativo hacia el Cañón de Añisclo, aunque antes hubo que realizar una obra de emergencia para el acondicionamiento de la carretera de Puyarruego–Buerba–Sarvisé.

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