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Huesca

Gastronomía

Cinco croquetas deliciosas para degustar en Huesca

La receta de su elaboración es la tradicional aunque cada establecimiento tiene su especialidad.

Croquetas
Croquetas
Heraldo.es

Aperitivo clásico donde los haya, la croqueta es una de las propuestas culinarias siempre presente en casi todas las barras de los bares de Huesca. En los cinco elegidos, la receta de su elaboración es la tradicional aunque cada establecimiento tiene su especialidad en cuanto al producto utilizado de manera que se pueden recorrer todos ellos sin repetir sabores, eso sí, cuidando el consumo de la bebida que la acompaña.

 

Bar El punto 
Bar El punto
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En el bar El punto, en la calle Teruel, este jueves hacen una promoción especial por ser el Día de la Croqueta. Aunque también las hacen de jamón, las suyas son de ternasco con miel y setas, que abundan en la comarca de la Hoya. Como toque de innovación, para conseguir que sean más crjientes, se rebozan con panko, un pan rallado japonés, indica Mariola Oriol.

Bar restaurante Álvaro 
Bar restaurante Álvaro
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En el bar restaurante Álvaro, en la calle Rafael Gil, se pueden degustar las croquetas de toda la vida. El dueño del establecimiento, Álvaro Gracia, asegura que son tan buenas porque están hechas “con amor y sin prisas”. Antes se hacían también de rabo de toro o vaca, pero la oferta actual es de jamón y bacalao. Cada dos días se hace una ‘masada’ y las que se sacan a la barra siempre se agotan.

Restaurante Galatea
Restaurante Galatea
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Uno de los platos tradicionales en Huesca, sobre todo en las fiestas de San Lorenzo, es el pollo al chilindrón. En el restaurante Galatea, en la calle San Orencio, ofrecen desde hace cinco años croquetas con esta receta. Se hace el guiso con las verduras incluidas y el pollo al horno. Se trituran por separado y después se mezclan con la bechamel. Se rebozan en ‘panko’ y a los niños les gusta mucho. De la cocina salen unas 250 croquetas a la semana.

Tatau Bistró
Tatau Bistró
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Los cocineros con estrella Michelín tampoco se resisten a esta elaboración. En el Tatau Bristó, en la calle Azara, se sirve la croqueta de tres carnes, hecha con cerdo ibérico, ternera y foie que se rusten al modo tradicional catalán. El éxito se debe en un 60% al producto y en una 40% a la técnica. Además, el chef, Tonino Valiente, explica que las reboza dos veces, con pan rallado. Y el secreto no es otro que freírlas al momento.

Cook Fiction
Cook Fiction
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En el Cook Fiction, en la calle Ramiro el Monje, tiene fama la croqueta de rabo de ternera, hecha al modo tradicional, con el guisado a vino tiento, explica Iván Urieta. Después de cocer durante unas dos horas, la carne se deshuesa y se corta muy fina, para unirla a la bechamel, con cebolla, mantequilla y nuez moscada. El rebozado se hace con pan rallado que facilita la panadería Palomar, muy cerca del establecimiento y proveedora de las barras de cada día. La croqueta se sirve con un poco del jugo conseguido al guisarla.       

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