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Huesca

valle de benasque

La solidaridad salva a cinco vacas atrapadas por la nieve a 2.300 metros

Cazadores y ganaderos de Benasque y Eriste colaboran en el rescate de los animales, que estaban perdidos desde finales de noviembre. 

El grupo ha salvado un desnivel de 1.200 metros desde donde estaban los animales hasta Benasque.

Vecinos de las localidades de Benasque y Eriste (Sahún) han participado este jueves en una operación de rescate de cinco vacas que llevaban semanas atrapadas en medio de la nieve a más de 2.000 metros de altitud y cuya vida corría peligro si no salían de allí antes de que avanzara el invierno. “Hechos como este demuestran la fraternidad y el compromiso de la gente en unos tiempos en los que parece que no nos ayudamos”, ha comentado Antonio García, uno de los miembros de la expedición.

Las vacas, de apenas 2 años, son propiedad de un ganadero de Eriste. Su rebaño bajó la primera semana de noviembre del valle del Posets, donde había estado pastando en verano, pero esas reses se perdieron en la montaña. Desde entonces han caído varias nevadas y de no sacarlas de allí se enfrentaban a una muerte segura. “Ya pensábamos que estaban muertas porque vieron algunos grupos de buitres por la zona”, ha explicado Antonio García, amigo del pastor. Sin embargo, hace unos días, un montañero madrileño las avistó y lo comunicó. El ganadero les llevó comida, pero sacarlas de allí resultaba más complicado.

El alcalde de Benasque, José Ignacio Abadía, que también se ha implicado en la operación, ha contado que la noticia llegó a conocimiento de los cazadores. “Tenemos un grupo de whatsapp y comentamos que podíamos echar una mano”. Según él, es habitual que se quede algún animal rezagado, viejo o enfermo, pero no cinco ejemplares jóvenes. “Se metieron en una zona de la que no pudieron salir y luego ya les cogió la primera nevada”. Su salvamento no era solo una cuestión económica, “también de dignidad del ganadero y pensando en las propias vacas, ya que con otra nevada hubieran muerto”. La falta de alimento las había debilitado.

No era fácil bajarlas, ya que estaban a 2.300 metros de altitud, en la zona del Clot de Chil, y con un manto de nieve de 80 centímetros. No se podían bajar por la montaña de Eriste, con mucha pendiente, pero sí por Benasque. Eso sí, ha sido necesario recurrir a tijeras de podar y motosierras para abrir un camino de acceso que permitiera el descenso de los animales a través de un bosque.

Algunos de los cazadores y ganaderos que han colaborado en el rescate.
Algunos de los cazadores y ganaderos que han colaborado en el rescate.
Antonio García

En el operativo han participado unas 25 personas, la mayoría cazadores y ganaderos. Entre ellos, Antonio Lafont, que durante 40 años fue el guarda del refugio de la Renclusa y que conoce las montañas del valle de Benasque como la palma de su mano. Otro ha sido Chema Saura, a quien sus 86 años no le han impedido colaborar.

El operativo de rescate ha partido a las 9.00 y por la tarde las vacas ya descansaban en un prado de Benasque. En un primer momento se pensó que podría prolongarse dos días, pero finalmente todo ha ido mejor de lo esperado, sobre todo por el amplio despliegue. “La montaña de Eriste tiene una verticalidad muy pronunciada, y una vez ha nevado las vacas no pueden bajar ese grado de pendiente”, ha recordado Antonio García. De hecho, los participantes han tenido que superar un desnivel de 1.200 metros.

Se llegó a pensar incluso en bajarlas con un helicóptero. Se pidió presupuesto a una empresa privada del Principado de Andorra. Esto hubiera exigido contar con un veterinario para administrarles un sedante y dormirlas, y posteriormente transportarlas con el cable de la grúa de la aeronave una por una hasta la granja. Estaba calculado hasta el tiempo, una hora y 20 minutos, y se preveía hacerlo en los próximos días aprovechando el buen tiempo. Finalmente no ha sido necesario gracias a la solidaridad de los vecinos, que han evitado una muerte segura de los animales.  

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