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Histórica batalla por los 111 bienes que Cataluña se empeña en alargar

La lucha por recuperar las obras de las parroquias altoaragonesas que tiene Lérida en depósito ha estado plagada de trabas, que continúan pese a la reciente victoria judicial.

El obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, y su homólogo de Lérida, Salvador Giménez, en el juicio.
El obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, y su homólogo de Lérida, Salvador Giménez, en el juicio.
Rafael Gobantes

"Ya se ve el final del largo camino". Con estas palabras, el abogado de la diócesis de Barbastro–Monzón, Joaquín Guerrero, valoraba la histórica sentencia dictada por el Juzgado nº 1 de Barbastro que determinaba la propiedad de las 43 parroquias altoaragonesas sobre las 111 obras de arte que están en depósito en el Museo Diocesano y Comarcal de Lérida y ordenaba su inmediata devolución.

El fallo del juez Carlos Lobón no es firme, pero es inequívoco. Lérida no ha podido demostrar la titularidad de esos bienes y como reconoció en su día, son propiedad de las parroquias y deben regresar a sus legítimos dueños. 

No obstante, la batalla todavía no tiene fecha final ya que el Obispado y el Consorcio del Museo de Lérida han presentado una última maniobra para dilatar la entrega de los bienes y seguir alargándola. Y es que además de pedir "correcciones" en la sentencia, también ha instado un conflicto jurisdiccional al sostener que los bienes forman parte de la unidad museística leridana y del patrimonio cultural catalán. Aspecto que ya fue rechazado por la Justicia, que falló a favor de que los bienes son patrimonio aragonés. Sin embargo, todo hace pensar que aún queda recorrido en los tribunales.

De momento, ha sido un largo camino de 24 años, plagados de trabas legales, que arrancó con el decreto de la Congregación para los Obispos ‘Ilerdensis-Barbastrensis de finium mutatione’, que supuso la adaptación de los límites geográficos eclesiásticos a los político–administrativos. Así, 111 parroquias del Aragón oriental que hasta la fecha habían pertenecido a Lérida pasaban a formar parte de la diócesis de Barbastro, que desde entonces incluyó en su denominación a Monzón. Un acuerdo que fue firmado el 17 de septiembre de 1995 por los obispos Ambrosio Echevarría y Ramón Malla y el Nuncio del Vaticano Mario Tagliaferri. 

Desde Barbastro–Monzón se consideró que, en virtud de ese acuerdo, no solo los fieles se incorporaban a la diócesis altoaragonesas si no todos sus bienes patrimoniales, iglesias y obras de arte sacro. Pero lo que parecía de sentido común no fue interpretado de la misma forma por la diócesis de Lérida, que planteó todo tipo de argumentos legales para retener los bienes pese a reconocer ante el Vaticano y ante la justicia civil que eran propiedad de las parroquias y que los tenía solo en régimen de depósito. 

Este es el origen de un pleito que ha llevado al enfrentamiento a los sucesivos obispos: Echevarría, Juan José Omella y Alfonso Milián y ahora Ángel Pérez, quien dio un paso más llevando el caso a la vía civil.

Los anteriores obispos mantuvieron siempre la voluntad de que la propia Iglesia resolviera el litigio con sus respectivos tribunales de la Signatura Apostólica y la Rota. Pero pese a ser un asunto eminentemente eclesiástico, se ha politizado, sobre todo por la parte catalana tras la creación en 1997 de un Consorcio para gestionar el futuro Museo Diocesano y Comarcal, con la Generalitat, Diputación Provincial, Comarca y Ayuntamiento de Lérida como socios junto al Obispado.

Los reveses legales de Lérida han sido continuos. El primero llegó el 29 de junio de 1998, cuando por mandato de la Congregación para los Obispos, el Nuncio Apostólico en España, Lajos Kada, concretó cómo se había de proceder ante las dificultades surgidas por esta segregación. Así, dejó claro que el patrimonio artístico procedente de las parroquias desmembradas y que se encontraba en Lérida "está a título de depósito y no de propiedad, mientras la diócesis de Lérida no pruebe lo contrario en cada caso, por lo que, de ser reclamado por sus legítimos propietarios, debe devolverse". Desde entonces, el Obispado de Lérida se ha pasado 20 años pleiteando con Roma, recurriendo en sus altos tribunales y hasta emitiendo una súplica al entonces Papa Juan Pablo II. Todo ellos sin éxito.

Sus argumentos también han variado, pasando de fijar acuerdos ante el Nuncio para devolver en 30 días los bienes hasta llegar a reconocer la propiedad de 83 obras, una titularidad rechazada por los propios tribunales civiles de Lérida. Y lo mantuvo en el juicio celebrado en mayo en Barbastro, contradiciéndose del acto de conciliación de octubre de 2017 donde admitió la propiedad de las parroquias de los 111 bienes.

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