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temporada de esquí

Mucho más que esquí: de Marchica en Formigal a Remáscaro en Cerler

Locales de ocio como el de Marchica en Formigal, Remáscaro en Cerler y Barambán en Candanchú son referentes en el Pirineo del conocido como ‘après ski’.

El Barambán, la opción que ofrece Candanchú para el 'après ski'.
El Barambán, la opción que ofrece Candanchú para el 'après ski'.
Candanchú

Para muchos es incluso más importante que la propia práctica del esquí o el snowboard, un motivo por el que ir moviéndose de estación en estación o, por todo lo contrario, afincarse en una en concreto. Se le conoce como ‘après ski’, término francés que significa después del esquí, y la denominación aquí tiene todo su sentido. No en vano, con él se engloba a las actividades que ofrecen tantos los centros invernales una vez que las pistas van echando el cierre como su entorno.

Se trata de ampliar la oferta de ocio y de convertir la jornada de nieve y deporte en una experiencia completa que también incluya, en muchos casos, la gastronomía y la música. Propuestas como Marchica en Formigal, Barambán en Candanchú y Remáscaro en Cerler se han convertido en referentes en el Pirineo aragonés, aunque hay más.

La primero de ellas ha cumplido este año su décimo aniversario. Situada junto al edificio de Sextas, en un principio era un local interior de clara inspiración tirolesa. De hecho, para su ambientación se desmontaron tres establos abandonados de esa región de Austria para tratar y aprovechar su madera. Pionero a nivel nacional, ya en su segunda temporada habilitó una cabina de DJ en su terraza y desde entonces no ha parado de crecer.

Abre durante todo el día, pero es por la tarde cuando su ambiente comienza a emerger. Por allí han pasado pinchadiscos y grupos referentes. Para despedir el año ya está confirmada la presencia del reconocido Carlos Jean, un clásico en las pistas.

Algo más tranquilo y exclusivo, también en el dominio que conforman Formigal y Panticosa, es el plan que ofrece La Glera, un restaurante habilitado en una cabaña con capacidad para 18 personas a más de 2.000 metros de altitud y hasta el que solo se puede acceder con una máquina pisapistas especialmente equipada. Esta especializado en comida típica de la zona como cocidos, carne a la brasa y postres caseros, junto a una amplia carta de vinos y cervezas enfriadas directamente en la nieve.

También en Formigal existe la opción de pasar la noche dentro del territorio de la estación gracias a Las Mugas, un conjunto de seis iglús de diseño hasta los que se accede, una vez que las pistas han cerrado, esquiando, en telesilla o en pisapistas. Solo se puede pernoctar un día y cada uno tiene capacidad para dos adultos y dos niños.

En Cerler, el ‘après ski’ se llama Remáscaro, una cafetería que ha ido evolucionando su concepto con el tiempo para ofrecer también música en directo y sesiones de disc-jockeys. Situada a pie de pistas junto al Telesilla Molino, ofrece desde desayunos hasta cócteles. Tampoco falta la música y la fiesta. En el pasado puente de la Constitución y la Inmaculada los maestros de ceremonias fueron Hardy y Göly.

En Candanchú y Astún la cercanía de Jaca y su oferta de ocio les facilita un potente ‘après ski’. De todos modos, en la primera, se puso en marcha en febrero en la Terraza de Pista Grande Barambán y desde entonces, haciendo honor a su nombre, ha estado generando alboroto. Abre los sábados y organiza sesiones de pinchadiscos, fiestas temáticas y conciertos. Cuenta con una terraza de 300 metros con vistas al Tobazo y La Zapatilla.

Barambán es el après ski de Candanchú, la estación de esquí más antigua de toda España, en el corazón del Pirineo Aragonés. Tres divertidas sílabas en lengua aragonesa que significan alboroto. Una palabra con gran sonoridad, que denota movimiento, e invita a quedarse y disfrutar, poniendo el broche a una gran jornada de ski. De hecho, ha recibido recientemente el premio Anuaria de Oro 2019 al mejor naming de un producto o servicio.

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