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Huesca

los efectos del cambio climático

El glaciar de la Maladeta retrocede más de 300 metros en tres décadas

La última campaña de medición arroja el quinto peor dato en los 28 años de estudio.

La imagen muestra el retroceso del glaciar desde 1991.
La imagen muestra el retroceso del glaciar desde 1994.
Confederación Hidrográfica del Ebro

El glaciar de la Maladeta, el tercero en superficie del Pirineo, después de los del Aneto y Monte Perdido, ha perdido el 60% de su superficie en las tres últimas décadas, pasando de 50 a 20 hectáreas. Desde las primeras mediciones a principios de los 90, el frente ha retrocedido unos 330 metros. El imparable efecto del cambio climático ha llevado a que los expertos ya hayan puesto fecha a su desaparición. Un estudio que contempla distintos escenarios indica que se habrá fundido dentro de 20 o 30 años. 

La Confederación Hidrográfica del Ebro, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, ha hecho público este viernes los datos obtenidos en la última campaña de mediciones. Ha sido uno de los peores años, como para el resto de las masas de hielo del Pirineo, con una pérdida de superficie global de 1,49 hectáreas, el quinto peor balance general en los 28 años que se lleva estudiando. En cuanto a espesores, el retroceso ha sido de 182 cm de media, aunque en el frente se llega a los -4 metros.

La CHE realiza campañas de medición para estudiar la evolución y su relación con el factor nieve y el cambio climático. Los datos obtenidos se incorporan a la base de datos mundial (actualizada anualmente)del World Glacier Monitoring System (WGMS).

La campaña de medición se realizó el pasado 29 de octubre.
La campaña de medición se realizó el pasado 29 de octubre.
Confederación Hidrográfica del Ebro

Según ha explicado la Confederación Hidrográfica, el método de estudio se apoya en los datos obtenidos a partir de una red de balizas instaladas en el cuerpo del glaciar a distintas altitudes, así como de medidas topográficas sobre la superficie. En 1991, se colocaron siete que se han ido moviendo a medida que afloraban por el retroceso del hielo, hasta totalizar 26. Se mide la superficie inicial al comienzo del periodo invernal, el perfil de máxima acumulación nival y el perfil final tras el periodo de fusión nival y de hielo. También se usan altímetros y GPS, así como un dron para la toma de imágenes.  

El glaciar de Monte Perdido, el otro que es objeto de seguimiento, también ha vivido un año catastrófico con 1,5 metros menos de hielo. Desde el inicio del programa de monitorización en 2011, la pérdida es de 7,2 m, una altura superior a dos plantas de un edificio de viviendas. 

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