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La Fiscalía de Huesca pide casi 9 años de cárcel por abusos a una sobrina cuando era menor

La Audiencia dejó este miércoles visto para sentencia el juicio. El acusado, de 48 años, rechaza los cargos y atribuye la denuncia a una represalia por una herencia familiar.

El acusado, Rafael M., y al fondo, su abogado, Alfonso de Meer.
El acusado, Rafael M., y al fondo, su abogado, Alfonso de Meer.
Rafael Gobantes

La Audiencia Provincial de Huesca dejó este miércoles visto para sentencia el juicio contra Rafael M., de 48 años, por un delito de abusos continuados y otro de provocación sexual a su sobrina cuando esta era menor de edad y por los que se enfrenta a una petición fiscal de casi nueve años de prisión.

La víctima, que ahora tiene 21 años y que lleva cerca de 14 en tratamiento por trastornos psiquiátricos, denunció los hechos casi cinco años después de que se cometieran presuntamente en una pequeña localidad de la comarca de los Monegros.

El procesado, defendido por un abogado de oficio, Alfonso de Meer, rechazó los cargos y acusó a su sobrina de haber presentado la denuncia inducida por una de las hermanas del procesado para quedarse con la herencia que dejó la madre de ambos a la familia.

La joven, que testificó por videoconferencia, ratificó su denuncia a preguntas de la fiscal. Aseguró que entre 2008 y 2012, cuando ella tenía entre 10 y 14 años, convivió con su tío en una casa junto a su abuela y su padre y sufrió abusos del primero. Según dijo, le realizaba tocamientos cuando estaba en la ducha o en la cama y, además, le obligaba a ver películas porno para que luego reprodujera las escenas que veía. "Me advertía de que no dijera nada a nadie porque estaba loca y no me iban a creer", manifestó.

La presunta víctima se marchó en septiembre de 2012 con su padre a Huelva y no presentó la denuncia hasta el 30 de mayo de 2017. Durante todo ese tiempo no se lo contó a nadie "por miedo", afirmó, hasta que decidió dar el paso "porque estaba cansada de vivir con pesadillas". Negó, además, que alguien de su familia le hubiera incitado a denunciarle o que lo hubiera hecho por la herencia que dejó su abuela.

Rafael M. negó tajantemente las acusaciones "porque yo no la he tocado en ningún momento y me duele mucho que me esté haciendo esto", resaltó. "Teníamos un trato normal de tío y sobrina", añadió. Y en contra de lo manifestado por ella, insistió en que solo convivieron en la casa "unos meses" y no cuatro años.

También subrayó el carácter violento que tenía la joven. "Hasta que un día intentó agredir a mi madre y me rompió los muebles y la eché de casa", relató. Y acusó a una de sus hermanas de haberla incitado a ella y otras sobrinas a presentar denuncias falsas contra él "por envidia".

El padre no cree a su hija

Entre los testigos declaró el padre de la denunciante y hermano del acusado, que defendió a este último. "Yo creo a mi hermano porque sé cómo es y nunca vi que se metiera en la cama de ella". Confirmó que ella nunca le comentó nada de los presuntos abusos hasta la denuncia "y me quedé muy sorprendido". Y aseguró que convivieron con su hermano solo un año. Una hermana y una amiga del acusado ratificaron en el carácter agresivo de la víctima.

Mientras, un médico forense que examinó a la joven tras presentar la denuncia aseveró que existe una "alta probabilidad" de que sufriera abusos sexuales ya que tiene un trastorno de estrés postraumático "que muchas veces es consecuencia de hechos así o de malos tratos". El abogado de la defensa, sin embargo, tachó de "paradigmático" que esta patología no hubiera aparecido en ninguno de los informes médicos realizados a la joven en los cinco años previos durante el seguimiento de sus trastornos.

La fiscal pidió "tomar en serio y no criminalizar" a la víctima, mientras que el letrado defensor insistió en que las fechas de los presuntos abusos no coinciden con el período que convivieron su cliente y la denunciante.

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