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Huesca

la cumbre del valle del aragón

¿Qué hace un viejo Ford Fiesta (con leyenda urbana incluida) en la ruta de Collarada?

Un coche abandonado hace 40 años en este camino de alta montaña se ha convertido en un icono que despierta la curiosidad de los montañeros. El Ayuntamiento no se plantea su retirada. 

El coche siniestrado ya se confunde con el paisaje e incluso ha nacido un árbol en su interior.
El coche siniestrado ya se confunde con el paisaje e incluso ha nacido un árbol en su interior.
Heraldo

Un grupo de 35 voluntarios de la Federación Aragonesa de Espeleología extrajeron el pasado verano una antigua furgoneta Renault 4L del fondo del barranco de la Foz de Fago, adonde la había arrojado alguien hace 40 años. El operativo se montó para conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente, con el objetivo de restituir el cauce a su estado natural. Pero esta no es la única chatarra abandonada en un paraje agreste de alta montaña que despierta la curiosidad de las personas que lo frecuentan. 

También hace cuatro décadas que los montañeros que realizan la ruta de Collarada, la cumbre más alta del valle del Aragón con 2.883 metros, en el municipio de Villanúa, se topan en el regreso con los restos de un viejo Ford Fiesta, de los primeros modelos que se fabricaron. Hace tanto que está aquí que la carrocería ya se mezcla con la vegetación, hasta el punto de que ha crecido un árbol en su interior. La pregunta de cómo ha podido llegar un coche hasta este lugar, en la pista de los Azus, el camino de retorno a pie desde Collarada, ha dado lugar a múltiples respuestas donde se mezcla realidad y ficción e incluso se ha tejido en torno a él una leyenda urbana. 

La versión más extendida, no se sabe por qué razón, habla del accidente sufrido por un grupo de militares tras realizar una apuesta sobre hasta dónde serían capaces de llegar por estos caminos de alta montaña. Sin embargo, está lejos de la realidad. Según el Ayuntamiento de Villanúa, ni los ocupantes eran soldados ni medió ningún reto sino que tiene que ver con un despiste que le costó caro al propietario del vehículo. 

Los más viejos del pueblo cuentan que el coche lleva allí desde 1989. Un vecino subió por la pista que conduce al refugio de la Trapa a unos 1.750 metros de altitud y en lugar de regresar por el mismo sitio, tomó otro camino, una antigua trocha utilizada para sacar madera. El viaje se le fue complicando hasta que chocó contra un obstáculo y lo tuvo que abandonar. 

El camino entonces era un poco más ancho, ahora lo ha ido cerrando el avance del bosque. Subió una grúa, pero le fue imposible retirarlo y luego ya no hubo ningún otro servicio mecánico que se aventurara a ello. 

El Ayuntamiento de Villanúa no se plantea extraerlo de ese lugar. "Le quitaron todo lo aprovechable: las ruedas, una parte del motor..., no sé si el dueño o alguien que ha ido rapiñando material. No hay dentro ni aceite ni otros elementos dañinos para el medio ambiente", ha aclarado el alcalde, Luis Terrén. "Sería posible retirarlo, pero costaría bastante dinero", añade. "Desde el punto de vista medioambiental no es perjudicial y además se ha convertido en un símbolo, una referencia de la excursión". 

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